06/04/2008

Rebeldía de Nobel Doris Lessing

"Hombres y mujeres vivimos en mundos diferentes"

Texto de Xavi Ayén
Fotos de Kim Manresa
Doris Lessing, la más reciente Nobel de Literatura, habla con el Magazine de hombres
y mujeres, de las dificultades reales de la gente, de la edad y del amor. Sus libros, los serios
y los de ciencia ficción, recorren su universo, rico, cambiante, abarrotado. Con esta entrevista
se cierra la serie que el Magazine ha dedicado a 14 premios Nobel de Literatura y que iniciamos
en el año 2006 con José Saramago

Rodeada de libros abiertos o cerrados, Doris Lessing lleva meses dedicada a atender las obligaciones de ser una Nobel

El libro se lee como una parábola que aborda temas como las diferentes concepciones del ocio, el trabajo y las responsabilidades entre los sexos, situando al hombre en un estadio más infantil, en un sentido no despectivo, pues el macho humano es visto como una criatura “maravillosa e inquieta”. La violencia de algunas escenas contrasta con el tono suave de cuento del conjunto, le decimos, y ella responde: “¿Le puedo contar una cosa sobre eso? Las reseñas dijeron: ‘¡Cuán desagradable resulta la mutilación de los niños pequeños, cuando las mujeres les arrancan el pene!’, e hicieron hincapié en la crueldad femenina, digamos que de algún modo los críticos literarios sintieron la mutilación del pito como propia. Pero lo curioso es que, al principio, cuando los chicos conocen a las chicas, describo una violación colectiva, en la que todo el mundo penetra a la mujer antes de matarla, ¡y nadie ha hecho mención de ello! Me pregunto si eso resulta menos violento que la mutilación genital de un hombre”. En cualquier caso, Lessing cree que “hombres y mujeres vivimos en mundos diferentes, no sólo en mi libro, sino en la vida real. Somos gente muy distinta. Es un gran error negarlo. Somos dos especies que intentan vivir juntas para no sentirse solas. Así es como lo veo”.
De repente, suena el teléfono. A diferencia de otros premios Nobel que hemos encontrado a lo largo de esta serie, ella no tiene asistentes para las labores de oficina. Siempre descuelga personalmente, como si fuera todavía la misma madre soltera que en 1949 llegó a un Londres gris y destruido por los bombardeos de la guerra mundial. Llevaba entonces a su hijo Peter en los brazos, el mismo que ahora, mientras hablamos, espera en la cocina. Ya no viven en pensiones, compartiendo planta con prostitutas, sino en una casa burguesa, muy británica, donde el toque anárquico lo dan los libros, que se amontonan en los rincones más inverosímiles de la vivienda, formando pilas que desafían la ley de la gravedad o apareciéndose en un tramo de escalera como si se estuvieran escapando de unas cajas de cartón medio llenas. En el salón donde hablamos, el sol ilumina a ratos el polvo volátil de exóticas alfombras y tapices, superpuestos en azarosos encabalgamientos.
Las peripecias familiares de Lessing pueden seguirse en sus libros autobiográficos, como En busca de un inglés (1960) –que se reeditará en mayo con el título Made in England–, Dentro de mí (1994) o Un paseo por la sombra (1997). Sintetizando, tras nacer en Persia de padres británicos y emigrar a los cinco años a Rodesia (hoy Zimbabue), se casó muy joven, tuvo un hijo y una hija, y después se divorció y se casó con Gottfried Lessing, una estrella del Partido Comunista, quien, tras darle otro hijo, Peter (a quien todavía cuida a causa de una minusvalía), la dejó por chicas más jóvenes. Lessing se fue sola a Inglaterra, con poco más de 100 libras en el bolsillo y el manuscrito de su primera novela, Crece la hierba, y abandonó a su anterior familia. Sucesivas experiencias le hicieron desencantarse del amor romántico idealizado, casi a la par que del comunismo. Madre soltera y sin dinero, trabajó de todo: telefonista, niñera, oficinista e incluso hizo de periodista, un trabajo que dejó porque “el director me decía las ideas que tenía que defender en los artículos, y eso es intolerable ¿verdad?”. Su hijo mayor, John, granjero, murió de un infarto en 1992, y su hija Jean vive actualmente en Sudáfrica. Aunque Peter está en la casa mientras hablamos, su madre no quiere que aparezca en el reportaje: “Tengo 88 años y cuido de un hijo enfermo, no es que mi vida sea lo que esperaba, pero, desde luego, no hablo de ello”.
