Si hay algo que destaca de los textos de Juan Mayorga (premio Nacional de Teatro 2007) es que dan que pensar. Si Hamelin abordaba el tema de la paidofilia y Himmelweg, el exterminio judío por parte de los nazis, el dramaturgo plantea ahora un debate sobre los límites para combatir el terrorismo, y lo hace bajo un paradójico título: La paz perpetua. Mayorga apunta que “el teatro que más me interesa es el que puede desestabilizar tus ideas, tu sensibilidad y tu forma de mirar el mundo..., aquel que hace que algunos espectadores se planteen algo”. Dirigida por José Luis Gómez y producida por el Centro Dramático Nacional, está protagonizada por tres perros que compiten a vida o muerte por un codiciado collar y expresan distintos puntos de vista sobre la lucha contra el terrorismo. La creación de estos personajes responde a que “en la boca de un perro puedes poner cosas que no pondrías en la de un ser humano”. Y añade que, “en tanto que son perros, permiten cierta distancia frente a esta violencia tan específicamente humana como es la terrorista”, añade Mayorga. El autor opina que la obra “intenta plantear un dilema moral, pero también es entretenida, a ratos cómica, y llena de momentos emocionantes”.
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Director José Luis Gómez.
Intérpretes José Luis Alcobendas, Julio Cortázar, Israel Elejalde, Susi Sánchez, Fernando Sansegundo. Hasta el 8 de junio, en el teatro María Guerrero de Madrid, y después, en gira por las principales ciudades españolas.