Jorge Vilda Un luchador entre luchadoras

Este viernes empieza en Francia el Mundial de fútbol, al que España acude en plena efervescencia del deporte femenino. Jorge Vilda, el seleccionador, busca la carambola perfecta: lograr un buen resultado, confirmar que el balón también es cosa de mujeres y meter un gol por toda la escuadra a los cavernícolas.

"Mejor erradicar el machismo que ganar el Mundial"

Cuando era pequeña, Alexia Putellas no sabía dónde jugar a fútbol y sus padres la tenían que llevar cada día a Sabadell, a 11 kilómetros de su casa, para que pudiera entrenar en un equipo femenino. Pero ella era la más pequeña y se pasaba los partidos construyendo castillos de arena con el agua de los bidones. Hoy, a los 25 años, aquella niña es una de las mejores futbolistas del mundo. Justicia poética: una enorme imagen suya preside el vestíbulo de la ciudad deportiva de Las Rozas. Allí, junto a esta foto, posó el protagonista de la portada de Magazine. Jorge Vilda tiene 37 años y fútbol en las venas (su padre, Ángel, fue técnico de la sub-19 femenina y preparador físico del dream team de Cruyff, entre otros equipos). Hemos compartido un día con el seleccionador nacional, poco antes del Mundial de Francia, que se celebrará del 7 de junio al 7 de julio. Será la segunda cita mundialista para la selección absoluta, después de Canadá’2015, donde las españolas empataron un partido y perdieron dos. Esta vez las expectativas son diferentes.

“Falta poco para que veamos a las mujeres arbitrando o entrenando en Primera: los clubs buscan talento, y el talento no tiene sexo”

Camp Nou, 25 de diciembre de 1970. Primer partido femenino del Barça, que se enfrenta en un amistoso al Centelles. Ni unas ni otras pudieron lucir los escudos de sus clubs y tuvieron que soportar bromas esperpénticas ¡por la megafonía! “Se retira una jugadora, quizá se le ha roto el sujetador”, dijo un humorista contratado para la ocasión. Sucedió anteayer, pero parece el pleistoceno. 
Afortunadamente, hemos avanzado. Queda bastante por hacer y aún se escuchan barbaridades en algunos campos, pero estamos superando las barreras culturales. Situaciones así son hoy impensables. Es un mérito de la sociedad, sobre todo de las mujeres. Nosotros y ellas deberíamos ir codo a codo en la lucha por la igualdad. Lo mejor de estos tiempos es que a las jugadoras se las valora por su valía deportiva, no por nada más.

El fútbol y el arbitraje femeninos experimentan una eclosión. En España hay unas 700 árbitras. Ainara Acevedo, Ylenia Sánchez y Matilde Esteves hicieron historia esta temporada: las primeras mujeres que pitaban un partido masculino de Tercera. Este hito se vio empañado por el descerebrado de turno que les gritó improperios. Perdone, pero insisto en lo del pleistoceno.
Espero que hechos tan indeseables se erradiquen más pronto que tarde porque las mujeres han llegado al fútbol para quedarse. Falta poco para que las veamos arbitrando o entrenando en Primera División masculina. Cada vez tienen más experiencia y formación. Los clubs buscan talento y el talento no tiene sexo.

La noruega Ada Hegerberg, del Olympique de Lyon, es la última ganadora del Balón de Oro. El animador del acto, el pinchadiscos francés Martin Solveig, le preguntó durante la ceremonia si le gustaba perrear (sic). ¿Ple-is-to-ce-no?
Él mismo se descalificó, aunque enseguida se arrepintió y pidió disculpas por la sandez que dijo. Yo no tengo redes sociales, pero me imagino que le darían por todos los lados.

El genio de la lámpara le plantea una disyuntiva: ganar el Mundial o erradicar el machismo. ¿Qué elige?
Erradicar el machismo. Si desapareciera ahora mismo, sería mucho mejor para todo el mundo. Ganar el Mundial también estaría muy bien, pero está claro cuál de las dos opciones supondría una mayor contribución para el bienestar de la sociedad. 

