Carolina Herrera La diseñadora y su hija cuentan cómo trabajan

Madre e hija son cómplices, se respetan y se conocen bien. Comparten el gusto por los libros, el arte, la elegancia, la buena educación y los perfumes. Carolina Herrera de Báez, directora creativa de fragancias de la casa Herrera, se ha inspirado en su madre, la diseñadora Carolina Herrera, para crear Herrera Confidential, su proyecto más personal. Ambas reflexionan sobre la moda, su relación y una cierta forma de vivir.

♦ Carolina Herrera

"No hay nada más aburrido que una mujer que sea un libro abierto"

Suele llamar cariñosamente Greta Garbo a su hija Carolina, “porque le gusta mantener siempre un halo de misterio”. Es algo que Carolina Herrera, la diseñadora venezonala afincada en Nueva York, aprueba. Cree que el misterio nos sienta bien. La exhibición pública, ya sea el abuso de los selfies, que detesta, o los vestidos que no dejan nada a la imaginación, no va con ella, que reivindica la privacidad como un lujo. Lo suyo es esa elegancia que nace de dentro y permite repetir vestido porque tiene más que ver con el estilo que con la obsesión por las tendencias, algo que valora la reina Letizia, que luce a menudo sus diseños.

A Carolina Herrera la llaman “la señora”, una descripción exacta no sólo por su fabuloso aspecto, legendariamente impecable, sino también por su exquisito trato. Intelectualmente estimulante, otro rasgo que comparte con su hija, tiene ese don que permite integrar a la extraña en la mesa familiar haciéndola sentir una más. Repartiendo juego, pasando velozmente de un tema a otro, haciendo gala de un sentido del humor inteligente y fino. Es una mujer cultivada, gran conversadora, que ríe con frecuencia.

Reinó en el mítico Studio 54 neoyorquino cuando Andy Wharhol –conserva uno de los retratos que le hizo– o Mick y Bianca Jagger se mecían al ritmo de sus noches. También era amiga de Jackie Kennedy, una de las primeras celebridades en lucir su etiqueta, y en 1986 diseñó para su hija Caroline el muy fotografiado vestido de novia con mangas y cuerpo adornados con tréboles como recordatorio de su ascendencia irlandesa.

Lleva 35 años en lo más alto de la moda y está atenta a todo lo que se cuece –utiliza telas técnicas y tecnología de bordado en 3D–, pero sin perder la cabeza ni la identidad en la carrera hacia la inmediatez de las ventas que persiguen otras marcas. Es un icono. De los de verdad, no fruto de la espuma de las redes sociales.

“Mis hijas Patricia y Carolina trabajan en House of Herrera. Confío plenamente en ellas porque sé que no me mienten y me dicen siempre lo que piensan, tanto si les gusta lo que estoy haciendo como si no”

Nadie lleva las camisas blancas con más porte: “Me siento bien con ellas. Se pueden llevar con o sin joyas, con tejanos, una falda de noche... Su secreto es el cuello, que ha de estar muy bien hecho, y un buen corte. Hay que lavarlas a mano y almidonarlas un poco para que siempre estén blancas y frescas”, ha comentado. Su sentido de la elegancia cree en las cosas bien hechas, que se alían con el tiempo y perduran. Diseña ropa muy femenina, pensada para favorecer a mujeres cosmopolitas y activas, con un distintivo sello de clase. Ha declarado con rotundidad: “No diseño disfraces”.

Siempre le han gustado los perfumes, una faceta que cultiva desde 1988 de la mano de Puig. Carolina Herrera de Báez recuerda cuando acompañaba a su madre a los almacenes Bloomingdale’s de la calle 59 de Nueva York para comprar aceite de nardo y jazmín y avanzarse a la moda de la personalización construyendo su propio aroma. Ahora, la diseñadora lo tiene más fácil con la colección de seis perfumes y cuatro aceites esenciales, pensados para mezclar y customizar, que ha inspirado a su hija.

¿Cómo resumiría la esencia del universo Carolina Herrera?
Femenina, elegante y chic, pero sutilmente irreverente.

