25/11/2007

La paz de las galaxias

Texto de Maite Gutiérrez
Fotos de Andoni Canela
El espectáculo que cada noche ofrece el firmamento está al alcance de casi todas las miradas. Basta situarse y saber mirar. Miles de estrellas, planetas, galaxias, nebulosas son visibles  sin telescopios, y en esta época del año brilla especialmente la constelación de Orión, una de las más bellas del cielo

La Vía Láctea observada desde un punto del Pirineo situado a 1.500 metros de altitud. Destaca el triángulo de verano, formado por las constelaciones del Cisne, la Lira y el Águila

Señas esclarecidas, con llama parlera y elocuente, por el mudo silencio repartidas, a la sombra servís de voz ardiente; pompa que da la noche a sus vestidos, letras de luz, misterios encendidos”, decía Quevedo de los tesoros del cielo nocturno. El firmamento ofrece cada noche un espectáculo inigualable en forma de miles de estrellas, planetas, galaxias, nebulosas..., y para disfrutarlo sólo hay que alzar la vista y saber mirar. Sin necesidad de prismáticos o telescopios, el ojo basta para descubrir buena parte de la bóveda celeste.
Si se da la oportunidad, mejor apartarse de las ciudades, huir de la polución del aire y de las luces artificiales que eclipsan a las luces del cielo. Es entonces cuando el firmamento sobrecoge. En un primer vistazo, el espectador se pierde entre las alrededor de 1.000 estrellas que puede llegar a alcanzar su mirada. Pero con práctica las 88 constelaciones en que se divide la bóveda se desenmascaran.
Desde esta parte del mundo, sólo se ven 37 y cada una domina una estación del año y una hora de la noche. La constelación de Orión, una de las más bellas y luminosas, reina en el cielo actual, de otoño a invierno. Con forma de cafetera antigua, Orión tiene una estrella especial: Betelgeuse, una gigante roja 10.000 veces más luminosa que nuestro Sol. Se trata de una estrella que muere, que está agotando su energía y se hincha. Le acompañan un cinturón de estrellas y una nebulosa –grandes cantidades de gas y polvo– del mismo nombre. La mitología impregna el firmamento, y Orión cuenta con su particular historia. Según la leyenda, Orión fue un apuesto y fuerte guerrero creado por Zeus, Poseidón y Hermes. Tan hermoso era, que todas las diosas del Olimpo luchaban por conseguir sus abrazos. En un ataque de celos, Artemisa, la diosa de la caza, mató a Orión, y los dioses lo colocaron en el cielo. Otra versión cuenta que Orión se enamoró de las Pléyades, hijas de Atlas, habitantes del cielo. Impulsado por su amor, Orión decidió ir tras ellas, pero por más que corrió nunca llegó a alcanzarlas. Fuera de la mitología, Pléyades es el nombre de un cúmulo de estrellas al nordeste de la constelación de Tauro, con forma de V y por encima de Orión, que también se observa a simple vista.  
Por mucho que cautivaran a Orión, el brillo de las Pléyades no puede competir con el de Sirius, la estrella más luminosa del firmamento. A una distancia de 8,6 millones de años luz, Sirius se localiza en la constelación del Can Mayor y es 23 veces más brillante que el Sol. Este astro tiene además un compañero, la estrella Sirius B, y juntos forman lo que se conoce como sistema doble. Pero la luz de Sirius emana con tanta fuerza que oculta a su hermana, por eso desde la Tierra parece que haya una sola estrella.
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de: N.C.G. | 10/02/2008
Es muy bonito el paisaje. Yo hice también un reportaje sobre eso.
de: Marisella González Morán | 25/11/2007
Maravilloso. Me encantan las fotos de este reportaje. Ojalá no pueda verlas en directo. Hace mucho lo hice pero, al ver las fotos, entran ganas de volver a vivir la experiencia de sentirse pequeño ante tanta belleza. Gracias por tan bonito reportaje.
17 de agosto
17 de agosto
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