27/01/2008

Severiano Ballesteros

"El triunfador es aquel que consigue ser más veces feliz en la vida"

Texto de Ima Sanchís
Fotos de Ana Jiménez
Severiano Ballesteros, el mejor golfista  de la historia, vive sus 50 años al lado de la que fue su
casa paterna, en Pedreña, Santander. Hoy es un hombre  de negocios, con tres hijos adolescentes, que mira la vida con cariño, empeñado en controlar los sentimientos  para no dejarse caer en el lado oscuro

Severiano Ballesteros, junto a una reproducción exacta de sus manos

A los cincuenta años y tras haber recorrido el mundo, sigue viviendo donde nació, en Pedreña, Santander, a cien metros de la casa paterna. Su padre era agricultor y el jardinero del Real Golf de Pedreña. Severiano no estudió el bachillerato, pero su fulgurante carrera le ha llevado a compartir mantel y sobremesa con políticos, intelectuales y grandes hombres de negocios. Estuvo casado 16 años con una de las mayores fortunas de nuestro país, Carmen Botín O’Shea. Pero nada de eso parece haber cambiado a este cántabro que nombra uno a uno los árboles de su jardín y que cocina a sus hijos tortilla de chorizo. Dice que está enamorado de ellos, de Carmen, que tiene 13 años; de Miguel, que tiene 15, y de Javier, que tiene 17. Cuando deja el móvil encima de la mesa veo que la imagen que le recibe cada vez que suena es la foto de una adolescente sonriente, su hija. De su mujer habla con respeto y cariño, y de su retirada, con naturalidad pese a que fue dura para él y decepcionante para algunos. El mejor golfista de la historia fracasó en el circuito sénior norteamericano, lo que coincidió con el momento en que la prensa del corazón decidió explotar el fallecimiento de su novia, la joven de 29 años Fátima Galarza. Veinte minutos después de estar comiendo con ella en un restaurante de Pedreña, una llamada le informó de que Fátima acaba de morir en un accidente de coche. Eso sucedió unas semanas antes del Masters de Augusta.
Según dijeron, cadenas televisivas incluidas, esa muerte inesperada llevó a Ballesteros a su internamiento por depresión. Pero la retirada de este ganador de cinco grandes no fue tan dura como la pintan: además de diseñar, proyectar, dirigir y construir campos de golf por medio mundo, sigue cosechando premios, representando a equipos y dando conferencias sobre liderazgo empresarial a ejecutivos.
Durante nuestra conversación habla de su retirada y de su relación con Fátima Galarza con claridad y sencillez. Para este hombre no hay preguntas prohibidas ni respuestas esquivas. Sólo al final de la entrevista, me dijo con una media sonrisa:
“… Pero lo importante no es en lo que yo creo, sino en lo que cree usted”.

Cuénteme aquello de la luna llena y la rama de avellano.
A los 9 años era caddie del Real Golf de Pedreña, pero no me dejaban jugar en el club, así que las noches de luna llena saltaba el muro de piedra de mi casa y  me iba a la playa a jugar. El palo era de arbusto, y a veces de avellano que metía mojado dentro de mi hierro roto para que se hinchara y  fijara el palo. Duraba lo que duraba. Aquellas noches de luna llena en la playa, en las que yo me hacía mis propios agujeros para jugar solo o con dos amigos, son mis mejores recuerdos de infancia. De ahí
pasé directamente a ser profesional.

¿Qué quería usted entonces?
Mi sueño se centraba en ser el mejor, y todo lo que soñé se convirtió en realidad. Todo, menos algún Open en Estados Unidos que se jugaba en campos que no se adaptaban a mis condiciones.

Seguía usted los pasos de sus hermanos mayores.
Sí, todos mis hermanos, Baldomero, Manuel y Vicente, han sido profesionales del golf. Incluso un hermano de mi madre, Ramón Sota, fue uno de los mejores golfistas de Europa durante la década de los 60. Y mi padre, que ejercía de agricultor, ganadero y pescador, también fue un gran deportista, remero. Formó parte de una de las mejores tripulaciones de traineras de España.

¿A qué edad empezó usted a competir?
Mi primer torneo fue el Campeonato de España en Sant Cugat, en 1974. Todo pasó tan rápido. Con 16 años ya era profesional, y mi única experiencia había sido cinco campeonatos de caddies. Nunca fui amateur, y cinco meses después ya era campeón de España sub-25.

Dicen que usted revolucionó el golf de toda Europa.
Eso dicen.