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de: Lucia Duque | 16/11/2008
Me gusta leer las revistas del Magazine porque traen entrevistas como la de Doris Lessing, que representa a la mujer de todas las épocas, naciones, religiones y culturas; nunca ha sido fácil salir adelante con los hijos sin la colaboración del hombre, llámese papá o pareja, pero los hechos lo demuestran cada día. Gracias a todo el esfuerzo humano de los reporteros, periodistas y fotógrafos por esta labor.
de: Xavier Alcon Riera | 29/10/2008
Me pregunto por qué La Vanguardia no abre sus periódico digital o incluso el de papel con una frase de Doris Lessing en esta entrevista. ¿No sería un buen modo para incitar a la lectura de periódicos? ¿Por qué no hacen el experimento?
de: Filomena Rodriguez Vera | 14/09/2008
Es una mujer con una vida muy diferente a la de todo el mundo. Me gusta leer sus artículos por esa diferencia, aunque no comparto sus ideas. Me hace gracia la gente que critica a la gente de derecha cuando ella hoy en día vive en una casa aburguesada en pleno centro de Londres. ¿Ironía? Entiendo que ha pasado por circunstancias desagradables a lo largo de su vida, pero la vida es difícil para todos, seamos de derechas o de izquierdas. No me gusta ese tipo de crítica hacia los demás.
de: Inés García | 13/09/2008
Mientras imprimía un libro de grafología que su autor me envió para descargar gratuitamente, encontré el magnífico reportaje de Doris Lessing, a la que admiro desde que en 1979 y 1980 leí "Un casamiento convencional" y "Martha Quest". A este tipo de mujeres es a quienes deberíamos admirar y tratar de imitar y no a las vacías y huecas top models. La belleza física se acaba un buen día y si tu interior no es bello y cultivado todo se va al traste. Ah, por cierto, os digo que se puede vivir perfectamente sin un hombre al lado y ser feliz.
de: Gemma Casalé | 13/09/2008
Una sèrie de reportatges excel·lent. Un deu. Gemma
de: Sara Diaz Valdes | 27/08/2008
Tengo 15 años y me he tenido que leer un artículo de estos 14 premios nobel publicados como deberes de verano para el instituto. Me interesaba Doris Lessing y me decidí por ella. ¡¡Es fascinante!! Una mujer única e irrepetible. Aconsejo a todo el mundo de cualquier edad que se lea el reportaje con calma.
de: Frisalde | 14/05/2008
Magnifico reportaje y excelente personaje. ¡Único!
de: Paqui Lastra | 04/05/2008
Yo encuentro que sí que se puede vivir sin el hombre y que sí que es verdad que somos dos mundos distintos, en realidad los hombres y mujeres no terminarán de sincerarse, es muy dificil, aunque hay excepciones.
de: Susi Romero | 22/04/2008
Me impresiona esta escritora que, con una edad avanzada, demuestra tener una vivez de espíritu y apertura de miras. Tanto que no duda en seguir escribiendo con temas además innovadores y con mirada joven. Una mujer admirable, sin duda, que conserva la frescura y el talento que ha demostrado a lo largo de su obra.
de: Enrique Juan Hurtado | 10/04/2008
Me fascina contemplar el rostro de Doris, reproducido en la portada del Magazine. Tiene rasgos femeninos, por supuesto y masculinos, pero está más allá de eso: es el rostro de la sabiduría. El reportaje - entrevista, no tiene desperdicio.
de: Leonardo Rodríguez | 08/04/2008
Aparentemente es una mujer que ha sabido asimilar a través de sus propias experiencias el conocimiento adquirido y en base a esto no es una autora que se pueda encasillar como feminista, como ella misma lo dice, ni mucho menos como comunista.
de: Sofía Cedazo Espinosa | 07/04/2008
En su último número, la celebérrima revista Cosmopólitan, publica una encuesta en la que informa de que sólo el 9% de las personas que viven sin pareja se declaran satisfechas. Es decir, que el 91% de los seres humanos que viven sin pareja declaran vivir insatisfechos. Si las mujeres y los hombres viviéramos en mundos diferentes no podríamos vivir, porque la vida sería imposible.
30 de noviembre
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