Diana Vreeland fue su mentora. En perspectiva, ¿cuál fue su consejo más valioso?
Ella fue quien me sugirió que diseñara una colección de moda, cuando lo que yo tenía en mente era diseñar telas. “¡Qué aburrido!”, me dijo.

No tuvo prisa en lanzar su marca. Lo hizo en 1981, cumplidos los 40. ¿Fue usted una de las primeras mujeres en reinventarse?
No creo que me haya reinventado. Fue un cambio. Mis hijas (tiene cuatro: Mercedes, Ana Luisa, Patricia y Carolina) ya no eran pequeñas, y yo tenía una inquietud por la moda. Mi marido (el editor Reinaldo Herrera) no ha hecho más que apoyarme y estar a mi lado siempre.

¿Tiene especial cariño a alguna colección o pieza suya?
A la primera colección. La presenté en el Metropolitan Club de Nueva York. La recuerdo muy especialmente porque tenía muchísima ilusión. En aquel momento ni me imaginaba lo que estaba por venir.

¿Qué convierte sus diseños en únicos y reconocibles?
Yo diseño para la mujer actual que quiere sentirse femenina y bella sin seguir las tendencias.

“No creo en la nueva forma de ver la moda de ‘lo veo y lo quiero ya’ y no voy a participar en ella; tampoco tengo ni tendré un Instagram personal; la vida privada ha de ser eso, privada”

Antes la provocación era arte, ahora muchas veces todo se reduce al desnudo o semidesnudo. ¿No le da cierta pena?
Ahora, muchas no dejan nada a la imaginación. Las transparencias se pueden llevar discretamente, pero siempre hay que dejar algo a la imaginación. No hay nada más aburrido que una mujer que sea un libro abierto.

Hace poco se exhibía en el Museo Getty de Los Ángeles un retrato suyo en blanco y negro firmado por Robert Mapplethorpe. ¿Impresiona verse allí?
Más que impresionar me halaga muchísimo.

¿Qué tres cualidades valora más en una persona?
La honestidad, el respeto y la disciplina.

Ha vivido rodeada de artistas y arte. ¿Su concepto de la moda sería el mismo sin ese entorno?
El arte está siempre presente en mi vida. La música, la pintura e incluso la literatura son mi fuente de inspiración.

¿Qué es el lujo hoy en día?
Para mí es tener a toda mi familia en casa: mi marido, mis cuatro hijas con sus maridos, mis nietos y mis bisnietos.

¿Qué nos hace elegantes?
La elegancia es mucho más que lo que uno lleva puesto. Es una actitud, una manera de ser y de ver la vida... Y no entiende de sexos. Eso es aplicable tanto a un hombre como a una mujer.

Un truco o gesto que no falle…
La elegancia y el exceso no van nunca de la mano. Alguna vez he dicho que el accesorio más importante es un espejo de cuerpo entero...

Usted mantiene que el misterio sienta bien a las mujeres, ¿Cómo valora la sobreexposición en las redes sociales?
Creo que la vida privada y temas personales deben ser eso, privados. Parece que ahora se vive sólo para poner cosas en las redes sociales.

Su Instagram alcanzó el millón de seguidores en tiempo récord. ¿Qué lo distingue de los demás?
Me encanta que los seguidores de la casa puedan tener acceso a ver lo que sucede en House of Herrera. Es una manera de hacerles sentir parte de ello y creo que es buenísimo. Pero aprovecho para decirle que no tengo ni tendré cuenta personal.

Debutó en el universo del perfume en 1988 con un aroma que creó estilo. ¿Aún se lo pone?
Carolina Herrera fue mi primer perfume. Es exactamente como yo lo quería, femenino, sensual y muy elegante. Tiene notas de jazmín y nardo, unas de mis flores favoritas porque me recuerdan mi tierra y mi infancia. Lo llevo todos los días, y la gente que me rodea me asocia con este aroma. Y eso me encanta.

La nueva propuesta es más personalizable, exclusiva y generosa con ingredientes selectos. ¿Es la evolución de su estilo o el signo de los tiempos?
Es un reflejo de la creatividad y la personalidad de mi hija Carolina y de lo que ha vivido junto a mí, viendo mi trabajo desde fuera o desde que comenzó a trabajar conmigo. Los viajes, recuerdos y cosas que ha ido descubriendo.

