Dior ordena su cofre de los tesoros

La casa de modas francesa ha reunido en Dior Héritage un impresionante archivo que guarda las esencias de la marca.

La directora del archivo muestra unas joyas, en una sala dondese guardan también bolsos, zapatos, sombreros y otros accesorios, todo en cajas en gris Dior

Los archivadores metálicos se deslizan sin un ruido y aparecen colgadas unas fundas, ideadas para que no rocen los vestidos que guardan. Todo impoluto, ordenado milimétricamente en una sala refrigerada a 19ºC. En cada funda, una foto identifica vestidos de la primera colección (alta costura de primavera-verano) que Christian Dior presentó en febrero de 1947. Como el Cherie, de día y manga corta. De un cajón, envuelto en mil pliegues de papel de seda, emerge el Elisabeth, de 1954, de noche, hecho con tul azul. Basta un momento en este rincón para que un visitante ajeno al mundo de la moda capte la esencia de Dior.

El rincón de los tesoros es el archivo que la famosa casa de modas francesa acaba de estrenar en París, en un edificio cercano a su sede de la avenida Montaigne. Dior Héritage es el fruto de años de trabajo de recuperación y organización de multitud de piezas e información. Al frente está Soizic Pfaff, directora y memoria viva de la casa de modas, en la que lleva más de 42 años.

Pfaff estudió marketing e inglés en la Sorbona y empezó a trabajar en Dior en las licencias para vender fuera de Francia. También hizo estudios de la competencia, de posicionamiento de la marca... En 1996 pasó a ocuparse del archivo, que hasta ahora tenía el material depositado en distintos almacenes. La verdad es que no cabrá todo en el nuevo edificio.

El archivo guarda vestidos y accesorios, así como los cuadernos de fabricación de ‘monsieur’ Dior, con detalles de cada prenda, bocetos, cartas de colecciones, notas de prensa...

Soizic Pfaff sabe todo sobre Christian Dior (1905-1957). Cuenta que la familia, de la burguesía, quería que fuera diplomático (un tío suyo fue ministro) y le educó como a tal. A él le habría gustado ser arquitecto. Al final, se volcó en los bocetos de moda y creó su maison de couture, un negocio que enseguida alcanzó un éxito internacional y que pervive como referencia del lujo 70 años después (ahora integrada en el grupo LVMH). Precisamente, con motivo del 70.º aniversario, París rinde homenaje a la casa Dior con una gran exposición en el Museo de Artes Decorativas, que estará abierta hasta el 7 de enero del 2018.

En el 40.º aniversario ya se hizo una muestra, para la que se reunió material histórico, y ese fue el embrión del archivo. Algunas piezas del Héritage se han llevado a la actual exposición, pero ¡hay tanto que ver! Si tuviera que elegir un vestido, Pfaff se inclina por Abandon, de 1948, “un puro Dior”, dice. Es la silueta que revolucionó la moda femenina de posguerra: cintura ceñida, falda de vuelo, un vestido femenino pero minimalista e intemporal. Con todo, uno de los objetos preferidos de la directora es el primer catálogo de ventas de la maison. Esta, en sus primeros años, no tuvo una tienda con acceso desde la calle. Se usaba un salón junto a los talleres. En el catálogo hay perfumes (Christian Dior creó ya uno con su primera colección) y muchos accesorios. También, un estuche de cartas. Al modisto le gustaban (además, era supersticioso) y usó los motivos de las barajas en sus diseños. El catálogo llegó a las manos de Pfaff por casualidad, en una caja de viejos papeles para tirar.

Otros documentos curiosos son comunicados de prensa que escribía el mismo Dior. No sólo tenía talento creativo; era un buen hombre de negocios y gran comunicador, sabía vender muy bien sus productos, explica Pfaff. Abrió la maison –financiada por el industrial textil Marcel Boussac– y viajó para captar clientas y estudiar el mercado a EE.UU., donde al año siguiente ya abrió una filial. Su ropa se vendió enseguida desde Londres hasta Cuba. En sólo diez años, Christian Dior sentó elementos que son ejes de la industria actual. “Era un visionario”, afirma la directora del archivo.

En el Héritage se guardan cuadernos de fabricación que monsieur Dior hacía con detalle. Junto al boceto de su famosa chaqueta Bar y la falda Corolle, de la primera colección de 1947, escribió: 3,65 metros de shantung, 5 botones… De la falda se ocupó la modista Monique; de la chaqueta, Pierre Cardin, que trabajó los dos primeros años con Dior. Esa primera colección incluyó 85 modelos; después tendrían hasta 170. Así que las cartas de las colecciones y los croquis y bocetos de los modelos incluyen una gran riqueza creativa y de detalles (sobre cortes, bolsillos, muestras de tela...) que se ha usado para verificar la autenticidad de prendas o para reparar algunas dañadas. Y esta herencia es una fuente de inspiración para los directores creativos de la marca. De los últimos, Pfaff cuenta que John Galliano era un apasionado de monsieur Dior y se hizo enseñar todo lo posible (en el archivo también hay material de los modistos que le precedieron, Yves Saint Laurent, Marc Bohan y Gianfranco Ferré). Raf Simons se interesaba mucho por los tejidos.

La actual directora creativa, Maria Grazia Chiuri, también ha hallado inspiración en el Héritage. Soizic Pfaff cree que Chiuri conecta muy bien con el espíritu de la casa y a la vez ha abierto una nueva era. Monsieur Dior hacía moda para damas de la alta sociedad, con muchos compromisos sociales. Les creaba ropa para la mañana, para la tarde, para actos en el campo, un cóctel, una fiesta nocturna... Hoy, hay más libertad para vestir y combinar, algo que explota Chiuri, pero se ha inspirado en el Héritage para bordados, herrajes de bolsos, los vestidos de baile, las boinas de su última colección, el color azul marino (“el negro de verano”, lo llamaba Dior)...

En el archivo, domina el gris Dior. Sobre todo, en una sala donde cajas de distintos tamaños, hechas ex profeso, guardan sombreros, zapatos, joyas o bolsos (aún quedan muchos por guardar, igual que fulares). Una caja encierra un collar y unos pendientes deslumbrantes. Otra, unos zapatos que Roger Vivier hizo para Wallis Simpson, duquesa de Windsor tras casarse con Eduardo VIII de Inglaterra. La casa Dior recuperó los zapatos en una subasta en 1998. Suele adquirir mucho material antiguo.

Durante tres años, un fotógrafo y una experta visitaron numerosos museos para elaborar fichas de vestidos de Dior expuestos. Suman tres cajas en la biblioteca del Héritage, donde también se guardan filmaciones de pases de moda y entrevistas o los libros que escribió Christian Dior (su famoso Pequeño diccionario de la moda se publicó en inglés y alemán antes que en francés). Hay incluso uno de cocina. Le gustaba la gastronomía y agasajar a los amigos y elaboraba cartas de menús para sus ágapes. Toda esta información no es accesible al público; una parte de lo digitalizado seguramente se publicará en libros.