16/09/2007

Imre Kertész

Con el holocausto en el alma

Texto de Xavi Ayén
Fotos de Kim Manresa

Imre Kertész

es la memoria viva del horror que vivió el mundo en el siglo XX: la barbarie nazi y la dictadura soviética, que para el escritor húngaro son el mismo totalitarismo. Su obra, premiada con el Nobel en el 2002, es el esfuerzo por convertir esa experiencia en energía positiva y por vencer el complejo de culpa de haber sobrevivido a los campos de concentración, donde muchos otros inocentes perecieron.

Junto a la placa de la Wittenbergplatz en la que se recuerdan "los lugares del horror que nunca hay que olvidar".

“El Nobel me ha hecho vivir experiencias bonitas, pero también otras bastante malas en mi país”.

Define "Dossier K" como "una autoentrevista sobre mi vida, en la que hablo de mis padres, de mis amores, de mi carrera, de mi trabajo de escritor... Abordo mis fracasos y mis luchas internas. Mi vida no se reduce a subir al tren de Auschwitz y bajarme en la parada del Nobel. He tenido que abordar algo nada fácil: el enorme sentimiento de culpa. Es muy difícil superar el remordimiento de haber sobrevivido, sabiendo que muchísima gente se ha muerto. Siento vergüenza por el hecho de sobrevivir. A mí me sumergieron en una lógica, en un sistema de pensamiento ideado por los demás para destruirme. Haber sido eliminado era lo lógico, todo el sistema legal, emotivo e ideológico lo justificaba, seguir viviendo contradecía todo lo que había interiorizado como mi destino. Es por eso que algunos supervivientes acaban suicidándose, porque hay algo dentro de ellos que les dice que deben hacerlo. Tras sufrir el holocausto, no es nada fácil mirarse al espejo, creerse digno de la vida y asumir un nuevo rol. Les ha sucedido a muchos escritores, pensadores y gente anónima: vivieron durante años con una sentencia de muerte dictada contra ellos, y llegaron a interiorizarla como propia, por lo que, al final, la ejecutaban ellos mismos. Yo también lo hubiera hecho si no fuera por que tenía una novela por escribir, y eso me ocupaba toda la mente y me facilitaba un territorio donde podía ser libre, porque, al pasar de un autoritarismo a otro, al comunismo, continué con una vida exterior esclavizada". "Dossier K" es "un diálogo sobre todas estas cosas entre tres Kertész diferentes: uno que responde a otro que le hace preguntas sobre su vida, y a la vez hay un tercer Kertész que los observa, como si jugaran un partido de ping-pong y, desde fuera del campo, el tercero recogiera la pelota y la lanzara a la mesa".

Junto a la iglesia Conmemorativa, la Kaiser-Wilhelm-Gedächtniskirche, un templo que sufrió los bombardeos aliados en la contienda europea, el Nobel recuerda que "sólo dejaron en pie una torre que no ha sido restaurada, para que su estado nos recuerde lo absurdo de la guerra". Al lado, un edificio ultramoderno alberga la parroquia actual. La iglesia parece sitiada por el capitalismo germano: dos enormes logotipos, el de Mercedes y el de Bayer, dan vueltas a su alrededor, desde lo alto de sendos rascacielos circundantes. La iluminación nocturna otorga al conjunto una delicada tonalidad azulada.

Kertész escandalizó al explicar en "Sin destino" que también fue feliz en Auschwitz. "No debemos hacer abstracción de una palabra de una novela –matiza hoy– o de un ladrillo de una catedral, sino admirar todo el conjunto de la catedral. En mi libro el lector se va acercando a esa palabra, ‘felicidad’, poco a poco, a través de múltiples episodios dramáticos y, al encontrarse de repente con ella, se produce una explosión, mucho más eficaz que describir con detalle el sufrimiento. Hay situaciones en la vida que ya no pueden ser más graves y, entonces, en esos momentos, cualquier estímulo positivo, en las pausas entre torturas, se vive con una sensación de paz y de alivio enormes."

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de: Lorena Camacho | 08/04/2008
El articulo está muy bueno, pero me gustaría obtener información extra acerca de la fotografía, su origen y el fotógrafo.
de: Juliana Rojas | 08/04/2008
Muy bueno el articulo, pero me gustaria saber si alguien me puede proporcionar información acerca de ésta imagen, su origen y lo más inportante, su fotografo. Gracias
de: Carlos de Landa | 09/10/2007
Me gustó la definición que hace Kertesz de su identidad judía: no la descubrió se la descubrieron los nazis. ¡IOjo, mexicanos en USA!, el nazismo está vivito y coleando.
de: Magda Diaz | 02/10/2007
Excelente artículo sobre el mejor escritor del mundo en la actualidad. Gracias por él.

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portada 21 de marzo
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