Carlo Petrini
"Buscamos la felicidad en el exceso y acabamos tirando la comida"
LO SLOW ESTÁ DE MODA
CASI VEINTE años después de la creación de Slow Food, lo que empezó siendo una reivindicación de la calma y de los placeres de la buena comida y el vino se ha ido convirtiendo en una red global de nuevos gastrónomos que cuenta con más de 85.000 asociados en todo el mundo. Organizados en grupos locales, llamados convivium, comparten cursos, degustaciones, cenas, viajes, y participan en los grandes encuentros internacionales que organiza Slow Food, como el Salón del Gusto, Cheese o Terra Madre.
SIGUIENDO LA PISTA del caracol, símbolo de este movimiento, surgieron las ciudades slow (Bra, donde se encuentra la sede de Slow Food, fue la primera), que fomentan un ritmo agradable de vida y pretenden renunciar a la contaminación, las prisas y el ruido, así como defender la venta de productos locales de alimentación y artesanía. Posteriormente apareció un sinfín de nuevas tendencias basadas en el elogio de la lentitud que abarcan desde los viajes a los negocios o el sexo. Existen el slow medicine, que invita a los médicos a tomarse el tiempo necesario para visitar a cada paciente; el slow work, que combate la obsesión por querer abarcarlo todo en el trabajo; el homezone, que agrupa a los defensores de la peatonalización de las calles, de la eliminación del tráfico rodado en el centro y de que los niños vuelvan a jugar en la calle; el slow sex, que reivindica las caricias y el contacto íntimo y rechaza el aquí te pillo, aquí te mato; el slow party, que promociona las fiestas en las que se bebe menos pero de mejor calidad; el slow sport, que pretende que los deportes no atenten contra quienes los practican transformándose en un suplicio de competitividad, o el slow travel, para quienes deciden viajar sin prisas por verlo todo, y disfrutando del lugar y del momento. En Estados Unidos está a punto de ponerse en marcha el slow money, que pretende eliminar las prisas habituales en las transacciones económicas y conceder créditos a los agricultores e invertir en agricultura ecológica y nuevas energías. Es la última iniciativa que se suma a la lista de las tendencias slow que se ponen en marcha constantemente. ¿Una moda? Seguramente la reacción natural de quienes están dispuestos a poner freno al ritmo frenético con el que vivimos casi todos.
EL ÉXITO EDITORIAL de Elogio de la lentitud (RBA), de Carl Honoré, es una muestra de que el asunto interesa, y de que cada vez más gente piensa en la necesidad de replantearse las cosas. En Austria se ha creado la Sociedad por la Desaceleración del Tiempo; en Estados Unidos, el Take Back Your Time; en Japón, el Slotth Club, cuyo eslogan es “lo lento es bello”. Todos ellos son movimientos que comparten el objetivo de disfrutar del presente e ir más despacio.
www.slowfood.com / www.cittaslow.net / www.slowfood.com /
www.worktolive.info / www.homezones.org / www.slowsex.it








