13/01/2008

Carlo Petrini

"Buscamos la felicidad en el exceso y acabamos tirando la comida"

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto
Carlo Petrini fundó Slow Food a finales de los 80 como reacción a la invasión de la comida rápida. Siguiendo los pasos de este movimiento que tiene su sede en la ciudad italiana de Bra, han surgido numerosas iniciativas que fomentan la lentitud en los ámbitos más variados. Lo slow se lleva. Pero Petrini se resiste a que su lucha radical en defensa de una alimentación respetuosa con el medio ambiente sea una simple moda.

LO SLOW ESTÁ DE MODA

CASI VEINTE años después de la creación de Slow Food, lo que empezó siendo una reivindicación de la calma y de los placeres de la buena comida y el vino se ha ido convirtiendo en una red global de nuevos gastrónomos que cuenta con más de 85.000 asociados en todo el mundo. Organizados en grupos locales, llamados convivium, comparten cursos, degustaciones, cenas, viajes, y participan en los grandes encuentros internacionales que organiza Slow Food, como el Salón del Gusto, Cheese o Terra Madre.

SIGUIENDO LA PISTA del caracol, símbolo de este movimiento, surgieron las ciudades slow (Bra, donde se encuentra la sede de Slow Food, fue la primera), que fomentan un ritmo agradable de vida y pretenden renunciar a la contaminación, las prisas y el ruido, así como defender la venta de productos locales de alimentación y artesanía. Posteriormente apareció un sinfín de nuevas tendencias basadas en el elogio de la lentitud que abarcan desde los viajes a los negocios o el sexo. Existen el slow medicine, que invita a los médicos a tomarse el tiempo necesario para visitar a cada paciente; el slow work, que combate la obsesión por querer abarcarlo todo en el trabajo; el homezone, que agrupa a los defensores de la peatonalización de las calles, de la eliminación del tráfico rodado en el centro y de que los niños vuelvan a jugar en la calle; el slow sex, que reivindica las caricias y el contacto íntimo y rechaza el aquí te pillo, aquí te mato; el slow party, que promociona las fiestas en las que se bebe menos pero de mejor calidad; el slow sport, que pretende que los deportes no atenten contra quienes los practican transformándose en un suplicio de competitividad, o el slow travel, para quienes deciden viajar sin prisas por verlo todo, y disfrutando del lugar y del momento. En Estados Unidos está a punto de ponerse en marcha el slow money, que pretende eliminar las prisas habituales en las transacciones económicas y conceder créditos a los agricultores e invertir en agricultura ecológica y nuevas energías. Es la última iniciativa que se suma a la lista de las tendencias slow que se ponen en marcha constantemente. ¿Una moda? Seguramente la reacción natural de quienes están dispuestos a poner freno al ritmo frenético con el que vivimos casi todos.

EL ÉXITO EDITORIAL de Elogio de la lentitud (RBA), de Carl Honoré, es una muestra de que el asunto interesa, y de que cada vez más gente piensa en la necesidad de replantearse las cosas. En Austria se ha creado la Sociedad por la Desaceleración del Tiempo; en Estados Unidos, el Take Back Your Time; en Japón, el Slotth Club, cuyo eslogan es “lo lento es bello”. Todos ellos son movimientos que comparten el objetivo de disfrutar del presente e ir más despacio. 

www.slowfood.com / www.cittaslow.net / www.slowfood.com /
www.worktolive.info / www.homezones.org / www.slowsex.it

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de: Clemente Cruz-Sosa y Ordoño | 27/01/2010
Es una verdad muy grande que en todo cometemos exesos graves, pero también es verdad, sincera, honesta, bella, la que nos dice Petrini. Salud a él y a toda su flora y fauna de acompañamieto. Gracias.
de: Artesano | 22/01/2008
Enhorabuena por la entrevista. La sabiduría del Sr. Petrini debe ser divulgada. Debido a la moda del Low Cost, cada vez queremos pagar menos por la comida y estamos obligando al fabricante y al comerciante a rebajar calidad y servicio, hasta límites preocupantes para la seguridad y el sabor. Quizá sin vuelta atrás. Es importante denunciar la connivencia entre nuestras universidades y la industria, para nuestro perjuicio. ¿Cómo pueden defender los additivos, los plaguicidas, los transgénicos, las modernas variedades, la ganadería intensiva, sin ninguna objeción?
de: Carlos Scolari | 13/01/2008
Muy buena la entrevista!! En la Universitat de Vic tenemos desde hace dos años un Máster (oficial) de Comunicación y Gastronomía, con la presencia de alumnos catalanes y extranjeros. La experiencia es sumamente positiva. Por otro lado, el Máster tiene acuerdos con los posgrados que dicta la Universidad de Ciencias Gastronómicas. Los alumnos y profesores del Máster tienen un blog: http://master-cig.uvic.cat/ donde debaten temas y cuentan su experiencia.
de: Pepita Palotes | 13/01/2008
Nada que decir de la entrevista, hace años que lo conozco y me cae bien este tío. Pero... los links del final de la entrevista, ¿a cuento de qué? vale por slowfood.com, vale por cittaslow.net, pero slowsex.it? ¿sólo porque se llama slow ya merece estar como enlace relacionado? si hago un dominio de slowpipa, slowmoto o slowtornillo también saldré aquí?

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