Nieves Álvarez "Nos exigimos demasiado"

Planta los pies en el suelo, se estira como un gato y clava la mirada azul en la cámara. Nieves Álvarez aparca su faceta de madre de familia numerosa y se transforma en la top que enamoró a Yves Saint Laurent. La modelo, que ha sabido mantenerse más de 20 años en primera fila de la moda y es embajadora de Rochas, se erige en estas páginas en representante de las madres y su belleza. Además de esta entrevista, este especial explica las novedades en cuidados para el cuerpo y el rostro y propone buenas ideas de regalo.

Nieves Álvarez con un vestido de Max Mara

Acostumbrados a verla siempre impecable, con modelos de alta costura y subida a tacones que hacen aún más inalcanzable su 1,80 de estatura, sorprende de Nieves Álvarez su cercanía. Acata las órdenes del fotógrafo sin rechistar, desafía la fría mañana primaveral vestida de seda y con tirantes y se ríe mucho: “Soy alegre, muy payasa, tengo mucho sentido del humor, algo que la gente desconoce. Soy una mujer superactiva, que si no tiene nada que hacer se lo inventa. La palabra ‘aburrimiento’ no existe en mi vocabulario”, comenta. A sus 41 años, con tres hijos –Adriano y los mellizos Bianca y Brando– y una larga carrera a sus espaldas, mantiene la ilusión por su oficio. “Es difícil que oigas la palabra cansada de mi boca, porque siempre disfruto haciendo lo que hago”, afirma.

Ha vivido momentos duros, como una anorexia en su adolescencia, antes de ser modelo, y se ha atrevido a contarlo. No ha dejado de ayudar discretamente a chicas, muchas de ellas con notas excelentes, como ella, que luchan por salir de ese pozo, y cree que, en general, la sociedad, pero también las propias mujeres, “nos exigimos demasiado”.

 

Con madre modelo, presentadora de televisión y diseña­dora de ropa infantil (N+V) y padre fotógrafo (Marco Severini), sus hijos deben de vivir mucho la moda…
Sí, me imitan cuando salgo en la tele y a veces me sueltan “esto no pega con lo otro”. Me hace gracia porque dicen las cosas con espontaneidad, inocencia y verdad.

¿Qué valores les transmite?
Que sean educados, que, para mí, es uno de los valores que más se han perdido. Que aprendan a respetar las distintas opiniones, porque ni todos pensamos igual ni tenemos la misma manera de ver y vivir la vida. No quiero que vayan como máquinas diciendo lo que es bueno y lo que es malo.

¿Qué reconoce de usted en su hija?
La alegría. A veces peca, como yo, de ser demasiado buena. Yo ya he aprendido a precisar que soy buena, pero no tonta, y a decir no con más facilidad. Mis amigas dicen que soy la mujer más fuerte y luchadora, y luego me derrumbo por las cosas más tontas. No espero nunca nada de nadie, pero aun así a veces te llevas decepciones…

“Las chicas y chicos que padecen anorexia suelen ser buenos estudiantes porque, cuando pierdes todo, lo único que te queda son las notas muy altas para demostrar al mundo que tú no estás mal”

Con tanto viaje a sus espaldas, ¿ha aprendido ya a soltar lastre o sigue cargando mochilas?
Uf, tengo mochilas. La vida me ha dado muchas experiencias, momentos buenos y otros malos, pero de todo se aprende. Intento vaciar mochilas, pero alguna cosa ahí se queda.

¿Hay algo que no soporte?
No me gusta la mentira ni que me utilicen. Tampoco soporto la envidia y los cotilleos. No me interesan nada.

Donatella Versace, refiriéndose a las modelos, ha comentado que se necesitan chicas especiales, con personalidad y un gran ego. ¿Firmaría la frase?
Yo hablaría de chicas especiales y fuertes, más que con un gran ego. Para triunfar y sobrevivir en esta profesión muchos años necesitas mucha fortaleza física y mental.

¿Cómo se logra la seguridad en una misma?
Con los años. Yo he hecho miles de castings y al principio sufría mucho. Te planteas muchas cosas: “¿Serviré para esto?”. Hay que ser constante y trabajar mucho la mente, pensar que, si no te cogen, puede ser porque esa temporada no se llevan las morenas, o las chicas muy altas, y que eso no quiere decir que seas más o menos guapa o que valgas más o menos.

¿Alguna vez pensó en dejarlo?
Sí, pero, en vez de eso, me corté el pelo y di un cambio radical a mi imagen.

¿Que distingue a una modelo de una top, además del salario?
La belleza, no, porque ­modelos guapas hay a patadas, quizás la profesionalidad, el trato que tienes con los demás y la fotogenia, porque, al final, se ha de ver un resultado. También hay que tener mucha personalidad para distinguirte del resto y transmitir algo especial.