¿Cómo lo hizo?
En todas las épocas siempre sale algún deportista que hace las cosas de forma diferente a los demás y consigue hacer fácil lo difícil.

Sí, ¿pero qué tiene usted que no tengan los otros jugadores de golf?
Yo me considero un artista en el campo. El americano Ben Cren­shawn decía que mis golpes no los había visto ni en sus mejores sueños.

¿La pelota dibuja parábolas extrañas?
Quizá la elección del golpe es lo que me ha hecho diferente. Si había tres posibilidades, yo escogía la cuarta. Arriesgaba: lo veía, lo sentía y lo hacía. Cuando estaba en dificultades, oía los comentarios de la gente: “Irá por ahí, seguro”. “No, no –decía otro–, irá por allá.” Pero la verdad es que nadie veía el golpe, sólo yo, esa era la diferencia.

¿De ahí lo de Spanish Matador?
Ese apodo me lo puso la prensa británica a los 19 años, y con él me he quedado. “Lo tiene todo”, dijo Lee Trevino (otro de los grandes del golf) cuando ingresé en el Salón de la Fama de la PGA: “Toque, poder, saber, coraje y carisma”.

A través del golf usted ha accedido a un mundo muy diferente del que pertenecía. ¿Cómo fue el contraste?
Una de las grandes suertes que he tenido ha sido precisamente la oportunidad de vida que me ha dado el golf. He conocido el mundo y a gente interesantísima que no hubiera conocido. Al golf se lo debo todo.

Cíteme a la persona que más le ha impresionado.
En estos momentos me vienen dos a la cabeza: Nuestro rey y Nelson Mandela, dos personajes que me impactaron, además de por su vida y sus actos, absolutamente consecuentes con sus ideas, por su dulzura y su trato próximo y humano.
¿Se ha sentido inseguro?
Claro, siempre nos sentimos inseguros.

¿Cuál ha sido su talón de Aquiles?
Al principio, el trato con la gente. Yo me he educado en la calle, no he tenido ningún tipo de formación.

No acabó el bachillerato.
No, ni siquiera me aproximé. Y, de repente, estar en ese círculo de gente que tiene una buena formación, que habla con tanta facilidad, que tiene opinión sobre todo…, pues te sientes muy inseguro. Luego, con el tiempo, vas aprendiendo, y de esa gente he aprendido cosas.

Supongo que con el tiempo también algunos de ellos, tan formados y estupendos, le habrán decepcionado.
Bueno, es cierto que hay bastante gente que hace cosas que no están  bien, sobre todo abusar de información privilegiada o tratar a los otros con desprecio. Si duda, eso es un error, se equivocan, pero lo importante es saber reconocerlo y ­rectificarlo.

¿Qué ha sido para usted lo importante en la vida?
Precisamente el poder conocer a tanta gente y ver tantos lugares increíbles en todo el mundo, y el haber tenido la oportunidad, a través del golf, de vivir momentos de emociones fortísimas, eso es algo que no todo el mundo puede decir, así que me siento muy afortunado.

¿Un momento emocionante es dar una buena bola?
Pues sí, cuando ganas, en ese momento que terminas y ganas, te sientes el más fuerte y el más feliz del mundo.

¿Ha hecho algún tipo de entrenamiento mental?
Continuamente, yo creo firmemente en el poder de la mente, la mente es todo, si tú crees en algo, lo sientes y lo visualizas, acabas consiguiéndolo. Yo antes de cada partido hacía visualizaciones.

¿Cómo las hacía?
Primero me relajaba, después, en la pantalla de mi mente, imaginaba, veía el campo, la gente, los colores, sentía el sol… Y allí estaba yo, jugando y ganando, sintiendo y compartiendo esa emoción. Creo sin ninguna duda que a eso debo mi gran cantidad de partidos ganados. Lo hacía siempre.

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de: Josep Albert Petit | 24/02/2008
Recordo amb quina bona sensació vaig quedar després de llegir l'entrevista a Severiano Ballesteros. Es notava la petja d'Ima Sanchís. Es d'aqueslles entrevistes que et quedes amb les ganes de seguir llegint.
de: Hernan Flores | 27/01/2008
La entrevista a Severiano Ballesteros fue un gran acierto para el Magazine, ya que nos ayuda con sus lecciones de vida a mejorar nuestros defectos y ser más humilde y gran persona como es él... nosotros los lectores siempre buscamos mejorar nuestra calidad de vida no sólo económico sino la parte espiritual... espero, con toda humildad, que lleguen a entrevistar más personajes que hayan triunfado en la vida.
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