François Nars, el mago del color

“Las barbies no son mi tipo”, dice François Nars, maquillador, fotógrafo y creador de algunos de los looks más impactantes de las últimas tres décadas. Amante de la belleza por encima de todo, este mago del color, que siempre viste en blanco y negro, celebra el 20 aniversario de su marca.

François Nars es un artista del color, apasionado de la pintura, el cine, los viajes y la naturaleza, que ha maquillado y fotografiado a las mujeres más famosas del planeta. Acostumbrado a trabajar delante y detrás de la cámara, tiene un ojo clínico para construir, reinventar y captar la belleza. Es referencia en el backstage de las pasarelas punteras –ahora ya sólo maquilla en los desfiles de su amigo Marc Jacobs–, uno de los gurús estéticos de las todopoderosas supermodelos de los 90 y el responsable de que Madonna cogiera el gusto a los cambios de imagen (fue el primero en rediseñarle las cejas y alterar radicalmente su color de pelo). Hace 20 años creó su propia marca, Nars Cosmetics, que vendió en el 2000 a Shiseido aunque se mantuvo como director creativo. Con los beneficios compró tiempo para dedicarse a sus libros de fotografía y una isla en la Polinesia francesa: “Es muy agradable tener una isla propia, pero creo que ahora no la compraría”, dice divertido.

Lo primero que capta su atención de un rostro es “que tenga fuerza y carácter. Que no sea plano ni resulte anodino. Nunca me ha atraído el tipo barbie”, explica. A la hora de hacer un casting para sus campañas o retratos prefiere una mujer tipo Fellini, “con nariz marcada, rasgos duros y mucha personalidad visual”. Visual porque, para Nars, auténtico experto en la cuestión, en una modelo “lo primero es la imagen y la fotogenia, algo que parece que algunos han olvidado. Su conducta o manera de ser son secundarias”, valora. Acostumbrado a trabajar con las top se reconoce muy exigente. “Cuando una cara me interesa, aunque no me ofrezca nada más que eso, la utilizo”.

"Haber logrado que Charlotte Rampling se la imagen de mis nuevos pintalabios es un sueño hecho realidad"

Una modelo “ha de tener algo especial y una relación de amor con la cámara. Entender y disfrutar de la moda, saber de maquillaje y ser creativa en la manera de moverse y de mirar, algo que entendieron muy bien las supermodelos, a las que les encantaba posar y pasárselo bien con su trabajo y su vida”, reflexiona.

François Nars se inspira en los museos, las obras de arte, las exposiciones, la arquitectura… “y en el color y la cultura de España”, algo que refrenda bautizando muchos de sus productos con nombres de aquí. Y otros tan ocurrentes como el colorete Orgasmo, todo un clásico. “Anoto ideas 24 horas al día, pero no se trata de intentar sorprender o ser atrevido gratuitamente; algunas ideas funcionan y otras no; las mujeres son los únicos jueces”, argumenta.

Para alguien que trabaja con el color, la pintura merece capítulo aparte: “Tengo muchas influencias y adoro a Matisse, Picasso o los impresionistas franceses”. También la fotografía de maestros como Guy Bourdin, con su teatral sentido del drama. “Con sus increíbles rosas y verdes, es uno de los fotógrafos que más me han impactado. Con él el maquillaje no lo era todo, la actitud también mandaba”. Steven Meisel, con quien colaboró 12 años, y Richard Avedon, “una leyenda”, han sido otros referentes en su carrera: “Me encantaba trabajar con todos, me enseñaron mucho”, asegura. Siempre supo rodearse de los mejores, algo que puede parecer cuestión de suerte pero que Nars buscó: “Estaba determinado a lograrlo y, si no lo hubiera conseguido, me habría dedicado a algo distinto del maquillaje y la moda, probablemente a la arquitectura”.

El universo Nars es colorista y vital “aunque, personalmente, yo soy todo blanco y negro”, confiesa. Se lo piensa mucho a la hora de escoger dos imágenes emblemáticas de su carrera: “Tuve la suerte de fotografiar a Catherine Deneuve para mi primer libro de fotografías, X-Ray (1999); ella me ha inspirado desde que era un niño. Y, por supuesto, haber logrado que Charlotte (Rampling), sea la imagen de mis nuevos pintalabios, un sueño hecho realidad”.

Ahora, François Nars está trabajando en un nuevo libro de fotos en el que le gustaría que apareciera la actriz italiana Virna Lisi, de 77 años.
 

El ideólogo estético de las supermodelos

En los años noventa, Linda Evangelista, Naomi Campbell, Christy Turlington, Claudia Schiffer y Cindy Crawford dejaron de ser simples maniquíes para convertirse en supermodelos. Detrás del concepto había tres nombres clave: François Nars, el fotógrafo Steven Meisel y el estilista Garren. Su trabajo conjunto elevó a la categoría de diosas a unas mujeres poderosas y con curvas –alejadas de la delgadez y la androginia que ahora manda en las pasarelas– sin las que no se entiende la moda del final del siglo pasado. Linda, con quien posa en la foto, es una de las favoritas de Nars: “Es interesante, muy fotogénica y disfruta posando”, comenta.

 

 

 

El icono
En 1999, el Blush Orgasm, transgresor e imaginativo, dio otra dimensión al colorete. Es el que elige François Nars como favorito entre los 600 que ha creado, porque, dice, “siempre queda bien”. Blush Orgasm. 31,40 €.

40 colores, 40 musas
Nars se estrenó como marca con una colección de 12 pintalabios; 20 años después, The Audacious Lipstick Collection propone 40 tonos distintos, todos con nombre mujer (Catherine, Bette, Marlene…) e inspirados en las musas de su creador. Son barras de labios muy hidratantes y ricas en pigmentos de color, que proporcionan un acabado aterciopelado. Su imagen es la actriz Charlotte Rampling, con unos espléndidos 68 años: “Vi sus primeras películas cuando tenía 12 y siempre me ha fascinado su voz, su manera de moverse, su elegancia natural y su carisma”, recuerda Nars. The Audacious Lipstick. 30 €.