24/01/2010

La nueva cantera

Texto de Juan Luís Álvarez
Fotos de Montserrat Velando
La creciente audiencia de las teleseries ha abonado el número de rostros populares que se han convertido en los nuevos fichajes del cine español. Una oportunidad que estos ocho actores y actrices han sabido aprovechar y se traduce ya en unas carreras con proyección.

Mario Casas y Michelle Jenner compartieron pasiones y desencuentros en la exitosa Los hombres de Paco. Ahora, el joven coruñés tiene tres filmes por estrenar, uno de ellos internacional, y la actriz barcelonesa añadirá a su nutrida carrera dos estrenos de cine y uno de televisión

No es un fenómeno nuevo. El trasvase de rostros que se han hecho populares en la televisión y acaban rápidamente convertidos en estrellas de cine se produce desde hace décadas en todo el mundo, y España no es una excepción. Actores como Victoria Abril o Imanol Arias despuntaron en el universo catódico –en las recordadas La barraca o Anillos de oro, respectivamente–, antes de triunfar en el celuloide. Fortunata y Jacinta o Los gozos y las sombras hicieron de Ana Belén y de Charo López dos de las intérpretes más admiradas del cine español de los ochenta. Una década después, un serial diferente, dirigido al público juvenil, se convirtió en cantera de nuevos rostros que caminaron por la misma senda que sus predecesores hacia la gran pantalla. Por Al salir de clase pasaron Elsa Pataky, Pilar López de Ayala o Hugo Silva, mientras Paz Vega daba sus primeros pasos en la estupenda Siete vidas.

Como explica Blanca Suárez, una de las protagonistas de El internado, “Ahora nos toca a nosotros formar esa nueva remesa de actores jóvenes que interesa a los del cine porque somos populares y a nosotros nos permite desarrollar nuestras carreras en otros medios”.

Muchos de ellos, sin embargo, no piensan que hacerse un nombre en el cine sea un fin en sí mismo, por muy apetecible que parezca. “Pero sí es cierto que se considera una reválida –comenta Pablo Rivero–, sobre todo para quienes entienden, erróneamente, la televisión como un medio de expresión menor para un actor.” Rivero añade que cuando él comenzó a trabajar en Cuéntame como pasó, hace ocho años, había compañeros que pensaban que hacer series era contraproducente para construir una carrera seria. “Al final, todos han acabado participando en alguna.”

Del sobrepeso al éxito
La popularidad de Miriam Giovanelli se ha fortalecido el último año gracias a su participación en series como Física o química y Sin tetas no hay paraíso y al éxito de Mentiras y gordas. “De hecho era la gorda del título; gané doce kilos para ese papel –que me ha costado mucho esfuerzo
perder–, y luego ni siquiera pusieron mi nombre en el cartel.” Tampoco disfrutó del trabajo a las órdenes de Vicente Aranda en la fallida Canciones de amor en Lolita’s Club, aunque recuerda con especial cariño a Inés París y a Fernando Colomo, que la dirigieron en Miguel y William –su debut– y en Rivales, respectivamente. También le gusta destacar su intervención en el telefilme El castigo. Nacida en Roma hace veinte años, aunque criada en España, tiene alguna experiencia de alcance como modelo fotográfica. Confiesa timidez, pero piensa que la profesión se puede “canalizar de una forma positiva y útil”. Protagoniza el debut en el largometraje de Jonás Trueba –hijo de Fernando–, titulado Todas las canciones hablan de mí.



Un personaje con carisma y buenos proyectos
Podría haber sido mecánico, por su pasión por los coches, o profesor de Educación Física, pero Yon González escuchó a esa voz interna “que me decía que tenía que ser actor”. Quizás ocurrió mientras colocaba sillas en las funciones amateur de su hermano mayor, Aitor Luna, el Montoya de Los hombres de Paco. Hace cuatro años, este actor vasco se apuntó a una agencia de modelos, y pronto le convocaron para las pruebas de SMS, que superó sin problemas. Su luna de miel con la televisión perdura gracias al popular Internado. Su personaje –Iván–, algo agresivo, bocazas y con ínfulas de líder, le ha hecho conocer la locura de la popularidad, “que a veces me supera y otras me hace pasar algo de vergüenza”, pero también le ha dado unas tablas que nunca pensó que llegaría a tener tan pronto. Pese al éxito, confiesa, su debut en cine con Mentiras y gordas le resultó terriblemente decepcionante, fruto de un rodaje caótico sazonado con “actitudes poco claras e intereses ocultos”. Sin embargo, persevera y prepara para este año dos prometedoras incursiones: el drama amoroso El sexo de los ángeles, de Xavier Villaverde, y el thriller Alpha.

