"Tanto exhibicionismo en la red no es normal”

Carolina Herrera de Baez, directora creativa de fragancias de Carolina Herrera, es una hacedora de éxitos con oficio y pasión.

 

Con una experiencia ya larga en el mundo del perfume, ¿qué ha aprendido al margen de notas y acordes?
Que no hay un camino exacto al éxito. El perfume es distinto a la moda, que pasa y cambia. Cuando lo creas quieres que sea un éxito 10 años después. Hacemos test, empleamos todas las herramientas del marketing… pero, al final, tiene una parte intangible ligada al romanticismo de la memoria olfativa, imprevisible.

¿Qué pone de sí misma?
Siempre pongo algo, una memoria, una flor… Para mi la inspiración es la memoria, y tienes más a los 50 años que a los 20. Es como una especie de almacenamiento en el alma, el corazón y la cabeza que de repente salen. 

Para el stiletto de Good Girl hicieron más de 600 pruebas. ¿El rayo ha sido más difícil?
Sí, porque antes de dar con el rayo hicimos muchas cosas: una moto, un coche, un casco… El rayo es perfecto porque cada
uno le puede dar su significado. 

A su madre (la diseñadora) le apasionan el jazmín, el nardo… ¿Y a usted? 
El jazmín. No sé cómo he acabado como ella. Me parece embriagador, sensual, lo quiero usar. 

¿Algún ingrediente que no le guste tanto? 
Me cuesta trabajar con la rosa clásica, la empolvada. 

¿Qué le apasiona?
Todo. Me involucro en todo. Soy apasionada hasta cuando ayudo a mis niños a hacer los deberes. 

¿Adónde van las tendencias?
Sigue habiendo un toque gourmand, pero ya no tan dulce. La cosa va de reinventar los clásicos, la perfumería tradicional, para hacerla más universal, rebajando las barreras de género. 

¿Qué es un lujo para usted?
No coger el teléfono.

¿Qué tal se lleva con las redes?
Mi Instagram es privado. No tengo seguidores, sólo amigos. Es un instrumento valioso, pero me cuesta. Indago, descubro cosas hasta de mí misma, pero no me influye. Veo gente brillante, pero, en general, un exhibicionismo que no es normal. Me, myself and I. Yo, yo, yo… A veces, ni mi yo me interesa tanto.

 

¿A qué huele un rayo? 
Una fragancia oriental aromática en la que los opuestos se atraen. El frescor de la salvia, la piel de la bergamota verde y la pimienta se entrelazan con la intensidad del haba tonka y el cacao tostados y la madera de ámbar. Tres años y más de 2.000 ensayos han necesitado los perfumistas Louise Turner y Quentin Bisch para dar con la fórmula ganadora.
Bad Boy, edición 100 ml, 97 €. Carolina Herrera