14/09/2008

Digna de Van Gogh

Texto de Javier Lorbada
Fotos de Montserrat Velando
Tras vender más de seis millones de discos en todo el mundo, la cantante de La Oreja de Van Gogh, Amaia Montero, decidió abandonar el grupo. Leire Martínez, una chica de 29 años que había pasado por un programa de telerrealidad musical, es ahora la nueva voz de la banda. La fórmula funciona, y el primer disco, A las cinco en el Astoria, llega con aires de éxito.


Leire Martínez, con el resto de la banda, en la plaza de Amara de San Sebastián, donde se encontraba el cine Astoria (al que se refiere el disco) y se reunieron por primera vez. De izquierda a derecha, Pablo Benegas (guitarra), Haritz Garde (batería), Álvaro Fuentes (bajo), subido al árbol, y Xabi San Martín (teclista)

Entramos en el local de ensayo que La Oreja de Van Gogh tiene en el barrio de Amara de San Sebastián. En este garaje subterráneo que ha sufrido varias inundaciones a lo largo de estos diez años es donde nuestra formación más popular ha fraguado todos los números uno de su carrera. La última de las inundaciones ha servido para que todo esté algo más ordenado y limpio que en otras ocasiones. Las paredes están cubiertas por una gomaespuma que en su día fue azul y ahora es verde, a pesar de que todos han dejado de fumar. Un cubo conectado a una tubería por una toalla sirve de protección ante posibles goteras inesperadas. Hay una puerta rota apoyada que aseguran que Leire destrozó el día que hizo la primera prueba, y debajo del teclado, una báscula en la que comprobaban quién iba ganando en el concurso de adelgazamiento que hicieron durante la grabación del disco. Recogen sus llaves y sus móviles y nos vamos a comer. No, ninguno tiene todavía un iPhone, a pesar de que su teclista, Xabi San Martín, lleva tatuada la manzana de Mac en uno de sus gemelos. 

“Después de las vacaciones que nos tomamos tras nuestra última gira, Amaia nos comunicó que se marchaba –comenta Xabi–. Nos quedamos pegados. Jamás de los jamases nos lo hubiéramos imaginado. Tiene todo el derecho del mundo a hacerlo, pero fue un sopapo, una faena para nosotros. Nos parecía un suicidio artístico, una amputación, pero no era el momento de parar. Asumimos que iba a ser complicado, pero ya habíamos probado las mieles del éxito y las multitudes. Queremos dedicarnos a esto y vivir de ello aunque sea tocando en locales pequeños y vendiendo muchos menos discos.” A partir de ese momento, los cuatro chicos de LOVG se reúnen en el local y empiezan a componer nuevos temas. Descubren que la energía sigue fluyendo, y Xabi escribe nuevas melodías efectivas que se completan con las emotivas letras de Pablo Benegas, el guitarrista, y del propio Xabi. Hay que empezar a buscar a una nueva cantante.

–Pablo Benegas: Buscábamos una compañera de viaje.
–Haritz Garde (batería): Y una amiga.
–Pablo B.: Alguien con la ilusión suficiente como para tirar del carro y para compartir por igual decisiones, y malos y buenos momentos.
–Xabi San Martín: Nos tiramos mucho hablando de cómo tenía que ser antes de conocerla.

En cuanto se hizo pública la marcha de Amaia, empezaron los rumores absurdos e infundados de que Paulina Rubio o Edurne, de O.T., podrían ser las sustitutas. Incluso les presionan para que hagan un programa de televisión para elegir a la nueva cantante. “Lo del reality nos pareció algo espeluznante –continúa Xabi–, ¿quiénes éramos nosotros para hacer algo así? Nos vimos solos contra el mundo porque se nos llegó a insinuar que LOVG no tenía futuro si no pasaba por un reality. Nadie daba un duro por nosotros. Fue horrible, una gran pelea. Me da igual que hubiera funcionado. Era atentar contra nosotros porque no somos Tindersticks ni Radiohead, pero tampoco es esto. Este ha sido el curro de nuestra vida durante quince años y no vamos a venderlo tan barato. Hemos tenido que volver a pelearnos absolutamente todo y convencer primero a los de casa, a los que movían el cotarro. Ha sido como empezar de cero.” “Es que el grupo es nuestra ilusión y esto es nuestra pasión –explica ahora Pablo–. Es con lo que nos levantamos en la cabeza. En su momento fue muy duro. Nos decían que podía ser el único camino, pero, sobre todo, lo que nos transmitían era una desconfianza absoluta en nosotros.”
Descartado el programa, Álvaro Fuentes, el bajista, empieza a dejar caer entre sus seguidores la noticia de que están buscando a alguien. Llegan algunas maquetas y prueban a las primeras chicas. “Algunas chavalas no cantaban nada, pero tenían mucha ilusión –vuelve a contar Xabi–, y otras cantaban muy bien. De todas esas íbamos eligiendo las que queríamos conocer. Acabó llegando una chica de Venezuela, otra de Buenos Aires, una portuguesa, algunas que estaban de Erasmus en España, y sí, también vino Virginia, la ganadora de Operación Triunfo de este año, que, por cierto, era majísima.” “Contactábamos directamente con ellas –aclara Pablo–, íbamos a buscarlas al tren, al autobús, al aeropuerto, y las llevábamos al local. Para nosotros era igual de nueva la situación que para ellas. Nunca habíamos hecho un casting y estábamos preocupadísimos por que estuvieran cómodas, que no se pusieran nerviosas, porque nosotros estábamos igual que ellas. La experiencia ha sido maravillosa y muy enriquecedora a nivel humano, aunque tuvimos que llamar a muchas para decirles que no.”

Y entonces apareció Leire Martínez, 29 años, nacida en San Sebastián y que había quedado sexta en el concurso televisivo Factor X.

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