La paz de las galaxias

Una tormenta eléctrica de verano descarga en la costa mediterránea mientras el cielo pirenaico permanece limpio de nubes justo cuando aparece una estrella fugaz. Las Perseidas (lluvia de meteoros o estrellas fugaces) son conocidas popularmente como lágrimas de San Lorenzo, pues se registran a mediados de agosto, cerca de la festividad de ese santo
Cómo captar la belleza
del firmamentoPara fotografiar el cielo es necesario estar en un lugar con las mínimas luces posibles, tanto en los alrededores como en la lejanía, y es fundamental contar con cielos despejados. Los lugares secos son los ideales, ya que la humedad puede causar nieblas o nubes bajas. En la Península, las noches anticiclónicas de invierno, con el típico fenómeno de inversión térmica, hacen posible que los lugares altos en las montañas sean puntos excepcionales. Otro aspecto que tener en cuenta es la Luna, pues según la fase y la posición en que se encuentre supone una molestia importante, por ejemplo, a la hora de disfrutar de los meteoros en una noche de lluvia de estrellas.
Las fotografías de este reportaje se han obtenido con una cámara réflex digital con objetivos angulares muy luminosos y una sensibilidad alta, alrededor de 1.600 ASA, sin ninguna manipulación digital. Si se utiliza trípode, se obtienen velocidades de unos 20 o 30 segundos, suficientes para captar la Vía Láctea sin que se aprecie el movimiento aparente de los objetos celestes. En una de las fotos se ha intentado mostrar precisamente ese movimiento y por ello se ha realizado un exposición de 15 minutos.
Para fotografiar elementos cercanos como casas o árboles, la luz debe ser muy débil o estar a mucha distancia, pues de otro modo quedarían quemados. Habitualmente, la iluminación de farolas o edificios da dominantes de color verdosas o rojizas dependiendo del tipo de bombillas (tungsteno, fluorescente...) y de la temperatura de color utilizada para fotografiarla. Andoni Canela








