18/05/2008
Ahora ha perdido parte de su virginidad"
"Cuando hicimos en busca del arca perdida el mundo aún era inocente
Texto de Marc Bassets
Steven Spielberg está a punto de estrenar la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones. El día antes de dar los últimos retoques a la película, el director conversó con el Magazine durante una hora sobre Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal, sobre su carrera cinematográfica y sobre su compromiso político.
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Rosebud, el trineo de Ciudadano Kane.
Steven Spielberg adquirió este icono del cine en una subasta en los años ochenta. “Rosebud” es la última palabra que pronuncia Kane antes de morir, la clave de su vida. Al final de la película, el trineo arde. Orson Welles, director y protagonista, tenía tres trineos por si tenía que hacer tres tomas, pero sólo hizo dos. El tercero es el que compró Spielberg. Ahora cuelga en una pared de sus oficinas en su productora, Amblin. “Nunca ha habido una primera película que haya conseguido tanto y cambiado el paradigma del cine. Ciudadano Kane fue un gran salto en la evolución del cine. Ninguna de las películas que he dirigido ha sido un gran salto en la evolución del cine. Han contribuido a la cultura del cine, pero ninguna ha logrado lo que Ciudadano Kane logró”, explica.
Rockwell
Otro de los fetiches de Spielberg son los cuadros de Norman Rockwell. Los colecciona desde hace años. Rockwell (1894-1978) fue un artista popular, un retratista de escenas cotidianas, de familias y soldados, pinturas e ilustraciones que reflejaban las virtudes cívicas de Estados Unidos. En la sala donde el Magazine entrevistó a Spielberg, y en los pasillos de Amblin, cuelgan cuadros de Rockwell. El cineasta aprecia del arte de Rockwell su capacidad para contar historias abiertas a la interpretación de cada espectador. “Refleja mi gusto en una época en que América era muy inocente. Pero Rockwell también supo retratar la complejidad de la familia americana, de las preocupaciones de la gente, sus inquietudes y prejuicios. Hizo pinturas muy políticas y nacionalistas. Tenía un punto de vista político muy fuerte, pero su pintura nunca tomaba partido.”
Steven Spielberg adquirió este icono del cine en una subasta en los años ochenta. “Rosebud” es la última palabra que pronuncia Kane antes de morir, la clave de su vida. Al final de la película, el trineo arde. Orson Welles, director y protagonista, tenía tres trineos por si tenía que hacer tres tomas, pero sólo hizo dos. El tercero es el que compró Spielberg. Ahora cuelga en una pared de sus oficinas en su productora, Amblin. “Nunca ha habido una primera película que haya conseguido tanto y cambiado el paradigma del cine. Ciudadano Kane fue un gran salto en la evolución del cine. Ninguna de las películas que he dirigido ha sido un gran salto en la evolución del cine. Han contribuido a la cultura del cine, pero ninguna ha logrado lo que Ciudadano Kane logró”, explica.
Rockwell
Otro de los fetiches de Spielberg son los cuadros de Norman Rockwell. Los colecciona desde hace años. Rockwell (1894-1978) fue un artista popular, un retratista de escenas cotidianas, de familias y soldados, pinturas e ilustraciones que reflejaban las virtudes cívicas de Estados Unidos. En la sala donde el Magazine entrevistó a Spielberg, y en los pasillos de Amblin, cuelgan cuadros de Rockwell. El cineasta aprecia del arte de Rockwell su capacidad para contar historias abiertas a la interpretación de cada espectador. “Refleja mi gusto en una época en que América era muy inocente. Pero Rockwell también supo retratar la complejidad de la familia americana, de las preocupaciones de la gente, sus inquietudes y prejuicios. Hizo pinturas muy políticas y nacionalistas. Tenía un punto de vista político muy fuerte, pero su pintura nunca tomaba partido.”
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