Alejandro Amenábar "Las dos Españas perviven"

“No hemos cambiado mucho aunque creamos que sí”. En su nuevo film, Alejandro Amenábar bucea en la España cainita del 36 para acabar emergiendo en la del 2019 y descubrir que hay diferencias sustanciales... y parecidos preocupantes.

Alejandro Amenábar llega a la cita con ese gesto serio que lo caracteriza y que cuando desaparece –a veces sonríe–, le quita veinte años de encima a este chileno, madrileño de adopción, de mirada intensa y cuerpo de machacarse en el gimnasio. En una mano, un maletín con su ordenador –“que me acompaña a todas partes y sin el que no puedo vivir”– y en la otra un porta-trajes que suelta rápidamente para abrazar a Karra Elejalde. El actor encarna a un Miguel de Unamuno que Amenábar ha creado para que lo ayude a explicar su visión del mundo actual buscando las claves en la España del 36 en su último filme, Mientras dure la guerra. Esa fue la frase que ponía límite al mandato de Franco, en documento firmado por los militares insurrectos y que no tardó en convertirse en papel mojado.  A los 47 años, Amenábar ya no es aquel chaval de 24 que ganó siete Goyas con su primera cinta, Tesis, en 1996 y que consiguió después Oscar y Globo de Oro por la polémica Mar adentro. Le ha llegado el momento de decir, en imágenes y con palabras, lo que piensa. 

“Franco está más presente de lo que pensamos. La España democrática hereda lo que él pergeñó y esto es como descubrir que tu padre es Darth Vader”

¿Qué hace Amenábar contando la Guerra Civil?
Seguramente yo me habría hecho esa misma pregunta hace 20 años cuando estaba empezando porque nunca pensé que iba a acabar aquí, y al final se ha convertido en un proyecto esencial por el componente de toma de conciencia que conlleva. Me ha sorprendido comprobar cómo resuenan muchas cosas que ya estaban presentes entonces. Unamuno fue ponente del estatuto de Catalunya, las llamadas a la integridad territorial eran una especie de obsesión, las actitudes confrontadas ideológicamente se radicalizaron. No hemos cambiado mucho aunque creamos que sí.

¿Cuál fue el detonante de su proceso?
En el fondo, la incultura. No tenía un buen conocimiento sobre un hecho histórico tan importante. En el aula, la Guerra Civil siempre pasa de puntillas. Cuando me encontré con la frase que Unamuno espetó a los fascistas que llenaban el paraninfo de la Universidad de Salamanca, la famosa “Venceréis, pero no convenceréis”, me pregunté si yo, como personaje público hubiera sido capaz de levantarme y enfrentarme a ellos en un acto en el que me podían haber linchado. Y vi que había un material dramático de primera con un personaje central muy potente: un hombre que estuvo a punto de ganar el Nobel, pero que estaba lleno de contradicciones, de dudas y de derivas ideológicas. 

Al final parece que sí era usted capaz de levantarse…
Pero 80 años más tarde las cosas son diferentes, aunque ya me advirtió algún buen amigo que no me metiera en esto porque me iba a traer más problemas que alegrías. De hecho, no encontramos financiación por las vías regulares pero pensé que si alguien como Unamuno fue capaz de hacerlo debía asumir que ha llegado el momento de “enseñar la patita”. 

“Jamás habría imaginado que viviría un momento de amenaza a la libertad de expresión, los derechos de los homosexuales, las mujeres o el cambio climático”

¿Cree en la obligación del creador y personaje público de dar a conocer su visión del mundo?
Que cada cual haga lo que quiera. Yo creo tener el derecho de comunicarme como cualquier otro y lo hago utilizando mi medio más afín que es el cine. Dicho esto, jamás me podría haber imaginado que iba a vivir un momento en el que se amenazara la libertad de expresión o se pusieran en entredicho los derechos de los homosexuales, la discriminación contra las mujeres o el cambio climático que hemos provocado y que es un hecho que se demuestra cada día. Claramente nunca hay que dar nada por supuesto.

¿La historia de la humanidad es cíclica?
Ya lo apuntábamos en Ágora. Es cíclico hablar de la eutanasia o el debate sobre la posesión de armas en Estados Unidos. Muere gente, se arma el escándalo y se siguen vendiendo en la tienda de la esquina. El fascismo era un fenómeno prácticamente agotado y una serie de factores entre ellos el de la inmigración, crean la realidad del ultra nacionalismo y del extremismo. Lo de Bolsonaro es directamente sonrojante. Que Trump represente al país que salvó a medio mundo del fascismo en la Segunda Guerra Mundial parece un chiste de mal gusto. Es como si los abusones del colegio estuvieran donde nunca creímos que serían capaces.

En la película se destaca una frase del escritor: “El silencio es la peor mentira” ¿Es más fácil perdonar ese silencio cuando actúa el miedo?  
El miedo es un buen justificante para bien y para mal. Creo que es hasta un eximente legal. Explica muchas conductas que no tienen un pase, pero es humano y yo me identifico con todo lo humano.

