22/11/2009

Charlize Theron

“Con confianza, seduces a cualquiera”

Texto de Alicia Jasanada
Fotos de Eva Blasco
Deslumbrante, divina, espectacular... A Charlize Theron no le resulta fácil esquivar los elogios asociados a su generoso físico. Consciente de ello, la actriz sudafricana, musa de Dior, se ha labrado una trayectoria empeñada en hacer visible su talento interpretativo, a base de papeles conflictivos, y cuidar su imagen pública, con una creciente labor humanitaria. Mientras parece cada vez más cerca su presencia en la cuarta entrega de Mad Max, vuelve a la ciencia ficción en La carretera, junto a Viggo Mortensen.

ALEXI LUBOMIRSKI / CHRISTIAN DIOR PARFUM

Desde que Tom Hanks le ofreció un breve papel en su primer filme como director, The Wonders (1996), Charlize Theron no ha desperdiciado un instante. Con celeridad y acierto, la actriz sudafricana (Benoni, 1975) ha ido encaminando su carrera hacia el estrellato codeándose con compañeros de la talla de Al Pacino y Michael Caine y a las órdenes de grandes como Woody Allen o Robert Redford. Hábilmente, ha encadenado comedias ligeras y romances edulcorados con personajes de intenso dramatismo. Un Oscar, un Globo de Oro, varias nominaciones y el reconocimiento de la crítica y el público son, por ahora, un balance más que rentable. “Mi carrera ha sido y sigue siendo –afirma– un viaje increíble, como actriz y como mujer. Un sueño hecho realidad.”

¿El secreto? Talento y suerte, sin duda. Pero, como ella confiesa, también su determinación y su autoestima han tenido un papel decisivo. “Una vez que tienes confianza en ti misma y se nota, puedes agradar a quien te propongas. Con confianza, seduces a cualquiera”, señala. Y el público, está claro, no se ha resistido.

Tras unos inicios como modelo y bailarina –práctica que abandonó por una lesión–, tuvo claro que lo suyo era la interpretación. E intuyó que su cuerpo escultural y su 1,77 de estatura sin duda le abrían puertas, pero fácilmente la encasillarían como icono sexual.

Por mucho que ella defienda que “la belleza está en la inteligencia y en sentirse bien consigo misma”, es evidente que un físico como el suyo podía orientar su trayectoria hacia papeles de mujeres estupendas sin más. Así que tomó medidas drásticas para huir del tópico. En el 2003 logró el papel de su vida (por ahora): encarnar el personaje real de la prostituta y asesina Aileen Wuornos en el biopic Monster. Para ello no dudó en someterse a una auténtica metamorfosis.

Engordó quince kilos, afeó su piel y su cabello, se colocó una prótesis dental y demostró, ya sin distracciones estéticas, que podía componer un personaje estremecedor con realismo. “Creo que es importante para una actriz fundirse con su personaje y adoptar su imagen. Cuando actúas, debes parecerte a quien interpretas.” La recompensa llegó, el año siguiente, en forma de Oscar y elogios a su camaleónica actuación.

EL BESO SOLIDARIO
Desde hace años, la actriz compagina su nutrida actividad cinematográfica con trabajos como modelo publicitaria. Y araña el tiempo que puede para otra de sus pasiones, la labor humanitaria. Quizás esa implicación en cuestiones sociales haya sido, en parte, motivada por el episodio que marcó su adolescencia. Hija única, a los 15 años fue testigo de la muerte de su padre por un disparo de su madre, cuando este intentaba agredirla. Absuelta por el juez –que consideró la acción en defensa propia–, su madre se convirtió en el principal apoyo de la joven, que no repara en elogios hacia ella: “Mi madre es mi heroína. Es fuerte, inteligente y muy divertida”.

La actriz se siente orgullosa de los logros de su ONG, The Charlize Theron Africa Outreach Foundation. “¡He conseguido tantas cosas en Sudáfrica con mi organización! –exclama–. Y lo que más me motiva es lo que queda por hacer.” Su compromiso se ha hecho evidente, por ejemplo, en causas como la mejora de las condiciones de vida de los desfavorecidos de su país y el maltrato a las mujeres. En el 2008 fue nombrada embajadora de paz de las Naciones

Unidas y lideró una campaña para poner fin a la violencia contra la mujer. Su último episodio en el terreno solidario ha sido sonado y levantó cierta polémica: la actriz subastó un beso suyo por 93.000 euros en la gala benéfica anual de la fundación OnexOne, que trata de abastecer de alimentos, agua, salud y educación a niños de Etiopía y Ruanda. La ganadora fue una mujer, y la imagen del prolongado beso entre ambas dio la vuelta al mundo. “Menos mal que mi novio no ha podido venir esta noche”, ironizó la estrella, añadiendo que se trataba de un beso “de alto riesgo” en tiempos de gripe A.

Todo hubiera quedado ahí si no fuera porque al parecer el premio incluía también un viaje a Sudáfrica, entradas para el Mundial de fútbol 2010 y un encuentro con Nelson Mandela, a quien la actriz admira profundamente. Ahí surgió el problema, pues los responsables de l

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