Indiana Jones
La leyenda sigue viva
El legendario arqueólogo del látigo y el sombrero regresa casi veinte años después de su última cruzada. Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal es la cuarta entrega de la serie, un viaje por el gran cine y el reencuentro de los padres de la historia, George Lucas y Steven Spielberg, y su protagonista, un incombustible Harrison Ford. La fotógrafa Annie Leibovitz tuvo acceso exclusivo al rodaje.

Shia LaBeouf, la nueva incorporación, y Karen Allen, que encarna de nuevo a Marion Ravenwood, la novia de Indiana en el primer filme. Ambos posan en el almacén donde quedó olvidada el Arca de la Alianza en aquella primera entrega. Los rumores apuntan a que el joven puede ser el hijo de ambos
Una vez todos de acuerdo y con el claro objetivo de recuperar la vieja magia, Harrison Ford ha vuelto a vestir el legendario uniforme que había quedado guardado en el almacén de vestuario de la productora: le quedaba perfecto, desde las botas al sombrero; no se tuvo que realizar ni un ajuste. Y eso que el director le había pedido que no se esmerara demasiado en ponerse en forma; al parecer, los chistes sobre la edad del personaje forman el grueso de los momentos de humor del filme. En esa misma línea, la fotografía mantiene su aire retro, y apenas se ha utilizado lo digital; las secuencias de acción se han realizado a la antigua usanza, gracias al valor de los actores y al sentido del riesgo controlado de los especialistas. Así, el coste ha quedado muy por debajo de lo previsible: 125 millones de dólares.
Sea cual sea el resultado, ya se habla de una quinta parte –Ford se muestra dispuesto, Lucas no lo tiene claro–, pero hay algo en lo que los tres padres de la criatura están de acuerdo: ninguno de ellos leerá una sola crítica sobre la película. Por “salud mental”, aseguran.









