Una boda y no más
Escenas de un matrimonio
22/04/2012
Con la excepción de Zsa Zsa Gabor, quien en cierta ocasión declaró: “Siempre la novia, nunca la dama de honor”, todo el que ha pasado por la organización de un enlace matrimonial ha jurado no repetir. Pero ya se sabe que, durante esa primera vez, empuja la fuerza del amor y reina la ilusión, allanando el camino de cómics como éste.
En sus desopilantes páginas se muestra la transformación de esa inocencia natural en la que flota la pareja en un lío de mil demonios que, confección de la lista de invitados, elección del lugar del banquete y otras minas después, acaba por impulsarla a la invocación del lema “nunca más”. Uno de los más agudos cronistas de las consecuencias de resistirse a franquear la edad adulta con títulos como Shortcomings o Rubia de verano, Adrian Tomine, se ha hecho mayor, ha pasado por la vicaría y ha dejado como testimonio de su supervivencia esta obra que se postula ya como regalo de bodas modélicamente irónico.







