Miradas para triunfar

Tonos cálidos en marrones y dorados, en contraste con una sinfonía de azules fríos, abren la puerta al atrevimiento. Giorgio Armani muestra cómo maquillar los ojos para destacar en las noches de fiesta.

 

La mirada se impone a los labios y acapara el protagonismo del maquillaje festivo. Cuando la creatividad se centra en los ojos, convertidos en un lienzo en blanco donde exponer colores, texturas y hasta efectos especiales, se requiere tiempo y algo de práctica. Por eso, si se opta por vestirlos de gala, no está de más ensayar con el pincel y los distintos tonos los días previos a la cita y tener en cuenta algunos consejos que ayudan a corregir pequeños defectos.

Aunque el maquillaje sea una herramienta fantástica para cambiar de aspecto y potenciar la imagen, hay que evitar para las grandes ocasiones un estilo radicalmente distinto al propio, sobre todo si se hace sólo para seguir las tendencias. La trasformación es más efectiva cuando se muestra la vena artística sin consignas y ataduras hasta sentirse cómoda con el resultado. La inspiración está cargada de matices que permiten ajustar la intensidad del color y la audacia de los contrastes a medida, para lograr un acabado favorecedor y versátil. El toque maestro es saber trabajar luces y sombras para disimular una mirada cansada o unos párpados caídos.

Los colores claros son un buen recurso para iluminar y despertar la mirada –un punto de luz en el lagrimal y bajo la cejas lo consiguen–, mientras que un eyeliner que acabe con el rabillo hacia arriba y el uso de un rizador de pestañas ayudan a levantarla. Las sombras de tonos más intensos definen las formas y los contornos; aplicadas a ras de pestañas intensifican su poder de atracción.

 

Levantar la mirada

“Mi truco es dibujar con un lápiz marrón una V horizontal en la parte exterior del ojo. Luego se difumina con un pincel y un color beige claro desde el ángulo hacia dentro –ha de llegar más o menos a la mitad–, hasta lograr que se integre sutilmente con las sombras marrones y doradas”, explica el maquillador Agostino, un maestro en el uso del color. También funciona “aplicar con el pincel una fina línea de sombra más oscura a ras de las pestañas inferiores, desde el lagrimal hacia fuera, que acabe con un trazo ligeramente ascendente”, apunta el experto. “Si el párpado no es muy ancho, hay que intentar evitar que el color quede muy pegado a las cejas y aplicar la máscara de pestañas sólo en el párpado superior y desde la mitad del ojo hacia fuera”, aconseja. Los tonos oscuros, matizados con otros más luminosos en el centro del párpado móvil, son los que dan más juego a la hora de corregir los ojos caídos. En cuestión de texturas, Agostino afirma que las irisadas o con un punto metalizado “son más ligeras y se difuminan con facilidad”, mientras que las sombras mate “son más complicadas a la hora de trabajar”, por lo que aconseja no hacerlo si no se tiene algo de experiencia.

La forma de camuflar bolsas y ojeras con el maquillaje depende mucho de las preferencias del profesional: unos prefieren utilizar los correctores e iluminadores una vez aplicada la base de maquillaje, y otros lo hacen justo al revés. “Yo empiezo con una buena hidratante, incluso en los párpados, y el corrector antiojeras, porque me gusta que la piel esté impecable antes de empezar con el color”, dice Agostino. “Después, aplico la base, en el tono más parecido a la propia piel, desde el centro del rostro hacia fuera. Para conseguir el aspecto de piel sana tan de moda mezclo un poco de iluminador dorado con la base y lo aplico con toques suaves en el pómulo, el centro de la frente, los lados de la nariz y alrededor de los labios”, recomienda.

 

Disimular bolsas y ojeras

Un rostro cansado y con las ojeras marcadas no se lleva bien con una mirada de impacto, por lo que camuflar con eficacia las huellas de fatiga puede decidir el éxito del maquillaje. Si se tiene tiempo, utilizar una mascarilla facial de efecto flash o unos parches oculares que descansen y refresquen el rostro antes de empezar con los pinceles marcará la diferencia. “Las ojeras se borran aplicando sobre ellas, con un pincel o con ligeros toques con el dedo, un corrector de un tono más claro que la piel, porque interesa iluminar la zona”, apunta Agostino. “Conviene extenderlo desde el lagrimal hasta un poco más allá de la mitad del ojo, sin llegar a la zona donde se marcan las líneas de expresión ”, aconseja. “Otra forma de disimularlas es usar un perfilador clarito por dentro del ojo, a ras de pestañas”, comenta. 
Para que las bolsas bajo los ojos pasen más desapercibidas “hay que aplicar un tono algo más oscuro que la base de maquillaje justo donde acaban, nunca sobre ellas”, precisa el maquillador. Las sombras de colores claros también contribuyen a que se vean menos marcadas.

 

Corregir pequeños defectos

Con un poco de maña con los pinceles se pueden agrandar visualmente unos ojos pequeños o contrarrestar la importancia de los demasiado prominentes. 
Con los ojos pequeños, “el error que conviene evitar es perfilarlos en negro o marrón por dentro del ojo”, dice Agostino. “Sí funciona, para agrandarlos, aplicar un punto de luz muy claro en la zona del lagrimal; rizar las pestañas con el rizador y aplicar doble ración de máscara en el ángulo externo del ojo”, destaca. Las sombras claras favorecen a este tipo de ojos.
Para los ojos saltones, la recomendación es “perfilarlos por dentro en negro, desde el lagrimal hasta el exterior, arriba y abajo”, expone el profesional. 
No hay que olvidar las cejas. Darles la forma más adecuada para cada rostro es el camino más corto para intensificar la mirada. No pasarse con la depilación, rellenarlas, teñirlas si hace falta y peinarlas hacia arriba a diario es efectivo para lucirlas impecables.