Igancio Cirac
"La realidad sólo existe cuando tienes conciencia de ella"
¿Y esa capacidad se pierde cuando cambias de escala?
Exacto, cuando vamos aumentando el tamaño del objeto esas dos vidas quedan definidas independientemente ya de mi observación, porque cualquier partícula que pase por ahí y tenga interacción con ese objeto definirá su estado, es como si la partícula también lo observase y así definiese su estado. Le contaré una pequeña analogía: en el mundo microscópico (el de los átomos, moléculas, fotones) es como si hubiese varios universos a la vez. Ocurre como en esas películas de ciencia ficción en las que el protagonista tiene varias vidas a la vez, en una de ellas tiene una rutina determinada, una esposa y unos hijos; y en otra es un informático solitario. Ambas vidas transcurren a la vez y en el mismo sitio.
¿Universos paralelos?
Exacto. El mismo átomo vive simultáneamente en universos paralelos. En uno se mueve a la izquierda, en otro a la derecha; en uno está vivo, en otro muerto y, por lo tanto, mientras esos universos sigan existiendo esta vivo y muerto a la vez, pero cuando yo lo observo escojo uno de esos universos y así queda definida la propiedad: si observo el vivo, estará vivo, si observo el muerto, estará muerto. El problema de esta analogía es cuando vas al mundo macroscópico y te preguntas por qué no hay personas vivas y muertas a la vez. Pero en el mundo microscópico podemos decir con rigor que esos universos existen al mismo tiempo, y si tú no tienes ninguna interacción con ese átomo, vive tranquilo en su estado indefinido de vivo y muerto a la vez.
Nosotros estamos construidos de esos átomos.
Sí, así llegamos a uno de los problemas más importantes de la física cuántica: cómo pasar de ese mundo microscópico cuyas propiedades están comprobadas en el laboratorio, al mundo macroscópico en el que vivimos, es decir, ¿dónde están nuestros universos?
¿…?
El siguiente paso es averiguar qué ocurre cuando juntas más y más átomos, más y más moléculas, ¿podemos ver estos universos en objetos más grandes?... Y esto es lo que intentamos hacer. Existen varias corrientes, algunos piensan que cuando vayamos hacia lo más grande, estos universos irán paulatinamente desapareciendo hasta que lleguemos al nivel macroscópico en el cual esos universos dejen de ser una realidad. Y hay otros científicos que dicen que no, que incluso nosotros mismos estamos viviendo en distintos universos. Pero hasta dentro de muchos años no se podrá demostrar experimentalmente, por lo tanto son especulaciones.
¿No le obsesiona la posibilidad de poder estar en varios sitios a la vez?
No, porque estando en este universo no tengo ni puedo tener contacto con los demás universos. A mí me gustan los temas conceptuales pero no llevarlos demasiados lejos. Si es posible pasar de un universo a otro son especulaciones que, hasta que no se puedan demostrar son interesantes pero no son opinables. Existen muchas posibilidades como ésa, pero lo que me gustaría es verificarlas.
Buscamos una gran ley a la vez que admitimos el azar en el mundo microscópico. ¿Un azar constreñido a una ley?
Cuando uno observa y elige uno de los universos alternativos de la partícula, ¿cómo se elige? Es completamente aleatorio, es el azar, a eso se refería Einstein cuando decía: “Dios no juega a los dados”, negaba que las propiedades de los objetos queden aleatoriamente definidas cuando las observamos, y eso que Einstein negaba es hoy una ley.
Toda esta información implica un cambio de paradigma.
Sí claro, hay un cambio fundamental de nuestra visión del mundo. La visión de los físicos cuánticos respecto al mundo es distinta a la de otra gente porque nosotros pensamos que las propiedades de los objetos no están definidas, y ésa es una visión muy poco realista. Y también pensamos que no existe una realidad independiente de nosotros sino que la vamos definiendo a medida que vamos viviendo.
¿A dónde nos puede llevar en el nivel de concepción de lo vivo?