“Que nadie piense que tengo algo que ver con Ciudadanos. Lo que han hecho algunos partidos dándole lugar a la extrema derecha en parlamentos y alcaldías les pasará factura”

¿Hay una eterna batalla entre los principios y el miedo?
No todo el mundo entra en ella porque no todo el mundo tiene principios, pero sí algo a lo que temer. Es una lucha fácil de imaginar. Yo incluiría también, como parte de esas convicciones, el legado que quieres dejar. Los principios te obligan a dar pasos difíciles o arriesgados. Hace años tome la decisión de no ocultar mi condición sexual, de ir con la verdad por delante y me enorgullece pensar que implica cierta valentía.

¿A qué le teme usted?
A la muerte, no. Le temo a cansarme de la vida. A perder la ilusión por el cine, por estar con mi gente, con mi familia y amigos y, en otro orden de cosas, al extremismo que obliga a que el espacio para el diálogo sea cada vez más pequeño y el de la crispación mayor. Todos debemos acercarnos para buscar un lugar más cercano del otro, menos extremo. Pero claro, ese lugar no lo representan quienes dicen situarse en el centro. Que nadie piense que tengo nada que ver con Ciudadanos. Lo que han hecho algunos partidos políticos dándole lugar a la extrema derecha en parlamentos y alcaldías les va a pasar una gran factura y les va a resultar muy doloroso responsabilizarse de ello. Ha sido como dejar entrar al enemigo en casa abriéndole la puerta.

¿No teme al vapuleo de las redes sociales?
Es previsible pero tampoco sé de dónde va a venir. Hay quien cree que por la derecha y hay quien cree que por la izquierda. Es probable que cuando se vea lo poco preparados que estaban los generales insurrectos se piense que es una caricatura malintencionada. Pero no es así.  Yo les decía a los actores que no hicieran de malos. Que mostraran la realidad de unas personas desorganizadas, amantes del poder y de la intriga y con un gallego ladino que andaba serpenteando por ahí y que era el que sabía lo que quería. Por otro lado, no participo de las redes sociales ni como persona pública ni en privado. 

“Lo de Bolsonaro es sonrojante. Que Trump represente al país que salvó a medio mundo del fascismo en la Segunda Guerra Mundial es un chiste de mal gusto”

¿Cómo se explica que Franco se mantuviera en el poder tanto tiempo? 
Me parece sorprendente. Creo que tiene que ver con cómo se reinventa y se convierte en el baluarte del anticomunismo, lo que interesa a Estados Unidos y aunque culebrea para entrar en la guerra al lado de Hitler, al final recula y se salva de estar con los perdedores. Eso le vino bien; nadie quería ya más guerra. Fue muy astuto; de hecho de todos los tiranos de la época es el único que muere en su cama y convencido de que ha salvado a su país de varios desastres. Y no olvidemos que el aparato de propaganda del régimen se encargó de persuadir a una gran parte del pueblo de que así había sido. Además, demostró de sobra que no le temblaba la mano. A partir de un momento determinado la oposición frontal al régimen era prácticamente un suicidio. 

Hace más de 40 años que murió y no se para de hablar de él.
Así es, pero no sólo por lo de los restos que si salen de aquí o que si van allá que al final parece un argumento para una comedia negra. Franco está mucho más presente de lo que pensamos. Fue el marionetista del futuro desde que se dio cuenta de que la corona estaba en el río y decidió colocársela a quien le pareció. La España democrática, en cierto modo, hereda lo que él pergeñó y esto es como descubrir que tu padre es Darth Vader. Y los muertos siguen en las cunetas. Eso se cerró en falso y, aunque la transición procuró un periodo de convivencia único que es el que yo viví de niño, las heridas eran muy profundas, no se han curado y se han vuelto a abrir. Hay que acabar con esto ya. 

En la película, a través de los bandazos ideológicos del protagonista, se reflexiona sobre dos asuntos muy mal vistos en la actualidad: la duda y el error ¿No son parte del motor del cambio?
Pero en esta sociedad enfermizamente instalada en el deseo de perfección eso no se comprende. A mí me gusta que alguien sea capaz de hacer variar mis opiniones tras una buena conversación con argumentos de peso. No quiero estar en posesión de la verdad absoluta ni me gustan los que lo pretenden. La duda y la dinámica acierto-error son conceptos que nos hacen humanos y demuestran que no estamos sometidos al prejuicio ni somos estatuas incapaces de avanzar. Si dudas sobre algo lo primero que haces es informarte mejor; ya estás dando un paso en la correcta dirección. 

¿Aquí discutimos bien?
Fatal. Pecamos de apasionados y de dogmáticos. Tuvimos hace poco una reunión de amigos sobre la gestación subrogada que fue tremenda. Entre personas racionales y más o menos sosegadas. ¿No podemos discutir las cosas importantes sin tirarnos los trastos a la cabeza y dejando hablar? 

¿Entiende el componente circense de la política actual?
En eso intervienen los medios de comunicación que la han convertido en un espectáculo capaz de mantener en tensión a la audiencia con unos cuántos contertulios que gritan y se insultan. Lo que digan más o menos da igual; el caso es que el teatrillo parezca real. Punto dramático tiene.

Jugando con el título de su película ¿Cree que la guerra continúa?
No hay armas en la calle pero el choque entre las dos Españas pervive. Lo que pasa es que hay una tercera formada por los que queremos el diálogo, no vernos forzados al enfrentamiento constante y que cuestionemos esos malos modos. Me gustaría pensar que he hecho un film econciliador; esa era la intención. No es tan difícil asumir que el de al lado no tiene por qué pensar lo mismo que tú. Y en no aceptarlo está el germen de la dictadura.