"Hay maneras de amar que pueden hundir al otro”

Los hombres que han crecido entre mujeres –madre, tías, hermanas, abuelas– suelen ser más locuaces y entretenidos. Disfrutan y se integran con naturalidad en esas conversaciones salpicadas de autocrítica burlona. Walter Riso es uno de ellos. Creció con dos hermanas, tiene dos hijas, se ha casado dos veces, y sus estudiantes y sus pacientes son sobre todo mujeres. “Creo conocer bien el sexo femenino desde mi masculinidad.” Es docente de la Universidad Católica de Colombia y del Instituto Konrad Lorenz, profesor invitado de la Universidad Latinoamericana de Puerto Rico y de la Universidad del Valle de México. Nació en Nápoles, se crió en Argentina, estudió psicología en Colombia y desde hace un par de meses se ha instalado en Barcelona, donde va a montar un centro de terapia cognitiva.
Tras reflexionar y exponer lo aprendido a lo largo de 30 años como psicólogo clínico en tres libros, ¿Amar o depender?, La afectividad masculina y Pensar bien, sentirse bien, Riso se preguntó si realmente debemos aceptar a la pareja tal como es... Su respuesta fue “depende”, y se dedicó a analizar esas maneras de amar que resultan tóxicas para cualquier relación: “La respuesta es entonces aceptar al otro siempre y cuando su felicidad no dependa de mi infidelidad”. Así nació Amores altamente peligrosos, editado en castellano por Planeta y en catalán por Columna.
¿Cómo aterrizó en el vasto tema del amor humano?
Porque el 40% de las consultas a escala mundial tiene que ver con el apego y la dependencia emocional. A veces te lo cuentan explícitamente, otras veces te dicen: “Estoy deprimida, tengo ataques de pánico o no consigo dormir”, y descubres muy a menudo que son víctimas de estilos afectivos que las dañan.
Habla en femenino, ¿el mal de amores es una patología de las mujeres?
Lo sufren más las mujeres que los hombres. Las mujeres son más inteligentes en su autocuidado, más preventivas en cuanto a su salud mental. El hombre cuando pide ayuda es cuando ya está muy mal. Y los diferentes estilos afectivos patológicos peligrosos, la manera de procesar la información afectiva, de sentirla, evaluarla e incorporarla a la vida de relación, son más frecuentes en hombres y, por tanto, las víctimas son mayoritariamente las mujeres.
¿En qué nos equivocamos?
En aferrarnos a todos esos imaginarios negativos o absurdos, eso de que el amor es para toda la vida, que el amor lo puede todo o justifica cualquier cosa. Hay maneras de amar que pueden hundir al otro, que lo consumen lentamente o lo confunden, hasta el punto de sentirse irracionalmente culpable o creer que sufrir por amor es un hecho normal y generalizado, como si amar y ser víctima fueran la misma cosa. Si por ejemplo estás con un hombre cuyo estilo afectivo es el paranoico, que piensa que el mundo es malo y te pone bajo sospecha, controla tus idas y venidas, tus compañías y es presa de los celos, quieras o no estarás mal.







