Sydney Possuelo
"Si se mide por la capacidad de sonreír, los indígenas son más felices que nosotros"

El brasileño Sydney Possuelo nació un 19 de abril de 67 años atrás. La precisión es importante porque, en el calendario de su país, esa fecha viene etiquetada como el día del Indio. Marcado desde el nacimiento, ha vivido la mayor parte de su vida en la selva amazónica. A través de centenares de expediciones, su trabajo se ha centrado en la localización y la protección de tribus desconocidas. Entraba en la lógica de las cosas que un día dirigiría en su país la Fundación Nacional del Indio, o Funai. Hace un año, abandonó abruptamente el cargo. A diferencia de los políticos profesionales, no se escuda en las tópicas “razones personales”. Con la claridad de quien arriesga la vida para salvar a los indígenas que pueden matarle, señala que el Gobierno de Lula le “dio la patada”.
Más allá del currículum, Possuelo ha adaptado su aprendizaje en la selva a la civilización enloquecida de Occidente. Culturalmente es ya un mestizo, poseído por hábitos como la sonrisa que despliega ininterrumpidamente en sus viajes a España. Al expresarse, con una calma que parece sobrenatural, porque seguramente en otro tiempo fue natural, habla de los indígenas brasileños como si residieran en un universo paralelo. Las tribus amazónicas no han agotado en absoluto su capacidad de sorpresa. Continúa siendo un visitante estupefacto, mientras obliga a plantearse en qué punto la interacción posee la fuerza suficiente para hablar en propiedad de simbiosis.
¿Lula ha traicionado a los indígenas?
La palabra traición es muy fuerte. Los indígenas están decepcionados, y las personas que han luchado “como yo” también se sienten defraudadas por Lula.
¿Incumplió sus promesas?
Esperábamos que un luchador, procedente del mundo sindical, entendería la situación de los pueblos indígenas. La frustración personal se extiende ahora a la cuestión ambiental.
¿Quiere eso decir que sólo hay una política posible, con independencia del gobernante que la ponga en práctica?
Parece que, cuando las personas más prometedoras llegan al poder, les ataca un virus que les hace modificar el camino. Se olvidan de sus promesas, delante de los ojos se les coloca una niebla que les impide ver la realidad. Ocurre con la izquierda y con la derecha. Hemos de descubrir ese virus, para vacunarnos contra él.
¿Preferirían ustedes un presidente como Evo Morales?
Ja, ja. Bolivia y Brasil son países tan distintos que hacer comparaciones entre Evo y Lula no resulta apropiado. Morales sigue su camino y al menos cumple la palabra dada, aunque a otros países no les guste.
¿Bolivia es hoy un ejemplo en el trato a los indígenas?
Bolivia es un país indígena, casi la totalidad de la sangre que corre por sus venas tiene esa procedencia. Evo Morales es una conmemoración para todos ellos, y yo le miro con buenos ojos. Espero que le vayan bien las cosas.
¿Los indígenas se sienten brasileños?
Los indígenas que ya están integrados poseen con certeza la identidad brasileña. La ley los considera ciudadanos, pero es distinto “sentirse”. Su sentimiento es una mezcla entre la conciencia de la ciudadanía y la insatisfacción de que el Gobierno no los asiste como debiera. Viven un conflicto de emociones internas. “¿Qué soy?”, “¿por qué no me cuida y protege el Estado?” En cuanto a quienes tienen escaso contacto con la sociedad, ni saben todavía que Colón llegó a América, Paraguay, Argentina o Brasil les son indiferentes.
¿Cuál es el universo de estas tribus?
Aislados de la sociedad, viven desde hace siglos en relación íntima con su medio ambiente. Dependen de su trabajo manual y se mueven en un entorno cada vez más restringido que dificulta su supervivencia.
¿Occidente se ha vuelto loco?
Se han registrado grandes avances técnicos en los últimos años, pero en nuestro corazón cada vez somos más brutos los unos con los otros. Somos los mismos primitivos peleando por el oro, las tierras y el poder. El egoísmo pone en peligro nuestra supervivencia. La raza humana es la más terrible, una plaga que no estaba programada en el desarrollo de la Tierra. El planeta ha de luchar contra nosotros, porque lo estamos destruyendo. Hemos llegado al límite.
El desplazamiento de millones de turistas pone en peligro al planeta.
Los medios de transporte polucionan mucho. Las recetas para combatirlo no son complicadas, pero exigimos tenerlo todo en la mano con un chasquido de los dedos. El ritmo de nuestra existencia se hace cada vez más veloz y pesado. Cada día es más difícil vivir en las grandes concentraciones urbanas. Me produce dolor de estómago hablar o pensar sobre ello. El camino está apuntado en numerosos trabajos sobre ecología.
¿El turismo ecológico es un engaño?
Siempre que surge una nueva palabra es indebidamente aprovechada. Ésta en concreto supone una nueva visión del turismo, más próxima, en la que se aprende a respetar y conocer la naturaleza. Sucede lo mismo con la palabra "sostenible", engañosa a menudo.