“Ganar con nobleza es tan importante como saber perder con dignidad: esa es o debería ser la pureza del fútbol, del deporte”

Usted fue recogepelotas en el Camp Nou con Cruyff en el banquillo. ¿Qué hacía de él un técnico tan diferente?
Era un referente mundial en todos los sentidos. Fue uno de los mejores jugadores de la historia. Eso le daba un carisma especial. Pero no le hubiera servido de nada si luego como entrenador no hubiera sido también especial. O si no hubiera implantado una manera distinta de jugar, con una filosofía que no se limitaba al primer equipo, sino que impregnaba todas las categorías del club. Eso le hizo diferente: logró que todos creyeran fielmente en su estilo, en una forma de competir que además de resultar ganadora hacía disfrutar a los jugadores, al público… Al mundo entero. 

¿Eso es lo que le gustaría que hicieran la absoluta y las selecciones inferiores, cada una con su entrenadora o entrenador, pero de las que usted es el director técnico? 
Luchamos por ser cada día mejores. Yo creo en el trabajo y en la búsqueda de la excelencia. Y creo en las personas. Sin el equipo técnico que me rodea y sin las jugadoras que tengo sería imposible pelear por esos objetivos. Ese es el camino que trazamos hace diez años, cuando comenzamos a aplicar una forma de jugar que ha dado a nuestras futbolistas un merececido prestigio.

¿Lo cambiaría todo por haber llegado más lejos como jugador?
Prefiero pensar que todo lo que me ha pasado me convenía. Estoy donde estoy por mi pasado. Entrenar me colma. Si hubiera seguido jugando a fútbol, seguramente ahora no estaría aquí. Y quiero estar aquí. ¿Me hubiera gustado que las lesiones de rodilla no hubieran frenado mi progresión? ¿Haber sido futbolista profesional? ¡Claro que sí! Pero soy un privilegiado porque puedo vivir como entrenador lo que no viví como jugador. 

Algunos entrenadores dicen que disfrutan más del fútbol ahora que cuando jugaban. ¿Es su caso?
Yo pude disfrutar del fútbol en primera persona hasta los 18 años. A los 17 comenzaron mis problemas con las lesiones de rodilla, pero todavía hoy disfruto del balón, con las pachangas. El fútbol en el campo y en el banquillo son distintos. La visión del jugador no puede ser tan global. El entrenador ha de tener en mente sistemas y tácticas. Debe tratar de adelantarse al rival. Y, si todo sale tal como ha previsto, se siente como el director de una gran orquesta dirigiendo una sinfonía. Hay pocas cosas más reconfortantes y gratificantes.

“En la Liga Iberdrola se finge muchísimo menos; y, en cuanto a técnica, muchas jugadoras no tienen nada que envidiar a nadie”

¿Qué es lo más bonito que ha visto en un partido como entrenador?
Déjeme que piense... 

La opinión que interesa es la suya, pero si me permite...
Por supuesto.

...le explicaré la trastienda del 0-0 entre el Barça-Espanyol de la jornada decimosexta de la Liga Iberdrola. Ese día las blaugrana comenzaron a despedirse del campeonato. La capitana culé, Vicky Losada, falló un penalti y dio una lección: caerse está permitido, levantarse es obligatorio. “Lo he fallado, sí. Ahora, la cabeza alta y a por el siguiente”, dijo.
Vicky es una jugadora muy madura y con una personalidad muy fuerte. Un buen ejemplo, sin duda. Le daré ahora el mío. También va de caídas y de volverse a levantar. Hace dos años, en los cuartos de final de la Eurocopa de Holanda fuimos a la tanda de penaltis contra Austria y una de las nuestras falló el decisivo…
...Silvia Meseguer.
Insisto: una de las nuestras. Ganamos y perdemos todas. Ese penalti nos apeaba del torneo. ¿Qué hicimos? Fuimos a arroparla, el cuerpo técnico y todas las jugadoras. Esa imagen resume la unión de este grupo. Juntas y siempre adelante. 

¿Y qué es lo más bonito que ha visto en un partido como futbolista?
Comprobar que un equipo puede disfrutar incluso perdiendo. En las categorías inferiores del Barça estábamos acostumbrados a ganar por goleada. Pero ganar con nobleza es tan importante como encajar la derrota con dignidad. Recuerdo a los rivales que venían a darnos la mano cuando todo acababa, sin un mal gesto. Esa es o debería ser la pureza del fútbol, del deporte. Aceptar la superioridad de los contrarios sin violencia, sin cometer faltas ni perder los papeles. Tenemos que inculcarlo hoy en las categorías formativas si mañana queremos buenos deportistas. 

