Ali Farka Touré falleció dejando estas grabaciones junto a
Toumani Diabaté como preciado testamento sonoro de una de las almas más deslumbrantes del país de la música africana: Mali. Una vez más, como en el anterior
In The Heart of the Moon (2005), es el río Níger el que aporta el discurrir de fondo de estas viejas y nuevas canciones en la que dos amigos improvisan un diálogo entrañable, despidiendo esos mundos que desaparecen día a día. Mundos en que lo único que queda es la belleza que, según
Salif Keita, otro de los grandes músicos de Mali, se manifiesta en la diferencia. Ambos discos desbordan una calidad extraordinaria. La enorme musicalidad de ese país se expresa con la sencillez más elocuente. Menos es más.