Cultura / Ideas 
Sueños de astronauta

26/02/2012

Texto de Marta Ricart
Sueños de astronauta
Es muy probable que lo más cerca que estarán la mayoría de las personas del espacio será esto, pero el nuevo planetario 3D de Cosmocaixa en Barcelona ofrece una idea aproximada de lo espectacular que sería un viaje interestelar. El espectador sobrevuela la Tierra, sortea la basura espacial, se acerca a la Estación Espacial Internacional, rodea la Luna y puede llegar adonde ni van los astronautas, a los confines del universo conocido.

La instalación reabrió a finales del 2011 en el museo de la ciencia de la Obra Social de La Caixa, después de medio año cerrada, y ha estrenado un sistema de proyección de última generación para este tipo de instalaciones (en Europa sólo hay otro planetario parecido en Varsovia).

El primer planetario, de 1981, sólo podía representar el cielo visible desde la Tierra. En el 2004, se sustituyó por un sistema digital que proyectaba vídeos en una cúpula, que ya se amplió de nueve metros de diámetro a catorce. Ahora, se usan proyectores de gran definición y un sistema de visión en 3D (diferente del habitual en cines). Y se reproduce un programa informático que permite viajar por el universo y analizar elementos, como si la cabina de proyección fuera el puente de mando de una nave espacial.

La proyección usa imágenes reales o recreaciones obtenidas por el telescopio Hubble o las sondas de las misiones espaciales (de la NASA, la mayoría). La localización de los cuerpos celestes y la información sobre ellos traslada a este firmamento virtual conocimientos científicos, aunque no de forma exhaustiva: de Saturno se han observado ya 60 satélites, pero se muestran los más conocidos. “El planetario es un camino para entrar en el conocimiento científico”, señala la directora de Cosmocaixa, Anna Sanahuja.

El espectador puede conocer el cielo nocturno como nunca se ve debido a la contaminación lumínica, las constelaciones (aparte de las 12 del zodiaco se conocen 76 más) o navegar por el sistema solar y, fuera de él, por algunos de los 400 sistemas extrasolares identificados. Como uno, a 20 años luz de la Tierra, con una estrella enana roja en torno a la que giran varios planetas. Uno de ellos, Gliese 581d, los astrónomos creen que, por sus condiciones, podría albergar agua y alguna forma de vida.

Lo que se puede conocer hasta ahora del universo acaba en un fondo de radiaciones de microondas (sería un eco del big bang) a unos 13.700 millones de años luz. “Difícilmente se podrá conocer nunca todo el universo”, apunta Jordi Aloy, responsable del proyecto astrofísico de Cosmocaixa.

El planetario permite acercarse, además, al nanouniverso, el de las micropartículas: simular una colisión de protones (en que supuestamente se formaría el bosón de Higgs) o ver nanotubos de fulereno (la estructura de carbono más estable después del diamante y el grafito), resistentes superestructuras moleculares que un día podrían servir en el espacio para lo que el acero en la Tierra.

La otra faceta que explotará la instalación es la de cine inmersivo en 3D para proyecciones científicas no necesariamente de astronomía. Su capacidad como simulador científico también permitirá ampliar sus usos para cursos, congresos o prácticas universitarias.

Proyecciones

El planetario se estrenó con la proyección Selección natural, sobre el viaje de Charles Darwin en el HMS Beagle, y cuyas sesiones continúan. Después de Semana Santa, proyectará ¡Somos astrónomos! En enero, empezaron las sesiones de astronomía para escolares, que serán accesibles a todo el público a finales de año. La instalación facilita el relato en cuatro idiomas y  varios sistemas de adaptación para personas con disminución visual o auditiva
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