“Muchas de las nuestras merecen estar entre las mejores del mundo; no sé si en este Mundial o en el próximo, pero el éxito llegará pronto”

De esa pureza también está enamorado Rubi, el entrenador del Espanyol, que no descarta regresar algún día a las categorías inferiores “porque allí se respira el fútbol más sano”.
Opino igual. En la base tendrían que estar los mejores. Me parece estupendo que hombres y mujeres que han entrenando toda la vida regresen a los orígenes. Con la experiencia que han atesorado pueden transmitir sus enseñanzas muchísimo mejor. 

Cíteme una de sus últimas lecturas.
Releo con frecuencia a Horst Wein, un autor que me resulta muy útil en mis clases como profesor del UEFA Pro, el curso de formación de entrenadores para leyendas internacionales al que han asistido, entre otros, Raúl, Xabi Alonso y Xavi Hernández. Este último jugador, por cierto, es un gran conocedor del fútbol femenino.

La colchonera Ángela Sosa ha marcado este curso un magnífico gol olímpico. Si ese tanto de saque de esquina hubiera sido de un hombre ¿lo habríamos visto hasta en la sopa? 
Sí. El fútbol femenino tiene cada vez más espacio mediático, pero no tanto como el masculino. Queda mucho terreno por conseguir y conquistar.

Juegas como una chica era antes un insulto, pero ahora no: en la Liga Santander se protesta y se sobreactúa más que en la Liga Iberdrola.
Estoy de acuerdo. En el fútbol femenino se finge muchísimo menos, y hay más tiempo efectivo de juego precisamente por eso. Y, en cuanto a técnica, muchas jugadoras no tienen absolutamente nada que envidiar a nadie. Su fútbol es muy atractivo, cada vez más espectadores lo saben y se registran mejores cuotas de pantalla. Y aún no hemos tocado techo. 

¿La llegada de tantas extranjeras puede frenar la progresión de jugadoras que ya están llamando a la puerta de la selección, como Claudia Pina, Eva Navarro y el resto de campenas mundiales de la sub-17?
Los fichajes son un arma de doble filo. Si son mejores que sus compañeras, aportarán mayor nivel a los equipos y a la Liga. Jugando con las mejores, serás mejor. Pero no siempre sucede así y la federación está tomando cartas en el asunto para abordar el problema. Queremos una Liga competitiva y una selección fuerte.

“Hay dos mundiales y uno ya se está disputando, el de la ilusión, el de querer hacer bien la cosas; ahí ya tendríamos asegurada la medalla”

Estamos en Las Rozas. En este municipio ha hecho historia Alba Palacios, la primera mujer transgénero con licencia federativa en un equipo femenino, el Las Rozas CF, de Preferente. Ella dice que fue posible porque milita en un pequeño gran club, pero duda de que la hubieran admitido en la élite. ¿Ve factible algún día a deportistas como Alba en la selección o en Primera?
Sí, claro, siempre que se cumplan las normas. ¿Por qué no? El fútbol tiene que estar abierto a todo el mundo y estas personas tienen exactamente el mismo derecho que cualquier otra. El fútbol es una herramienta de integración social. El balón une. 

Las revoluciones comienzan con pequeños detalles. Usted suele utilizar el femenino plural en su vida profesional. Debería ser normal, pero desgraciadamente no lo es.
Lo será. Trabajo con mujeres, ¡y con hombres! ¿Por qué no hablar en femenino en el fútbol femenino? ¿Qué mejor sitio que este para hacerlo?

Dígame tres mujeres, deportistas o no, que considere un ejemplo. A ser posible, que no sean futbolistas.
Hay muchas. Carolina Marín y Mireia Belmonte son dos, por razones obvias. Queremos hacer con el fútbol femenino en España lo mismo que ellas con el bádminton y la natación.

Le pedí tres ejemplos.
El tercer caso sería ex aequo: dos mujeres muy especiales para mí y que saben que no es fácil convivir con un deportista que pasa tantos días fuera de casa. Mi esposa y mi madre. 

