Harry Benson
"La mejor manera de acercase a los presidentes es la primera dama"

Harry Benson es, en este caso, el retratado: la imagen fue tomada en el 2009 en Nueva York por su mujer, Gigi Benson
Para Harry Benson, el fotoperiodismo equivale a libertad para salir cada día a la calle y buscar historias. Es lo que lleva haciendo desde los años cincuenta del pasado siglo cuando, con veintipocos años, empezó a trabajar para Hamilton Advertiser, la principal revista semanal escocesa. En su tierra natal consiguió su primer scoop: una entrevista con Peter Manuel, un asesino en serie. De ahí saltó a Londres, al estimulante ambiente de Fleet Street, donde cada día más de una docena de diarios competían en los quioscos. Allí aprendió que el reporterismo “no es una profesión de equipo” y sofisticó la técnica de esconder el carrete en el calcetín.
Por el encargo de fotografiar a un grupo musical llamado The Beatles, acabó residiendo en Estados Unidos. Personal y profesionalmente, América ha sido generosa con él: ha trabajado para Life, Time y Vanity Fair, entre otras publicaciones, y ha podido retratar a todos los presidentes que ha habido desde Eisenhower. Ahora, un libro repasa su carrera, que comenta con el Magazine desde Nueva York.
En su libro menciona que Richard Nixon era el más “presidencial” de los once presidentes que ha fotografiado. ¿Qué quiere decir?
Fue con el que pasé más tiempo. Lo seguí desde el inicio de su campaña, en 1967, hasta su dimisión, en 1974, que también retraté. Para mí ha sido el más presidencial por la manera en que conducía sus asuntos. Era respetuoso, muy educado, no había nada pretencioso en él. Era elegante. La prensa de entonces lo pintaba como un hombre envarado, pero yo sabía que era una persona afectiva, que consiguió grandes cosas en diplomacia, como convertir un antiguo enemigo como Brezhnev en un confidente.
Usted debe de ser una de las pocas personas que hablan bien de él…
Es difícil ser crítico con alguien que te permite hacer tu trabajo, que no pone obstáculos incluso en un momento tan terrible como el del impeachment. Poco después de su dimisión, me dejó entrar en su casa de California. Le agradecí el gesto y me respondió que a los profesionales había que dejarles trabajar.

Dwight D. Eisenhower (1953-1961)
“Cuando lo fotografié, vi claramente que su porte era el de un soldado: disciplinado y majestuoso. Nacido en Texas en 1890 y graduado en West Point, el general, un héroe de la Segunda Guerra Mundial, fue elegido presidente por dos mandatos”, comenta Benson, en su libro, sobre el retrato de Eisenhower.
¿Hoy sería posible estar tan cerca del presidente de Estados Unidos en momentos difíciles?
No, no lo creo. Las cosas han cambiado muchísimo, pero, le aseguro, es culpa nuestra. Culpa de la prensa, de los medios de comunicación, por permitir que nos manden los agentes, los jefes de prensa y los publicistas. Todo lo que tendríamos que hacer era decir: “No, así no lo hacemos”, y punto. Pero no lo hemos hecho y por eso ya no nos acercamos a los personajes públicos como antes. Y, ¿sabe qué?: quienes salen más perjudicados son ellos.
¿Por qué?
Porque no reciben el tipo de prensa que deberían. No es tan interesante como podría ser. Hoy se llevan las fotos de estudio, que no dicen nada: retratan a la persona como la ve el fotógrafo, no como realmente es. No importa lo preciosa que sea la luz, es un foto falsa, que diluye la personalidad. No le ves el carácter. Lo bueno era hacer fotos de la gente en su casa, en su entorno habitual, pero no para ridiculizarlos, sino para hacerlos humanos, interesantes. Hoy parece que los personajes, las celebrities, no tengan tanto que decir, pero eso es nuestra culpa, porque aceptamos sus términos. Mantenemos viva una imagen estúpida.
Ha retratado a Eisenhower, Kennedy, Johnson, Nixon, Ford, Carter, Reagan, Bush padre e hijo, Clinton y Obama. ¿Quién es el menos presidencial?
Probablemente, Obama (lo dice tras una larga pausa). Me da la sensación de que solamente quiere que lo quieran. Estuve poco con él, sólo tres días, pero esa es la impresión que me dio y lo que comentan otros colegas. De hecho, algunos de los fotógrafos de la Casa Blanca lo llaman el robot. Creo que también se informa demasiado sobre él: demasiadas fotos, artículos… Demasiadas cosas sin contenido. No es que viera nada en él que me disgustara, pero, ciertamente, no puede compararse con otros, como Ronald Reagan.

“El 37.º presidente fue con el que pasé más tiempo. Me permitió retratarlo en su casa de San Clemente, poco después de su dimisión. Era justo antes de la puesta de sol, y me pidió que lo acompañara a dar un paseo por los jardines, con vistas al Pacífico. Me dijo que ese era su momento preferido del día y que aquel era su sitio favorito para sentarse y contemplar el océano.”
Reagan fue otro de sus favoritos, ¿verdad?
Era un hombre muy elegante, muy educado. Los retraté a él y a su mujer, Nancy, durante un periodo de más de treinta años. En general, he tenido mejor sintonía con los presidentes republicanos que con los demócratas. No tiene nada que ver con mi opción política: es que simplemente he trabajado mejor con presidentes de esa primera tendencia. De todas maneras, también colaboré muy bien con Bill Clinton.
A los Clinton, Benson los retrató en su casa de Little Rock (Arkansas) al principio de la campaña electoral, cuando Bill todavía era gobernador. En una de las imágenes más famosas se ve al después presidente en una hamaca a punto de ser besado por su mujer –“Me gusta esa foto porque los labios casi no se tocan y resulta muy sensual”, explica Benson–. Dada la turbulenta historia del matrimonio, la foto parece forzada, falsa incluso, cosa que su autor desmiente rotundamente. Más adelante, Benson retrató a los Clinton ya en la Casa Blanca: entre muchas imágenes, destaca una del ya presidente en una pose distendida, sin zapatos, en el despacho Oval.