Yo creo que no tiene ninguna consecuencia extraordinaria en cuanto a temas como la religión, pero sí en campos como la filosofía. De hecho, hasta hace pocos años estos temas despertaban más interés en los filósofos que en los físicos, porque los físicos no se lo creían, la mayoría negaba esos universos paralelos, hasta que hace 20 años fueron capaces de ver esos mundos microscópicos que demostraban que la naturaleza es así de extraña.
¿Usted se ha interesado por las connotaciones filosóficas?
Sí, pero no soy ningún experto. Lo que creo que rompe más esquemas respecto a la filosofía tradicional es esa idea comprobada de que no existe una realidad bien definida independiente de nosotros. Cuando yo estaba estudiando el doctorado y le contaba estas cosas a mi allegados, me decían: “De acuerdo, pero no se lo cuentes a nadie”. Pensaban que estaba loco.
Lo que me asombra es que todo eso que cuenta ocurre a escala microscópica dentro de nosotros.
Sí, eso es lo que pensamos. Pero tampoco sabemos cómo la suma de esos átomos dan lugar a la vida, porque si juntamos un átomo y otro átomo y otro átomo hasta configurar el cuerpo de un animal, eso no significa que este vivo. Y ya sabe que los átomos que nos forman, tal como dijo Einstein, pasan a formar parte de otros objetos o se transforman en energía.
Con lo cual por aquí pueden rondar átomos de Napoleón, de Jesucristo...
Sí, sí, claro. Insisto, la naturaleza es sorprendente. Otra de las leyes de la física cuántica, por ejemplo, nos dice que una partícula puede pasar por dos agujeros a la vez, dos agujeros que pueden estar en cualquier sitio.
Es pasmoso.
Por eso me dediqué a este tema, pero ya no me llama la atención porque vivo con ello. Otra ley extraordinaria nos dice que dos objetos que están en sitios distintos pueden comunicarse, tener una especie de telepatía. Si yo en un objeto (átomo o partícula) hago algo y pasa algo, el otro objeto estando a la distancia que sea y sin que haya ningún tipo de comunicación entre ellos, hace lo mismo.
El universo está formado por átomos, si yo cojo un átomo y le hago dar vueltas, ¿todos los demás darán vueltas?
No, ocurre con los que has preparado, los que has presentado por decirlo de alguna forma, los que ya se conocen. A partir de ahí, usted se lleva uno y yo me quedo con otro, esos son los que se comportarán igual.
¿Todo está interrelacionado, todo se comunica?
Sí, lo que pasa es que excepto este tipo de comunicación del que he hablado, las cosas se comunican localmente, es decir, los átomos que están alrededor de mí chocan conmigo y luego con usted, y esa es una forma de mantener una comunicación de la que nosotros no nos enteramos, pero no chocan con los que están en China.
También ha investigado usted otros estados de la materia.
Así es, existen más estados de la materia, desde plasmas que aparecen en algunos objetos estelares y otros que llamamos condensado de Bose y Einstein. Estos dos señores, hace 80 años, predijeron que a muy bajas temperaturas los átomos que estaban en estado gas se comportarían de una manera muy extraña. Hace diez años se verificó en laboratorio y se obtuvo ese nuevo estado de la materia.
¿Y en qué consiste, cómo se lo explicaría a su hijo de 14 años?
Le diría que de repente a una muy baja temperatura, cuando enfrías más y más esos átomos, empiezan todos a hacer lo mismo, si uno se mueve hacia la derecha le siguen los demás, si lo hace hacia la izquierda, también. Es como si desfilaran todos a la vez y como si supieran lo que va a hacer el que tienen al lado. Eso da como resultado un estado que no es ni líquido, ni gaseoso, ni sólido; es una especie de estado entre líquido y gas, que puede fluir como un líquido y por otro lado es tan diluido como el gas. Si uno abre un grifo, el agua empieza a dar vueltas y al cabo de cierto tiempo cae. Pues bien, estos átomos empiezan a dar vueltas y no caen, pueden dar vueltas y vueltas sin gastar energía. Se trata de comportamientos inesperados de las partículas subatómicas que hoy empezamos a comprender.