¿Qué le falta a la moda española para hacerse un hueco entre las mejores?
Industria, porque hay talento. A los diseñadores les falta esa parte económico-industrial que les facilite salir adelante. Desde hace unos años hay una fórmula muy acertada que aúna empresa y talento: Elogy con Juanjo Oliva, Hoss con Miguel Palacio, Carmen March con Pedro del Hierro o Josep Font con Delpozo.

Hace unos años publicó Yo vencí la anorexia (Temas de Hoy) y se atrevió a poner sobre la mesa un tema que era tabú.
Cuando yo la pasé nadie hablaba de eso. La enfermedad era desconocida, y eras la niña caprichosa que no quería comer. Hay que aclarar que no todas las chicas y chicos que la padecen quieren ser modelos ni tienen interés por la moda. Suelen ser muy buenos estudiantes porque, cuando pierdes todo lo demás, lo único que te queda son las notas muy altas para demostrar al mundo que tú no estás mal.

¿Se le acerca alguna madre para pedirle apoyo?
Sí, e intento colaborar en lo que puedo. Ahora estoy con una niña estupenda, listísima. Los especialistas y los profesio­na­les son los que verdaderamente pueden ayudar, yo estoy ahí para apoyarlas y que vean que, si yo he salido sin secuelas, ellas también pueden lograrlo.

Usted que pisa mucha alfombra roja, ¿qué opina de movimientos como askhermore (actrices que piden que no les pregunten sólo por su vestido).
Entiendo que para los diseñadores es una manera de mostrar su trabajo, pero entiendo que también las actrices quieren hablar del suyo. A ellas se les exige muchísimo, sobre todo cuando tienen más edad, que para mí es cuando las mujeres estamos más guapas.

“Quiero que mi cara tenga vida y que pasen los años por ella. Recibo buenos cuidados porque vivo de mi imagen; pero no quiero ser una ‘barbie’ ni quiero dejar de reír”

Pues con la edad aumenta el riesgo de volverse invisible…
Estamos sometidas a la exigencia social de estar siempre perfectas. Hemos de entender que lo importante es sentirnos bien, estar sanas y lucir lo mejor que podamos como y cuando nos apetezca. Sin machacarnos demasiado intentando llegar a todo. Hay que vivir. No puedo estar siempre pendiente de si me juzgan o si la arruga… Si me arrugo es porque vivo, porque río y porque lloro. Yo quiero que mi cara tenga vida y que pasen los años por ella. No renuncio a la cirugía, aunque nunca me he hecho nada, pero sí me doy mis buenos masajes y recibo buenos cuidados porque vivo de mi imagen. Pero no quiero ser una barbie ni dejar de reír.

Ahora, recuperar el tipo en tiempo récord después de un parto es casi una carrera…
Hay cierta presión social, porque a veces nos sentimos juzgadas todo el tiempo, pero nosotras también entramos en el juego. Nos exigimos demasiado. Hay genéticas y genéticas. Yo tengo estrías. Es normal.

Ya le habrán dicho muchas veces que tiene un aire a Angelina Jolie…
La admiro muchísimo como actriz, pero, sobre todo, por su labor solidaria. Lo que hace es importantísimo. A veces me confunden con ella y suelto: “Sorry, Brad is not here”.

Algún momento mágico que haya vivido...
Los familiares, desde el nacimiento de mis hijos hasta mi boda. Y profesionalmente, los años que pasé junto a monsieur Saint Laurent, desde 1993 hasta el 2002, su último desfile... He trabajado con muchos y muy grandes, pero mi carrera está marcada por él. Y recuerdo que Eau de Rochas fue el primer perfume que utilicé en París cuando empecé en esta profesión.
 

 

LAS TRES CARAS DE UN CLÁSICO


Muchas mujeres han usado alguna vez Eau de Rochas. Fresca, personal y muy llevadera, es una apuesta casi infalible, que se adapta a los distintos momentos vitales, pues hay tres fragancias distintas que comparten un mismo ideario. Eau Sensuelle, de color rosa, es elegante y con un ligero toque empolvado; la Eau de Rochas de toda la vida evoca recuerdos y sienta bien a todas. Y Eau de Rochas Fraîche, de color azul, es chispeante. Eau de Toilette 100 ml, 72 E c/u.

 

 

 

CHANEL 901-519-519 LOUIS VUITTON 902-105-109 MAX MARA 932-643-320 rochas www.rochas.com SALVATORE FERRAGAMO 917-816-820

Estilismo José Herrera. Maquillaje y peluquería Sonia Marina para MAC. Asistentes, de fotografía, Jamal Jeniah; de estilismo, Miriam Córdoba. Localización Jardines del hotel Miguel Ángel (Madrid) www.hotelmiguelangel.com