20/07/2008

Carla Bruni

"Sarkozy es un hombre inteligente, y usted ya sabe que, a mí, la inteligencia me parece sexy”

Texto de Núria Escur
Fotos de Denis Rouvre
Desde su casa de soltera, Carla Bruni explica su último disco, rodeada de amigos de siempre y del barullo de su hijo. Cero maquillaje. Reconoce que lo más difícil de ser la esposa del presidente francés es ser una persona casada. Cree que su marido es valiente por arriesgarse con ella, que se siente libre, eternamente insatisfecha y no piensa renunciar a su carrera. Asegura que ella es socialdemócrata, le encanta discutir a la italiana y se toma la vida en serio.

Su primer disco fue un homenaje a la chanson con el que vendió dos millones de discos. El segundo,

No promises, fue una antología en inglés sobre poemas de autores como Yeats o Dorothy Parker. Presenta ahora su tercer disco, Comme si de rien n’était (Naïve), dedicado a su hermano Virginio que murió hace dos años.

¿Ha aprendido a ser impermeable respecto los comentarios que le dedican?
Por supuesto. A veces quieren presentar una mujer que está muy lejos de mí. Intento poner una distancia. De lo contrario sería para dispararse un tiro en la cabeza (su dedo índice en la sien) porque yo leo lo que dicen. Mi esposo no. Sigo la prensa, no puedo controlar sus contenidos y creo absolutamente en la libertad de expresión. No se puede ser personaje público y a la vez estar protegido de todo comentario. Es imposible. Ser anónimo debe aportarte una vida fantástica pero yo, por ahora, no puedo aspirar a ella. Desde que decides escoger una profesión con público, debes asumir que estás expuesta a él. Sólo intento ser coherente.

¿Entiende que algunas personas no vean compatible una primera dama con una mujer que graba discos o se desnuda para un trabajo fotográfico?
Entiendo que hay gente más conservadora a quienes les parezca mal, y respeto su opinión. Pero a eso es a lo que yo me dedicaba antes de ser la mujer del presidente. Trabajo desde los 18 y jamás hice nada de lo que me avergüence. ¿Por qué una mujer debería dejar su carrera al casarse, sea lo que sea su esposo?

Está rompiendo usted con el modelo de primera dama al que estábamos acostumbrados.
¡Ya era hora ¿no?! Estamos en el siglo XXI y tal vez sea el momento de cambiar ese prototipo. No me siento feminista de cátedra, pero estoy a favor de la independencia profesional de la mujer. Trabajar puede ser un privilegio o una necesidad, y en cualquier caso una mujer debería sentirse libre en su oficio. Hay que preservar la independencia por encima de la falsa moral. Tampoco he entendido nunca por qué una mujer periodista, una buena profesional, debe dejar su cargo si se empareja con un político. Y si una mujer llega a presidenta de su país, ¿su marido debe dejar su trabajo?

¿Cómo influye en el presidente?
En la sensibilidad hacia la cultura, que él ya conoce mucho, y en la música, supongo que bastante. En otras cosas, lo que se deja. Bien, debo decir que a mí me gusta mucho la polémica, me gusta preguntarle, cuestionarlo, pincharle, dialogar… cualquier pareja es la suma de dos mundos distintos que se aman. En este caso somos muy distintos.

¿Dígame una virtud y un defecto de Carla?
Muchos, muchos, muchos defectos.

Ninguno para quienes la ven como la mujer ideal.
Huy, muchos, muchos: mentalmente compleja, eternamente insatisfecha, siempre intentando ir más allá, amante de las discusiones ¡a la italiana! Y algún otro que no diré. ¿Una virtud? La seriedad. Me tomo la vida en serio, trabajo en serio y creo que apruebo con nota en responsabilidad.

¿Su pieza más querida de este disco?
Quizá la primera, Ma jeneusse, (Mi juventud) porque fue la última que escribí. Lo último que compones es siempre la que más quieres. “Je retourne à d’autres étoiles / et je te laisse la fin de l’histoire”. ¿Ve esta montaña de papeles? Todo son letras nuevas…

¿Cambiaría algo de su vida actual?
Soy muy feliz ahora. No cambiaría nada de mi vida desde que nací. Lo que me gusta es cambiar la vida que vendrá, no la pasada. Va tan rápida…

¿No teme que se acabe el amor?
Temo todo lo que se acaba. Me aterrorizan los finales. De hecho, siempre me gustaron los principios…

Usted me recomendó que no escribiera nunca un diario personal. En todo caso dos, como Tolstoi: uno a la vista y otro cerrado bajo llave. ¿Por qué aceptó publicar un libro sobre su relación con el presidente?
Fue la labor de dos personas encantadoras. Una vez escrito el libro, apenas les contesté a quince preguntas en menos de una hora y ellos hicieron todo el resto. De todos modos, había trozos del libro que no estaban contrastados, no tengo mucho que ver con lo que dice allí.
Jasmina Reza, que escribió un libro sobre el presidente tras seguirlo en campaña electoral, me comentó en una entrevista que Sarkozy era políticamente brillante, pero, en cosas del amor y domésticas, como un niño. Que se dejaba llevar.
No sabía que Jasmina formara parte de la vida íntima de mi marido. ¿Lo conoce en lo íntimo? Creí que sólo lo había seguido en campaña… En todo caso, esa afirmación resulta una interpretación muy personal de una artista genial.

¿Qué les enamoró, de verdad, a ustedes dos?
Creo que nos unió lo que nos separa. Somos complementarios. En cuanto lo conocí, me di cuenta de que todo encajaba. Me resulta muy complejo explicarlo: ¿sabe lo que ocurre cuando te gusta alguien que, además, admiras? Pues eso.

¿Alguna vez le ha pasado por la cabeza decir: “En qué lío me he metido”?
No era consciente de dónde me metía. No soy un ejemplo de reflexión, no funciono así. Soy más de acción. Pero cuando estoy con Nicolas no pienso quién es. Sólo un hombre con varios cerebros en marcha.

Es usted valiente.
Mírelo al revés: el valiente es él. Él es quien aceptó el reto de tener al lado a una mujer profesional, él fue el primer presidente que se divorció, él se arriesgó a lo que pudieran decir de mí… es un hombre inteligente, y usted ya sabe que, a mí, la inteligencia me parece sexy.

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de: Francisca Leonardi | 15/09/2008
No es la inteligencia lo que le parece sexy a esta mujer, si no más bien la asexualidad del poder, cosa que la mata, casi tanto como lo insatisfecha que se siente de la vida. ¿En qué más podría perder el tiempo una mujer de su altura? Al menos prostituirse de esta manera tiene algo más de valor, ¿no creen?
de: Marce Mercier Frescomarce | 30/07/2008
Soy española, pero vivo en Francia. Para mi, la pareja arkozy no es el amor lo que les une, sino el dinero. Ella siempre ha dicho que le gustan los hombres de poder, y más poderoso no ha podido encontrar. Él recuerda mucho a Cecila. No creo que la haya olvidado.
de: A. S. | 20/07/2008
No es de risa que este semanario y el "País Semanal" salgan el mismo día con la misma portada, es decir con la foto de Carla Bruni y una entrevista. Si se ponen de acuerdo avisen para no comprar dos diarios. Por otra parte, de 95 páginas, 64 son de publicidad... es un poco tomadura de pelo al lector.
23 de noviembre
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