China descubre la diversidad

La vuelta a China en 24 semanas
Mathias Braschler y Monika Fischer, autores de estas fotos y de los perfiles que las acompañan, pasaron seis meses en China para llevar a cabo su proyecto. Su objetivo era mostrar China y sus gentes en todos sus extremos, desde los supermillonarios de Shanghai a los granjeros pobres de las provincias más remotas.
Durante el viaje escribieron un diario para recoger sus impresiones. Las líneas finales de ese diario, que reproducimos a continuación, pueden ayudar a comprender cómo es el país.
“¡Vaya viaje! En 24 semanas hemos conducido 31.400 kilómetros, en algunos casos por carreteras que no merecen ese nombre. Hemos visitado 30 provincias (de un total de 33) y hemos realizado 134 retratos. Hemos pasado de una altitud de 70 metros bajo el nivel del mar a una altura de 4.500 metros. Hemos cruzado el río Amarillo diez veces. En tres ocasiones nos han detenido, hemos padecido el caluroso verano de Pekín (+38 C) y el temprano invierno de Qinghai (-6 C). En tres ocasiones hemos resultado intoxicados por la comida, hemos sufrido una gastroenteritis, una infección respiratoria y diarrea en diversas ocasiones. Pero todo eso ha merecido la pena. Hemos visto y experimentado más de lo que nunca podíamos haber imaginado.
”Tras seis meses recorriendo China, hemos aprendido mucho de ese país. Pero aún hay también algunas cosas que son un misterio para nosotros, muchas preguntas siguen sin respuesta. Es un lugar de extremos absolutos. Algo puede ser de una determinada forma o exactamente lo contrario. La gente puede ser cálida y amable y, al mismo tiempo, arisca e increíblemente cruel. La belleza de algunas partes del país quita el aliento mientras la destrucción medioambiental en otros lugares supera lo imaginable. Este es uno de los últimos países comunistas, pero probablemente no hay otro lugar en el mundo donde la gente sea más capitalista. Los supermillonarios nadan en la abundancia y nunca tienen suficiente mientras algunas personas apenas tienen para sobrevivir. En ciudades como Shanghai, el futuro se despliega ante nuestros ojos y al mismo tiempo hay gente que vive como sus antepasados, 2.000 años atrás.China es fascinante, frustrante, bella, agotadora, fantástica, cruel, sobrecogedora, corrupta, increíble, imprevisible y ante todo, incomprensible. Para nosotros, China fue una aventura inolvidable.”







