12/10/2008
Rembrandt o la historia hecha arte
Texto de Mercè Ibarz
Con sólo dos obras en las colecciones de arte españolas, una en el Prado y otra en el Thyssen, la exposición monográfica de Rembrandt en el Museo del Prado es una ocasión de asistir a la configuración de un pintor que logró brillar en su tiempo, el siglo XVII, y durar desde entonces. Centrada en sus cuadros históricos, la exposición se concentra en Rembrant como brillante narrador de historias que, cuando ya había conseguido su ambición de ser un grande, renuncia a estar de moda, deja de pintar cuadros históricos y se dedica a investigar el realismo.

EL RAPTO DE EUROPA
1632. Óleo sobre tabla. The J. Paul Getty Museum (Los Ángeles)
El pintor distorsiona a la manera musical los cuadros de historia y mitológicos, acentuando el tono de las figuras.
1632. Óleo sobre tabla. The J. Paul Getty Museum (Los Ángeles)
El pintor distorsiona a la manera musical los cuadros de historia y mitológicos, acentuando el tono de las figuras.
La experimentación constante guía la visita. Las primeras obras, entre 1625 y 1631, fueron realizadas en colaboración con Jan Lievens, un pintor hoy mucho menos conocido que, no obstante, “fue para él lo que Braque para Picasso en la invención del cubismo. Querían crear un idioma pictórico nuevo, contar historias de mucha intensidad emocional y ser sobre todo originales”, apunta Alejandro Vergara.
Como Shakespeare en teatro, su coetáneo, Rembrandt y Lievens persiguen imágenes-relato, como el bardo inglés, que Rembrandt conseguirá de modo muy personal: una mirada por la ventana que parte de una imagen que brota de una raíz austeramente humana y construye la escena como una interpretación icónica del estado de ánimo, por decirlo en palabras del escritor Cesare Pavese con relación al autor de El rey Lear, obra cumbre de Shakespeare que por su parte Alejandro Vergara ha tenido muy presente al montar esta exposición.
Muy conocido como retratista (con más de 100 autorretratos, 31 de ellos grabados) y como grabador, la exposición del Prado se centra en un tema específico: los cuadros de historia. Era el género artístico del momento. Para dejar de ser artesanía, el clima cultural de la época consideraba que la pintura de aquel tiempo debía recrear historias importantes, extraídas de la Biblia y grandes relatos colectivos, una actitud de la cual a la pintura occidental le costará siglos desprenderse.
Rembrandt contó con el apoyo de Constantijin Huygens, su descubridor, poeta clásico del siglo de oro holandés, diplomático y secretario de la corte de Holanda. Sus contactos con la inteligencia europea, Descartes por ejemplo, fueron claves para constituir una gran corte en La Haya, por lo que protegió a un joven pintor que quería ser un gran pintor, como Rubens. Y que como Rubens de grande sería pronto. Entre 1631 y 1645, Rembrandt es el primer pintor de Amsterdam, disputado por los grandes clientes. Desarrolla su idioma propio.
Tras la gloria mundana, a partir de 1645 y hasta su muerte, un cuarto de siglo después, largo tiempo, Rembrandt renuncia a seguir estando de moda, a marcar la moda. Se repliega en su experimentación. “Es ahora un pintor original, que va por libre, que renuncia a ser el pintor de moda… Aunque no pobre, dejó de tener todos los encargos. Se dedicó a buscar la estética de la no-moda, inconformista”, sintetiza Vergara. Y añade: “Todo forma parte del mismo proyecto artístico… No hay un Rembrandt mejor o peor cuando estaba de moda o cuando deja de estarlo. Si hubiera muerto en 1645, cuando cierra su etapa de moda, también sería fabuloso”.
La exposición que presenta el Museo del Prado concluye con Autorretrato como Zeuxis, pintado cinco o seis años antes de su muerte. Sería su última obra. En ella, Rembrandt, concentrado aun más intensamente en la representación de lo real a través de su propia imagen, se retrató otra vez. Sin asomo de vanidad, del todo atento a sus visiones y a nada más, como también lo haría, y con el mismo modelo del pintor griego, el Picasso final.

AUTORRETRATO COMO ZEUXIS
Hacia 1669. Óleo sobre tabla. Wallraf-Richartz Museum (Colonia)
Se considera la última obra de Rembrandt, con la que llega al realismo.
Hacia 1669. Óleo sobre tabla. Wallraf-Richartz Museum (Colonia)
Se considera la última obra de Rembrandt, con la que llega al realismo.
de: Maria | 12/12/2008
He tenido la ocasión de visitar esta fantástica exposición el pasado mes de octubre. Me desplacé desde Canarias a Madrid sólo para estar un día completo contemplando la exposición de Rembrandt. Me encantó, sobre todo destaca el tratamiento de la luz. Es genial poder contemplarlo en directo. Saludos a todos.







