La otra cara de las supermujeres
Iciar Bollaín
Llegó al cine por casualidad, de adolescente, y desde entonces Iciar Bollaín se ha labrado una rica trayectoria como actriz y directora, elaborando un cine personal y sin artificios. Una mirada lúcida, lejos de estereotipos y a menudo enfocada
al universo femenino. Si en su anterior y premiado filme, "Te doy mis ojos", abordó el drama del maltrato a la mujer, su última película, "Mataharis", reflexiona sobre el amor, la incomunicación y la conciliación familiar y laboral –de eso ella sabe mucho– de tres mujeres detectives: Najwa Nimri, Nuria González y María Vázquez.

Tres detectives que, en "Mataharis" (2007), rastrean las pruebas del delito y sus propias paradojas .
Retratos intensos del "oficio" de ser mujer.
Después de treinta películas interpretadas y cuatro éxitos dirigidos por ella, Iciar Bollaín es una de las realizadoras más consistentes de nuestro cine. De su afición por escribir cuentos nació "Hola, ¿estás sola?". En su primer filme, además de reflexionar divertida pero hondamente sobre el universo de luces y sombras de unas jóvenes sin muchas expectativas, pero que se tienen una a la otra, aprovechó para hacerlo sobre sí misma, como chica y como directora de cine. Silke y Candela Peña fueron delicados pinceles en manos de una artista que ya se traslucía eminente.
En "Flores de otro mundo", subrayando con mesura la grandeza de la rudeza, describió malos tragos de mujeres castigadas por la vida que se defienden solidariamente y cantó hermosas historias de amor, fruto de la carencia, al estilo del dúo Vainica Doble. Y otra vez unos intérpretes orquestados en total armonía: a la fuerza de Amparo Valle se unen la tosca delicadeza de Luis Tosar y la fresca autenticidad de Lisette Mejía y Marilín Torres. También la vibrante Laia Marull tiene una hermana, Candela Peña, y unas amigas en "Te doy mis ojos" que la empujan a reaccionar, pero su piedad patológica por el desequilibrado (y grandioso) Luis Tosar, unida a la pérdida de su propia estima, la conducen a tropezar, doliente. Una película poderosa, sincera y despojada de cualquier manipulación sectaria. La fuerza de un buen relato honesto abre las entendederas más obstruidas. Aliento de mujeres para protegerse unas a otras ante su arduo, mas apasionante, oficio femenino. Una realidad que "Mataharis" sitúa en medio de la contradicción de esposas, compañeras, madres…, con el trepidante empleo de detectives. Rodada cámara en mano, para poder pisar los talones de los personajes, en una ciudad con la luz incomparable de Madrid en primavera. Y un trío de damas de alcurnia: Nuria González, la inmensa expresividad controlada; Najwa Nimri, el tono medio en edad, conocimientos y ubicación, y María Vázquez, la ilusión y la precipitación de los pocos años.







