31/08/2008

'Los girasoles ciegos'

Cartel de lujo para una historia dura

Texto Juan Ignacio Francia
Fotos de Joan Thomas
A pesar de su amarga historia, en la película Los girasoles ciegos, que ahora se estrena, se dan cita varias circunstancias afortunadas: un espléndido libro, único publicado de su autor, Alberto Méndez, que no vivió para disfrutar su enorme éxito; la obra póstuma de Rafael Azcona, el mejor guionista del cine español; un plantel de actores en estado de gracia; un productor con sabiduría, y el último trabajo de un hombre de cine de pies a cabeza, José Luis Cuerda
Javier Cámara es un maestro de izquierdas escondido en un zulo en su propia casa. Maribel Verdú es su viuda, que vive en una mentira permanente. El pequeño Roger Princep es el hijo menor de esta familia de posguerra
Alberto Méndez, intelectual comunista, dejó para última hora su único libro, un perturbador ajuste de cuentas con la historia de los primeros años del franquismo, a través de una desdichada familia. Las ediciones de Los girasoles ciegos (Anagrama) se han multiplicado, y los galardones también: premio Nacional de Narrativa, premio de la Crítica… En su época de guionista en TVE, Méndez conoció a José Luis Cuerda y, a pesar de no haber trabajado juntos directamente, siempre se entendieron bien.
Pasados los años, fallecido el escritor 11 meses después de que su libro viera la luz, la directora Josefina Molina y luego, más seriamente, el productor Fernando Bovaira (Mar adentro) hablaron a José Luis Cuerda sobre Los girasoles ciegos como base para una película dura, casi hostil, tal es su fuerza en defensa de la verdad. Cauteloso ante las adaptaciones literarias por sistema, en este caso todo fue distinto desde que el descubridor de Amenábar abrió la primera página.
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