13/01/2008

Carlo Petrini

"Buscamos la felicidad en el exceso y acabamos tirando la comida"

Texto de Cristina Jolonch
Fotos de Carlos González Armesto
Carlo Petrini fundó Slow Food a finales de los 80 como reacción a la invasión de la comida rápida. Siguiendo los pasos de este movimiento que tiene su sede en la ciudad italiana de Bra, han surgido numerosas iniciativas que fomentan la lentitud en los ámbitos más variados. Lo slow se lleva. Pero Petrini se resiste a que su lucha radical en defensa de una alimentación respetuosa con el medio ambiente sea una simple moda.
Arriba, la universidad de Ciencias Gastronómicas, en el recinto de L’Agenzia, en la población piamontesa de Pollenzo. Abajo, los alumnos en un descanso entre clases

UNIVERSIDAD DE GASTRÓNOMOS

En la Universidad de Ciencias Gastronómicas de Pollenzo, que funciona desde hace tres años, no se imparten clases de cocina ni se forma a futuros chefs. Los alumnos, que reciben las clases en inglés, estudian botánica, economía, viticultura, microbiología, análisis sensorial, historia de la agricultura o antropología. Proceden de los lugares más diversos del planeta y acuden a la sede de Pollenzo, donde se imparte la licenciatura, o a la de Colorno, en la provincia de Parma, donde se hacen los másters, con la intención de formarse como gastrónomos.

Fue Slow Food, y más concretamente Carlo Petrini, quien puso en marcha esta universidad privada con la que colaboran las administraciones regionales de Piamonte y Emilia-Romaña. "Antes había una clase burguesa privilegiada, entre la que estaban los gastrónomos, que comía exquisiteces, y una masa que pasaba hambre. Hoy comemos todos y no tiene ningún sentido que el gastrónomo siga siendo el burgués que vive ahí arriba. Hay que desacralizar esa figura y adaptarla a los nuevos tiempos." Petrini defiende el placer de comer, pero entiende que el nuevo gastrónomo debe ser alguien que se preocupe por seleccionar alimentos de buena calidad que respeten en sus procesos de producción el medioambiente y las tradiciones locales. Los estudiantes de Pollenzo, que hacen

stages en todo el mundo, son futuros expertos en el campo enogastronómico que trabajarán en el mundo de la comunicación de productos de excelencia, en empresas del sector agroalimentario o en entidades turísticas. Los 19.000 euros que pagan por cada curso incluyen desde la estancia y la comida a los viajes y la manutención durante las prácticas tanto en Italia como en el extranjero.
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de: Artesano | 22/01/2008
Enhorabuena por la entrevista. La sabiduría del Sr. Petrini debe ser divulgada. Debido a la moda del Low Cost, cada vez queremos pagar menos por la comida y estamos obligando al fabricante y al comerciante a rebajar calidad y servicio, hasta límites preocupantes para la seguridad y el sabor. Quizá sin vuelta atrás. Es importante denunciar la connivencia entre nuestras universidades y la industria, para nuestro perjuicio. ¿Cómo pueden defender los additivos, los plaguicidas, los transgénicos, las modernas variedades, la ganadería intensiva, sin ninguna objeción?
de: Carlos Scolari | 13/01/2008
Muy buena la entrevista!! En la Universitat de Vic tenemos desde hace dos años un Máster (oficial) de Comunicación y Gastronomía, con la presencia de alumnos catalanes y extranjeros. La experiencia es sumamente positiva. Por otro lado, el Máster tiene acuerdos con los posgrados que dicta la Universidad de Ciencias Gastronómicas. Los alumnos y profesores del Máster tienen un blog: http://master-cig.uvic.cat/ donde debaten temas y cuentan su experiencia.
de: Pepita Palotes | 13/01/2008
Nada que decir de la entrevista, hace años que lo conozco y me cae bien este tío. Pero... los links del final de la entrevista, ¿a cuento de qué? vale por slowfood.com, vale por cittaslow.net, pero slowsex.it? ¿sólo porque se llama slow ya merece estar como enlace relacionado? si hago un dominio de slowpipa, slowmoto o slowtornillo también saldré aquí?
5 de octubre
5 de octubre
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