El Universo Labanda
Colección Jordi Labanda Booklets. Títulos Ella es así, Enfants terribles, El fabuloso mundo de los pijos, La vida moderna y Love is in the air.
Editorial RM Verlag. Datos 48 páginas, 8 euros cada libro.

Ante la estupidez y el absurdo del mundo, lo mejor es una réplica irónica, un comentario ocurrente, una nota de color, esbozar una sonrisa. El ilustrador Jordi Labanda lo sabe bien. Ahora, la editorial RM Verlag recopila sus trabajos aparecidos cada semana en el Magazine en cinco libros separados temáticamente (a grandes rasgos: mujeres, niños, amor, la vida actual y los pijos). Billy Wilder proponía que en tiempos oscuros uno debía filmar comedias. Woody Allen aseguraba que las ricachonas que paseaban sus caniches por la avenida Madison le inspiraban una gran ternura. En la misma línea, los chistes ilustrados de Labanda son una respuesta lúdica al sinsentido que nos rodea, una forma de traducir motivos para llorar en risas saludables, de acercarse a lo ridículo sin acritud. Este vocacional artista de origen uruguayo, de formación ciento por cien-to autodidacta y que se hizo ilustrador para fusionar sus pasiones por el dibujo y la prensa, ha logrado que la realidad se adapte a su universo creativo. No es difícil ver por la calle a una chica que parece salida de una de sus viñetas.
La línea clara y el colorido de sus dibujos contrastan con el sarcasmo y la crítica social de los textos que los complementan. “Me gusta sorprender bajo una apariencia de confort. Puño de hierro en guante de seda”, asegura. Lejos de la frivolidad que pueden sugerir los huecos tipos humanos que a veces los protagonizan, sus chistes buscan tener el mismo impacto que una columna de valoración o la editorial de un diario, de aquí que el Magazine los ubique en la misma sección que los artículos de opinión. En cuanto a su estilo, el autor apunta que desde el principio se guió por “la elegancia basada en la simplicidad del gesto, casi a lo japonés, de fuerte trazo manual y con un poderoso componente cromático”. Entre sus referentes, la obra de los pintores decimonónicos Ingres, David y Sargent y, especialmente, “el ilustrador René Grau, el mítico dibujante de las campañas de Dior de los años cincuenta”. Para Labanda todo empieza con una buena idea, una frase jugosa que genere el dibujo. De aquí que vaya por la vida con una libretita apuntando lo que su imaginación, la calle, el cine o los libros le aportan. Su inspiración es “la realidad, la pulsión de la ciudad y las tendencias emergentes, los avatares del amor en tiempos hipermodernos o aquellas menudencias que descontextualizadas pueden tener importancia capital”. Una vez se sienta a pintar, no tarda más de dos horas en acabar una viñeta. “No suelo cometer fallos, odio repetir cosas. No la entrego hasta que está perfecta.” Lo más reconfortante de su trabajo es haber alcanzado una audiencia global y la comunicación con los lectores –“me han llegado historias muy humanas e intensas ligadas a esta revista”–. Y ahora que sus dibujos están detrás de un montón de productos y su apellido califica un estilo, ¿cómo se las apaña para domesticar la vanidad? “Escuchándome siempre a mí mismo y no haciendo caso a los demás. Seguir divirtiéndome con lo que hago”.

