Especial Estados Unidos
La música comprometida
02/11/2008
Texto de Jordi Turtós
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MAGIC Bruce Springsteen
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CARRIED DUST Calexico
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FOR EMMA, FOR EVER AGO Bon Iver
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TELL TALE SIGNS Bob Dylan
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HARP ANGELS Randy Newman
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SEEING THINGS Jakob Dylan
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TIME CONQUEROR Jackson Brown
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LIVING WITH WAR Neil Young
En estos tiempos que anuncian cambios, ofrecen tempestades y alumbran confusión, Estados Unidos se muestra al mundo con toda su poderosa fragilidad, vulnerabilidad y arrogancia. Y nosotros nunca habíamos seguido una campaña electoral tan de cerca, con tanta pasión y tanta complicidad.
Los músicos americanos han sido, una vez más, punta de lanza en la crítica a un sistema que, en manos republicanas, envejece sin remisión. Desde que Bruce Springsteen o Jackson Browne hicieron campaña en el 2004 a favor de John Kerry, una buena parte de la música popular norteamericana ha tomado partido, ha asumido un compromiso político y social arropando al partido demócrata como única salida hacia un futuro menos belicoso y más respetuoso con el resto del mundo. Así, Neil Young publicaba en el 2006 Living With War (viviendo con la guerra) (8), un grito antibelicista que señalaba a Bush y al partido republicano como responsables del desastre bélico que ha supuesto la invasión de Iraq. Ahora, un maduro Jackson Browne recuerda en Time the Conqueror (7) que los tambores de guerra siguen sonando irremediablemente. Por su parte, Randy Newman, uno de los grandes songwriters norteamericanos, desgrana en A Few Words in Defense of Our Country una ácida crítica a los políticos norteamericanos actuales: es un tema incluido en Harps and Angels (5), uno de los mejores trabajos de autor publicados en mucho tiempo en EE.UU. Springsteen sigue haciendo campaña por los demócratas con Magic (1), su último disco. Junto a ellos, R.E.M., Bonnie Raitt, Robbie Robertson (ex The Band), Dixie Cups... levantan también su voz desde el escenario para despertar a sus compatriotas del sueño americano en el que el dólar
ha impuesto su ley e hipotecado su futuro.
Desde que a principios de los años noventa la industria norteamericana (con nombres como Nirvana, Prince, Madonna, Michael Jackson, el hip hop, el rock, el grunge, el metal…) arrebató el liderazgo mundial del show business a una Inglaterra adormecida en el éxito prefabricado, Estados Unidos es también la locomotora del mundo alternativo. Grupos como Sonic Youth, Fugazzi o Pixies señalaron un camino diferente, el hip hop tomó las calles de todo el planeta y la música de raíz, más allá del country, bautizada americana, descubrió nuevas sensibilidades en un regreso a lo orgánico, a los sonidos más naturales extraídos de la tradición folk. Así, hoy Jakob Dylan presenta su candidatura a regentar un territorio propio con un disco magnífico, Seeing Things (6) mientras su padre, eterno aspirante al Nobel de literatura, recupera grabaciones inéditas en el volumen 8 de su The Bootleg Series (4). En California, Caléxico sigue caminando por la frontera de México con un pie a cada lado y nuevo álbum: Carried to Dust (2). El gran Ry Cooder sigue impartiendo magisterio fronterizo y mestizo en I, Flathead. Otra genialidad del guitarrista y cantante cuyo compromiso con los vecinos de abajo aquilata una carrera imbatible. Lambchop ahonda en canciones sensibles surgidas de la soledad de la América profunda, con la emoción que también Howe Gelb, Bon Iver (For Emma, Forever Ago) (3), Mark Eitzel o Vic Chesnutt encienden disco a disco.
Son muchos ya, y los músicos negros, el hip hop, el soul, el r&b, ven en Obama la ocasión de dar un gran paso adelante, hacer realidad el sueño de Martin Luther King y así comenzar a verse de igual a igual con el gran hermano blanco ¡40 años después de su asesinato!
Las cosas han de cambiar, y los músicos norteamericanos han puesto mucho de su parte, han dotado de sensibilidad, ideas, criterio y razones a la dialéctica del futuro. Los tiempos siguen cambiando.
Los músicos americanos han sido, una vez más, punta de lanza en la crítica a un sistema que, en manos republicanas, envejece sin remisión. Desde que Bruce Springsteen o Jackson Browne hicieron campaña en el 2004 a favor de John Kerry, una buena parte de la música popular norteamericana ha tomado partido, ha asumido un compromiso político y social arropando al partido demócrata como única salida hacia un futuro menos belicoso y más respetuoso con el resto del mundo. Así, Neil Young publicaba en el 2006 Living With War (viviendo con la guerra) (8), un grito antibelicista que señalaba a Bush y al partido republicano como responsables del desastre bélico que ha supuesto la invasión de Iraq. Ahora, un maduro Jackson Browne recuerda en Time the Conqueror (7) que los tambores de guerra siguen sonando irremediablemente. Por su parte, Randy Newman, uno de los grandes songwriters norteamericanos, desgrana en A Few Words in Defense of Our Country una ácida crítica a los políticos norteamericanos actuales: es un tema incluido en Harps and Angels (5), uno de los mejores trabajos de autor publicados en mucho tiempo en EE.UU. Springsteen sigue haciendo campaña por los demócratas con Magic (1), su último disco. Junto a ellos, R.E.M., Bonnie Raitt, Robbie Robertson (ex The Band), Dixie Cups... levantan también su voz desde el escenario para despertar a sus compatriotas del sueño americano en el que el dólar
ha impuesto su ley e hipotecado su futuro.
Desde que a principios de los años noventa la industria norteamericana (con nombres como Nirvana, Prince, Madonna, Michael Jackson, el hip hop, el rock, el grunge, el metal…) arrebató el liderazgo mundial del show business a una Inglaterra adormecida en el éxito prefabricado, Estados Unidos es también la locomotora del mundo alternativo. Grupos como Sonic Youth, Fugazzi o Pixies señalaron un camino diferente, el hip hop tomó las calles de todo el planeta y la música de raíz, más allá del country, bautizada americana, descubrió nuevas sensibilidades en un regreso a lo orgánico, a los sonidos más naturales extraídos de la tradición folk. Así, hoy Jakob Dylan presenta su candidatura a regentar un territorio propio con un disco magnífico, Seeing Things (6) mientras su padre, eterno aspirante al Nobel de literatura, recupera grabaciones inéditas en el volumen 8 de su The Bootleg Series (4). En California, Caléxico sigue caminando por la frontera de México con un pie a cada lado y nuevo álbum: Carried to Dust (2). El gran Ry Cooder sigue impartiendo magisterio fronterizo y mestizo en I, Flathead. Otra genialidad del guitarrista y cantante cuyo compromiso con los vecinos de abajo aquilata una carrera imbatible. Lambchop ahonda en canciones sensibles surgidas de la soledad de la América profunda, con la emoción que también Howe Gelb, Bon Iver (For Emma, Forever Ago) (3), Mark Eitzel o Vic Chesnutt encienden disco a disco.
Son muchos ya, y los músicos negros, el hip hop, el soul, el r&b, ven en Obama la ocasión de dar un gran paso adelante, hacer realidad el sueño de Martin Luther King y así comenzar a verse de igual a igual con el gran hermano blanco ¡40 años después de su asesinato!
Las cosas han de cambiar, y los músicos norteamericanos han puesto mucho de su parte, han dotado de sensibilidad, ideas, criterio y razones a la dialéctica del futuro. Los tiempos siguen cambiando.
Julio Bustamante
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