Campeonas de Europa y del mundo sub-17. Campeonas de Europa sub-19. Subcampeonas mundiales sub-20… ¿Ha llegado la hora de la absoluta? 
Esta temporada, y en los últimos cinco años han pasado muchísimas cosas buenas, fruto del trabajo que iniciaron muchas personas hace mucho tiempo. Ahora mismo hemos de tener calma con la selección absoluta. Estamos en el buen camino. Hemos demostrado que tenemos poso competitivo y grandes jugadoras. Muchas de estas futbolistas merecen estar entre las mejores del mundo. Necesitamos un poco de tiempo. ¿Va a venir un éxito pronto? Sí. No sé si en este Mundial o en el siguiente. El torneo es un paso más en nuestra apuesta por estar entre las mejores. 

“Si el gol olímpico que marcó esta temporada Ángela Sosa  hubiera sido obra de un hombre, lo habríamos visto hasta en la sopa”

Si España queda entre las tres primeras selecciones europeas, se clasificaría automáticamente para los Juegos Olímpicos de Tokio’2020. 
Ir a una cita olímpica es un sueño, pero antes quedan otras barreras, como ganar el primer partido en un Mundial. Es la segunda vez que disputamos uno y en el anterior, el de Canadá del 2015, tuvimos un empate y dos derrotas. Si ganamos el primer partido, el próximo reto será ganar el segundo y pasar a la siguiente fase. 

Radiografíe a sus rivales del grupo B: Sudáfrica, Alemania y China.
Sudáfrica quizá sea la representante del continente africano más fuerte. Las selecciones africanas siempre destacan por su poderío físico y velocidad. Antes pecaban de desorden y falta de rigor táctico, aspectos que ahora han mejorado muchísimo. ¿Qué decir de Alemania? Lo ha ganado todo. Entre otros títulos, ocho Eurocopas, más que nadie. Es una de las favoritas indiscutibles. Nunca las hemos derrotado. China, como todas las selecciones asiáticas, se caracteriza por el orden, por no salirse del guion y por excelentes automatismos que denotan la gran preparación y los días de concentración que acumulan. Tiene grandes futbolistas en ligas europeas. Fue una gran potencia mundial que quizá bajó un poquito su rendimiento, aunque en los últimos años ha dado de nuevo con la clave y puede optar a cualquier cosa.

La clasificación para Francia fue inmejorable, con un pleno de victorias: ocho de ocho. Eso pasó también en la Eurocopa de Holanda, pero entonces la selección quedó apeada en cuartos. ¿Están preparadas anímicamente para algo así?
Hoy por hoy estamos en el ranking de la FIFA en el puesto decimotercero. Hay doce selecciones que a priori están por encima. Cuando el balón se ponga a rodar todo eso ya no contará tanto. Nos estamos preparando, sobre todo mentalmente, para llegar bien a la cita. Los resultados conseguidos y el rendimiento mostrado en los partidos amistosos de este año nos han reforzado. España nunca renunciará a nada. Siempre intentaremos llegar lo más lejos posible. Hay dos mundiales y uno ya se está disputando, el de la ilusión, el de querer hacer las cosas muy bien. Ahí ya tendríamos medalla. El otro torneo, el de los resultados, comienza el 7 de junio y acaba el 7 de julio.  

“El fútbol tiene que estar abierto a todo el mundo, y las personas transgénero tienen exactamente el mismo derecho que cualquier otra”

¿Cómo se imagina el 7 de julio?
Prefiero imaginarme cómo estaré el 7 de junio, el día del partido inaugural. O el 8, cuando debutaremos ante Sudáfrica. Seguro que habré dormido. Pues eso, descansar bien la víspera. Otra cosa es después, sobre todo si perdemos: las derrotas necesitan una digestión de 48 o 72 horas. 

¿Cuál es su recuerdo más antiguo vinculado a un balón?
Me veo muy pequeñito, jugando con mi padre en la calle o en el patio de casa. Y, ya como jugador infantil federado, en la peña Collblanc de Barcelona, en los campos de arena que había donde ahora se encuentran los aparcamientos del Camp Nou.

¿Quién estará más nervioso en Francia? ¿Usted o su padre?
Él. Viendo los partidos por la tele se pasa peor. Y mi padre, que ha estado al otro lado de la trinchera, lo sabe. Estoy convencido de que no será capaz de ver los partidos en directo. 

Suerte. Todas os apoyaremos. 
Gracias. En nombre de todas, gracias.


 

El mérito de un país con 60.000 licencias  y 23 capitanas

Cuando anunció la lista para el Mundial, Jorge Vilda se sacó un peso de encima. “Es duro que haya jugadoras que no viajen por lesión o porque sólo pueden ir 23”. Resaltaremos sus nombres en negrita, aunque no hablaremos sólo de las 23 seleccionadas porque en el camino a Francia han participado casi 40 futbolistas.

