24/09/2006

Rebeldía de Nobel V.S. Naipaul

Un nómada entre civilizaciones

Texto de Xavi Ayén
Fotos de Kim Manresa
V.S. Naipaul, premio Nobel 2001, es una voz ácida y a menudo incómoda cuando desgrana sus opiniones. El adiós a sus raíces y sus atentos viajes le han dado una visión lúcida, irónica y cosmopolita con la que quiere abarcar todo el mundo.
"Palacio Valdés, Pío Baroja, Galdós... ¡qué malos! En cambio, el español del siglo XVI y la picaresca han sido una gran influencia. Cervantes es brillante, maravilloso” “
 A Naipaul le brillan los ojos cuando habla de literatura. Reseñista de libros durante años –“quedé tan harto que jamás volveré a leer un autor contemporáneo”–, confiesa que ahora lee “muy pocos autores españoles. En su día, leí a la generación del 98, pero no me acaban de interesar, los encuentro malos escritores: Palacio Valdés, Pío Baroja, Galdós… ¡qué malos! En cambio, el español del siglo XVI y la picaresca han sido una gran influencia. Cervantes es brillante, maravilloso”. Algunos grandes nombres de la lengua inglesa no le merecen mejor comentario: para él, Jane Austen “sólo puede tener interés para aquellos interesados en los modales de la época”, Henry James es “el peor escritor del mundo, nunca arriesgó ni se mostró sinceramente, veía el mundo desde lo alto de un carruaje, con su mueca de ‘gentleman’”, y Hemingway “tampoco se enteró de en qué mundo vivía, estaba en el París de entreguerras, pero sus lectores sólo nos enteramos de qué cócteles bebía”.

El escritor se ríe de la propuesta de Tony Blair de realizar un examen de cultura británica a los emigrantes: “Es una idea absurda. Es intentar acabar con una estupidez imponiendo otra. Cuando alguien escoge un país para emigrar, busca integrarse en él, en sus leyes, en su sistema de protección y en su red de oportunidades económicas… Es decir, ser asimilado de algún modo. No tiene sentido decir: ‘Quiero todo esto, pero viviré a mi manera’. Un país debe decir: ‘Éstas son nuestras normas, todo va en el mismo paquete, si le gusta únase’, pero ¿qué es eso de un examen? Claro que se puede ser diferente: mantener una gastronomía, una música, una religión, unas tradiciones culturales… pero si una mujer quiere ir por la calle totalmente cubierta, es mejor que se vaya a Arabia Saudí, porque hará infelices a sus hijas al vestirlas así, las condena al rechazo, es como si no aprendieran el idioma. Ese tipo de multiculturalismo no es aceptable, es una tiranía que provoca enormes problemas como, por ejemplo, el auge de los partidos fascistas en Europa”.

El V.S. Naipaul que escribe libros es un autor atento al matiz, que refleja la diversidad que hay en las sociedades que visita. Leyéndole, aparece un hombre sensato que contrasta con el perfil toscamente derechista que de él dibujan algunos textos periodísticos. Así que le preguntamos directamente: “¿Usted se siente conservador?”. Quien salta de la silla es su mujer: “¡No! ¡Vidia no es conservador, es sensible! Por eso predice que hay cosas que van a causar una explosión”. Su marido prosigue: “Es más difícil que nunca expresar opiniones sin caer en esa división del mundo en categorías simplistas. Es muy fácil poner una etiqueta a alguien para no tener que reflexionar sobre lo que dice”. Llega la hora del té y, tras saborear un pastel hecho por lady Naipaul, el escritor se pone uno de sus sombreros –cuelgan en la pared de la entrada, uno tras otro, como si se tratara de cuadros– para mostrarnos el exterior de la finca, atravesada por un riachuelo y poblada de cerezos, manzanos, fresnos, hayas… Al escritor le cuesta andar, se ayuda con una muleta que, desplegada, se transforma en sillín donde descansar el dolor de su pierna. No cuesta ver en este paisaje escenas de libros como “El enigma de la llegada”. “Este es mi país, sólo este”, comenta, con la mirada fija en el horizonte.
 
En el paseo por el exterior de la casa nos acompaña su hija adoptiva, de 28 años. Es la hija natural de Nadira, a quien él adoptó oficialmente en el año 2000, poco antes de obtener el premio Nobel. Diseñadora de moda, lleva a su padre a desfiles por todo el mundo. “Le encantan –comenta ella–. Me pregunta: ‘¿Qué diferencia hay entre Gucci y Valentino? ¿Qué es Prada?’, está absolutamente fascinado.” Antes de despedirnos, rodeados de tanta naturaleza, le preguntamos a Naipaul por su idea de trascendencia. “No soy religioso –responde–. Mi vida es escribir. No tengo nada más. Escribir es mi religión. Lo más alto que puede existir.”
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23 de noviembre
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