Luz de celebración

Frente a las últimas tecnologías de iluminación, la luz de vela no encuentra competencia para alumbrar celebraciones. El candelabro contemporáneo pone al día el ritual de la luz de vela. Entre los más innovadores, la colección Mememto Mori de Marre Moerel, diseñadora holandesa afincada en Madrid, que lo concibe como un todo. De ahí derivan sus velas horizontales con pabilo que arde simultáneamente por los dos extremos, los candelabros de suspensión móviles y de balanza, o su reloj de cera, inspirado en un sistema de medida del tiempo de la antigüedad. Abanderado de la recuperación, el diseñador barcelonés Curro Claret es autor del primer proyecto Remix de BD, que tiene por objetivo reaprovechar creativamente restos de su almacén. El estudio de Zaha Hadid, desde Londres, presenta un candelabro modular inspirado en el crecimiento biológico de las células, expandible sobre la mesa. La vela, cálida y fraternal, se mantiene como elemento purificador.

La mejor vela
Aunque el goteo esculpa sugerentes cascadas, la mejor vela es la que se consume por completo y no desaprovecha materia. La mayoría se produce con parafina. Cuanto más refinada, más calidad y durabilidad. Mezclada con estearina gana en dureza y quema más lento. El pábilo debe estar adecuadamente trenzado para que la cera, que es el combustible, fluya. Al encenderla, mejor por la base en contacto con la cera. Para apagarla, se recomienda ahogarla al instante con capuchón o una gota de cera. Se evita humo, que el pabilo se consuma y dificulte el encendido.