En esos partidos han coincidido veteranas aún jóvenes con novatas brillantes. Es el caso de dos compañeras del Levante: Marta Corredera, de 27 años y un peso pesado en el vestuario, y Eva Navarro, de 18 años y campeona mundial sub-17 en el 2018. Cuatro españolas están entre las cien mejores del mundo: Patri Guijarro y Alexia Putellas (ambas del FC Barcelona), Irene Paredes (PSG) y Jennifer Hermoso (este curso en el Atlético de Madrid y el próximo, en el Barça).

Muchas más merecerían ese honor, como tres azulgranas: Marta Torrejón, Mapi León y Mariona Caldentey. La primera es una de las capitanas, aunque en este grupo todas lo son; la segunda (las apariencias engañan, dice el tatuaje de su cuello) es un ejemplo por su tremenda clase y por su apoyo a la causa LGTBI; la tercera comenzó la temporada mal por las lesiones y la pérdida de su padre, pero fue de menos a más. El Barça, subcampeón de la Champions, forma la columna vertebral de la selección, con diez jugadoras. Las ya citadas y Leila Ouahabi, Andrea Pereira, Aitana Bonmatí, Vicky Losada... Aunque aún no sea su hora, también es culé Claudia Pina, la mejor del Mundial sub-17. Retengan su nombre: pronto dará que hablar.

Con cinco jugadoras, el Atlético es el segundo club más representado. En alguna ocasión Jorge Vilda ha confiado en jugadoras de Segunda, como Cata Coll. Pero la portera del Collerense, y también oro sub-17, tiene por delante tres Himalayas: Lola Gallardo (Atlético), Sandra Paños (Barça) y Sun Quiñones (Real Sociedad). Se ha quedado fuera otra gran portera, Sara Serrat, del Huelva, que regenta una escuela de guardametas y ha publicado su primer libro, Parando letras.

En la selección hay licenciadas en Biología, Historia, Empresariales, Magisterio, Periodismo... Y fisioterapeutas y doctoras, como las atléticas Amanda Sampedro y Silvia Meseguer. O estudiantes de Medicina, como Nahikari García, corresponsable de que la Real Sociedad haya ganado la Copa de la Reina. Muy notable es la excelencia académica de Celia Jiménez, ingeniera aeronáutica por la Universidad de Alabama y jugadora del Seattle Reign FC. Otras expatriadas son Irene Paredes (PSG) y Virginia Torrecilla (que dejará el Montpellier y regresará a España).

La procedencia no es determinante. Sólo la calidad. Ello explica los elogios del seleccionador a la goleadora Alba Redondo, que entraba en las quinielas para ir a Francia, aunque su equipo, el Albacete, ha bajado a Segunda. En los últimos meses se han revalorizado internacionales como Lucía García (Athletic) e Ivana Andrés (Levante). O como la colchonera Andrea Falcón, la mejor del amistoso contra EE.UU. Jugar de tú a tú contra esta y otras superpotencias es muy meritorio.

Rivales como Alemania tienen un millón de licencias; España, apenas 60.000. Muchas de las nuestras debutaron en Primera con sólo 15 años. El récord de precocidad (¡internacional absoluta a los 13 años!) es de la mexicana del Levante Charlyn Corral, ausente en Francia porque su país no se clasificó. Pero la gran ausente será sin duda la noruega Ada Hegerberg, la mejor del mundo y Balón de Oro, que ha renunciado por las desigualdades salariales con los hombres. Marta Corredera aplaude que “quienes tienen o tenemos más facilidades demos la cara por las que no tienen tanta suerte”. Ella es la más reinvidicativa de la selección. “En el fútbol femenino no se vive, se sobrevive”, dice.

CASTILLOS DE ARENA

El entrevistador le recuerda a Marta Corredera la historia de Alexia Putellas, que de niña hacía castillos de arena junto al banquillo porque era la más pequeña de la plantilla y jugaba poco. ¿Cuál es tu recuerdo más antiguo del fútbol?”, le pregunta. “Esa misma imagen: ella enfángandose las manos con los bidones de agua. Vicky Losada, también internacional, y yo somos más grandes. Todas empezamos en aquel equipo, el CE Sabadell femenino”.