Tal como los conocí
Vicent Auriol

El presidente francés Vincent Auriol y el estadounidense Harry S. Truma
He visto caer dos repúblicas francesas. La III República, bajo el empuje de la guerra relámpago nazi sobre una Francia desmantelada que creyó suficiente haber construido la línea Maginot para quedar a salvo. La Asamblea francesa, casi toda ella, le dio plenos poderes al viejo mariscal Pétain y tuvo que ser el movimiento de la resistencia montado por De Gaulle el que restableciera una vida democrática con la fundación de la IV República, una vez recuperado París.
El hombre que se hizo cargo de la presidencia de la cuarta fue un viejo militante y gran resistente de extracción modesta, hijo de un panadero pero doctor en derecho, más tarde diputado y alcalde de Muret, ciudad medieval al norte de Toulouse, célebre por la batalla en la que se decidió el porvenir del mediodía francés. Vincent Auriol fue un hombre honesto, batallador, con sentido ético pero que vivió un mandato de siete años infernal en una posguerra en la que Francia no conseguía estabilizar la situación y cambiaba de gobierno cada seis meses. En total se formaron catorce gobiernos con diez distintos primeros ministros. De todos modos, fue un buen gobernante que aprovechó el plan Marshall para grandes realizaciones de reconstrucción, sobre todo de las comunicaciones dañadas por la guerra, en la que se distinguieron el ingeniero ferroviario Louis Armand y Jean Monnet, que pudo desplegar una gran actividad a favor del movimiento europeo. Además, el propio hijo de Auriol nacionalizó los servicios de electricidad, la EDF, todavía modelo de empresa de Estado al servicio de todos los ciudadanos.
La nuera del presidente de la IV República, Jacqueline Auriol, también fue una mujer célebre, aeronauta y primera piloto de pruebas, que en una de sus salidas cayó en picado sobre las aguas del Sena, cerca de París. Quedó desfigurada y se sometió a una docena de operaciones, con las que recuperó su atractivo físico, y volvió a su profesión de piloto de pruebas. Tanto al ex presidente como a su nuera les conocí en la Costa Brava, donde pasaron unos días de retiro. Él era algo bizco detrás de unas gruesas gafas. Era un hombre inteligente y al propio tiempo preo-cupado por el porvenir de su país. Los acontecimientos le dieron la razón, pues su sucesor, René Coty, gobernó en la fase agónica de la IV República hasta que en mayo del 58 Francia reclamaba la vuelta de De Gaulle ante la amenaza de unos cuantos militares dispuestos a descender sobre París.
Por segunda vez, De Gaulle salvaba la situación política y para evitar el desbarajuste fundó la V República con una Constitución de la que viven todavía los actuales gobernantes franceses si bien se habla de reformas e incluso de una VI República.
Antes de la guerra mundial, Vincent Auriol ocupó la cartera de Economía y otros ministerios clave en el gobierno de Leon Blum. Fue un socialista y antifascista consecuente. Uno de los ochenta diputados que votaban contra la cesión de poderes a Pétain. Le mandaron a la cárcel, bajo dominio nazi, y al año siguiente consiguió evadirse y declararse resistente trasladándose a Londres. Se escapó a tiempo para formar parte de l equipo de colaboradores de De Gaulle, que le integró en el primer gobierno provisional de la Francia libre.
Vueltos a París y aprobado por mayoría un referéndum y la constitución de la IV República, Vincent Auriol fue elegido presidente de la nueva institución por un mandato de siete años. Fue un estadista que dejó buenos recuerdos.°