Sin embargo, el fenómeno nunca ha tenido un alcance tan amplio, hasta el punto de que la industria cinematográfica pone en marcha proyectos dirigidos al mismo público que sigue las carreras de estos veinteañeros en la pequeña pantalla. El éxito de Fuga de cerebros, Pagafantas o Mentiras y gordas, estrenadas el pasado año, lo demuestra. “Que, en algún caso, eran guiones que llevaban años metidos en un cajón sin interesar a nadie y que salieron de él cuando se presentó un reparto con nuestros nombres como garantía comercial”, comenta Yon González, de El internado. A su juicio, existe cierta injusticia en todo este proceso “porque nos ofrecen papeles destacados a nosotros, en lugar de que lleguen a manos de otros que, en algunos casos, son mejores actores o más adecuados. Pero el juego es así”. Y seguramente se tiene muy claras las reglas.

Como todo hecho mediático, tiene sus luces y sus sombras. Todos ellos tienen claro que el constante lanzamiento de nuevos rostros puede llegar a saturar un mercado que no es infinito. “Es lo que llamamos el peligro de los actores kleenex; de usar y tirar”, apunta Mario Casas, protagonista de Los hombres de Paco y el que ha logrado ya mejores oportunidades en el ámbito cinematográfico. En su opinión, esta situación fomenta ilusiones que pueden truncarse fácilmente. “Pero no sólo porque no haya trabajo para tantos; también porque te da mucho en poco tiempo: dinero, fans que te persiguen y te hacen sentir realmente por encima del resto de los mortales. Hay demasiadas distracciones en el camino, y no puedes flaquear ni ­envanecerte.”

Carrera al margen del apellido
El mismo día en que cumplía los 19, Elena Furiase inició su andadura en El internado y con ello dio un paso más en la continuidad de los Flores en el mundo del espectáculo. El balance que hace la hija de Lolita de estos dos años de continuo trabajo no puede ser más positivo: “El cariño del público ha superado del todo ese miedo de que me midieran con una vara más severa por ser mi familia quien es”. En ese tiempo ha debutado en el teatro y el cine, gracias a El libro de las aguas, de Antonio Giménez Rico, “que sirvió sobre todo para inyectarme el gusanillo de las películas”. A la vista, varios estrenos en el 2010: Animales domésticos, junto a Adam Jeziersky, “un drama generacional en torno a cómo se debe educar a los hijos”; Anguist, un filme de terror psicológico “que espero se sume a los éxitos que el cine español está logrando en ese género a escala internacional”. Dos papeles que se unen a esa galería de personajes que acaban teniendo vida propia “como si fueran trocitos de mí que voy dejando por ahí”.



 Del teatro escolar a las salas de cine
Adam Jeziersky tenía doce años, y unas cuantas funciones del grupo de teatro del colegio a sus espaldas, cuando Daniel Guzmán lo vio en una de ellas y lo eligió para protagonizar su corto Sueños, que ganó el Goya en el 2003. Fue un buen comienzo que no tuvo la continuidad deseada. “Perdí varios trabajos por cuestiones de papeleos por el hecho de ser polaco y menor de edad. Además, nadie de mi entorno sabía manejarse en este mundillo… No busqué representante.” Adam llegó a España desde su Varsovia natal con su madre, emigrante. Después de aquel “tiempo muerto”, y tras superar un casting, llegó Física o Química. En ella encarna al malcarado Gorka, que resulta atractivo “porque es un tipo que el espectador sabe que aún no se ha mostrado del todo”. Tras Gordos, estrenada en el 2009, tiene tres películas pendientes de llegar a las salas: Animales domésticos –el debut de Xavi Jiménez, director de fotografía de Ágora–, Tensión sexual no resuelta, “una gamberra comedia romántica” y Verbo, primer largo del cortometrajista Eduardo Chapero- Jackson.

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de: Andrés | 25/01/2010
No estaría mal poder ver las fotos a una mejor resolución, puesto que son geniales.

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