Millones de personas se sienten impulsadas a ir a la selva, por el mismo afán de aventuras que usted tuvo.
Si son millones de ellas al mismo tiempo, es terrible, y te obliga a pensar un poco. He visitado Machu Picchu, y las autoridades se plantean disminuir el número de visitantes. Si cada turista arrastra una piedrecita, en cinco años desaparecen las pirámides de Egipto. Somos millones y nos reproducimos como ratones. Uno de los grandes males de la civilización es la reproducción desbocada.
Sin embargo, usted ha tenido seis hijos, ha contribuido a esa superpoblación.
Soy uno de los que colaboraron, y debo ser castigado por ello. Pese a mi contribución y mi responsabilidad, es un problema muy grave. Ya somos siete mil millones, y el crecimiento es insoportable. Lástima que no haya más campañas de contención.
¿Qué le falta a usted para ser un indígena?
Ja, ja, ja. Todo. Indígena no es solamente una pintura en la cara, o utilizar arco y flechas. Implica una visión distinta de la vida y de las cosas, de la forma de estar en el mundo.
¿Queda alguna tribu o grupo humano por descubrir?
Hay tribus en la Amazonia cuya existencia conocemos, pero no sabemos quiénes son, qué lengua hablan, cuántos la hablan y cuál es su historia. Al acercarnos a ellos podemos llevarnos una sorpresa. Hay etnias que creemos desaparecidas y que todavía permanecen.
¿Cuál es la tribu superviviente más antigua?
Algunas llevan millares de años. Yo creé un departamento en el que íbamos ubicando las tribus aisladas de la Amazonia. Llegamos a la conclusión de que había 42 puntos donde es posible que hubiera indígenas. A lo largo de dos décadas, confirmamos la existencia de 22. Hace falta el trabajo de campo de la otra veintena. La confirmación a través de expediciones por tierra demora mucho los resultados y es costosa.
¿Qué repercusiones tiene el contacto con estas tribus?
Es una lástima para esos pueblos. Cuando entramos en contacto, sólo les reporta una pérdida de autonomía. La filosofía antigua del gobierno consistía en contactar con ellos para integrarlos en nuestra maravillosa civilización. Corregimos ese método en el Departamento de Indios Aislados.
¿Cuánto espacio necesita una tribu para sobrevivir?
No hay un cálculo por persona. Se intenta acotar un espacio que no sólo incluya a sus plantaciones y sus casas, sino también sus espacios culturales y sus hitos históricos. Si quedan fuera, habrá problemas. Se intenta preservar su universo, aunque no sea completo.
¿De qué superficies está hablando?
La Amazonia ocupa una superficie mayor que toda Europa occidental. El área dedicada a los indígenas supera el millón de kilómetros cuadrados, dos veces la superficie de la península Ibérica.
¿El Paraíso está en Brasil?
No creo en él, es una figura retórica. La luz del Sahara, las montañas nevadas, el mundo es tan hermoso que, si hay un paraíso, es todo el planeta. Es bello hasta para los que no viven aquí, si están mirando. Adán y Eva no fueron expulsados del Paraíso, sino al Paraíso desde el área privada de Dios.
¿Hay civilizaciones superiores a otras?
Depende de cómo lo encaremos. La existencia de razas superiores es un mito acientífico. Las civilizaciones son momentos de la trayectoria humana. Algunas han desarrollado más mecanismos técnicos, pero hay universos míticos que a menudo no se perciben. Y grupos humanos considerados menores tienen aspectos fantásticos.
Al estudiar a los maoríes neozelandeses, se comprobó que ellos habían exterminado a otra cultura anterior.
Es una constante de la historia humana. En lo que es casi una continuación de la cadena alimenticia, sobrevivimos porque estamos mejor adaptados que las civilizaciones desaparecidas. Hoy esperamos que decidan otros valores, distintos del arco, la flecha y el machete.
¿Hay más sensibilidad ante los problemas del medio ambiente que ante la desaparición de los indígenas?
Es terrible decir eso, pero realmente consigues un impacto mayor si hablas del animalito del que ya sólo quedan tres ejemplares. Eso toca el corazón, y es bueno que así sea. Ahora bien, cuando expongo que tribus de millares de personas han sido reducidas a un solo superviviente, el efecto es menor. No es positivo que las personas se sientan más emocionadas por un árbol que por la supervivencia humana. El desalajo y el robo ya no nos afectan. La persona ha perdido la capacidad de conmoverse consigo misma y se conmueve más con los animales. El hombre decepciona al propio hombre.
¿Los indígenas han sido asesinados o pasto de enfermedades?
Hay varias situaciones. Los asesinatos, con veneno y tiros, pertenecen a un pasado distante y hoy son esporádicos. La mayor violencia es el arrinconamiento permanente, la conquista de más tierra. Nuestra sociedad es voraz, y ahora viene el bioetanol para matar el hambre de combustible de otros puntos del mundo. Acorralar a los indígenas en territorios cada vez menores para dar lugar a la parafernalia occidental es una forma de continuar la matanza iniciada con el Descubrimiento.