Sus hijas menores trabajan en su compañía –Patricia Lansing, en la moda en Nueva York, y Carolina, en la dirección creativa de perfumes en Madrid–. ¿Qué es lo mejor y lo peor de la experiencia?
Lo mejor es que confío plenamente en ellas. No me mienten y me dicen siempre lo que piensan, tanto si les gusta lo que estoy haciendo como si no.

¿En qué se reconoce en ellas?
Intenté inculcarles los mismos valores que mis padres, en especial mi madre, me inculcaron a mí: respeto, amor y honestidad. Y creo que lo conseguí.

Su marca ha cumplido ya 35 años. ¿Cómo hace para mantener la inspiración?
Siempre tengo los ojos bien abiertos. La belleza y la inspiración se encuentran en los momentos que una menos se espera; en un viaje, leyendo un libro, viendo una obra de arte...

La industria de la moda va a un ritmo vertiginoso que ha quemado a varios diseñadores. ¿Hay que estar preparados para el “lo veo y lo quiero ya”?
No creo en esa nueva forma de ver la moda y no voy a participar.

Ha cumplido 77 años en plena forma, ¿se ha planteado qué hará si no está en primer plano?
Sinceramente, no lo he pensado. Tengo mucha energía y muchos planes para el futuro. 

 



 

♦ Carolina Herrera de Báez

"Soy igual de organizada y cabezota que mi madre"

¿Qué consejo que le había dado su madre ha repetido usted a sus hijos?
La importancia de cultivar siempre un mundo interior ajeno a toda la rapidez con que vivimos hoy en día. Todavía son muy chicos, pero pronto lo pillarán.

¿La singularidad es la clave del nuevo lujo?
En mi opinión, el lujo siempre se ha basado en lo singular, lo individual y en los pequeños detalles.

¿Por dónde empezó para construir el retrato olfativo de Carolina Herrera?
Pensé en todos los olores de mi vida que inspiran una fuerte memoria olfativa y que tienen que ver con mi mamá y con mi vida. Pero también pensé en olores que me gustan y no había desarrollado antes, como el oud (una madera), por ejemplo.

¿Se acuerda del primer comentario de su madre cuando olió las fragancias inspiradas en ella?
Se emocionó y le gustaron inmediatamente. Las reconoció como algo muy personal.

“Admiro de mi madre su sencillez, sentido del humor, tenacidad y la manera como separa su vida privada de Carolina Herrera, el icono”

Suele viajar mucho para encontrar el hilo conductor de las fragancias de la marca. Esta vez lo encontró en casa…
Siempre, aunque viaje, el germen de cada fragancia se remonta a alguna memoria olfativa familiar.

Herrera Confidential es un concepto de perfume muy distinto para la marca…
Es un concepto que he tenido en mi cabeza muchos años, y por fin hemos encontrado el momento para desarrollarlo.

Hay mucha complicidad en esas botellas....
Totalmente. Y por eso creo que ha sido el proyecto que más me ha llenado. Siento que ha sido un repaso de mi vida, desde mi infancia hasta los últimos 20 años que llevo trabajando con Carolina Herrera.

El arte siempre está presente en sus propuestas, ya sea por los personajes que los inspiran, por las ilustraciones que lo acompañan o por las firmas que retratan su imagen...
El arte, la literatura, el cine o la música siempre están presentes en mi vida. Son un medio para indagar, buscar y encontrar el sentido de muchas cosas.

A su madre la pintó Andy Warhol. ¿Quién le gustaría que firmara un retrato suyo?
Elizabeth Peyton. ¡Y también me hubiera encantado que me pintara Balthus!

Ha fotografiado muchas veces a su madre. ¿Con qué instantánea se queda?
Con las que le hago en momentos íntimos, cuando está relajada con su familia, amigos y perros.

35 años de moda

El Instagram de House of Herrera es una ventana abierta a lo que se hilvana y se vive en la marca. Destaca por su coherencia y el preciosismo de sus imágenes y también descubre algunos momentos relajados de la diseñadora, que no tiene ni tendrá, dice, cuenta personal.