Sergio Dalma El último día de mi vida: “Me hubiera encantado tener una granja”

Uno de sus primeros regalos fue un tocadiscos portátil. En casa siempre sonaba la música de Adriano Celentano o de Riccardo Cocciante, porque le encantaban a su madre. Comenzó a cantar como vocalista en orquestas y se presentó al mundo con Esa chica es mía (1989), álbum con el que consiguió el disco de platino. Josep Sergi Capdevila Querol (Sabadell, 1964) celebra ahora sus treinta años de éxitos con el nombre artístico de Sergio Dalma y nuevo álbum con nueva versión de 13 de sus grandes éxitos y tres temas inéditos.
Pensaba que los nervios desaparecerían con el paso de los años, pero florecen y se sigue emocionando como el primer día con cada nuevo proyecto. “Juegas con las emociones, con los sentimientos, y sigue vivo como el primer día o más”, explica. Esas emociones y sentimientos que han hecho que Bailar pegados, la canción con la que quedó cuarto en Eurovisión en 1991, haya pasado de generación en generación y la sigan cantando “chavales que no habían ni nacido entonces”.
Amante del vino, le molesta dejar las cosas inacabadas, como buen libra que es. Por eso le hubiera gustado terminar Filología Románica. Lleva bien el paso de los años y recibió las canas, “que ya forman parte de mi”, con naturalidad, aunque sí es de aquellos “que va a un sitio y le colocan todas las cremas antiaging que hay en el mercado porque me gusta cuidarme desde que no era un personaje público”.

Andaba por el inicio de la veintena cuando Sergio Dalma vivió la muerte de su bisabuela María, quien le cuidó durante unos años de su vida. 
–Falleció estando con ella, y fue la primera vez que pasé por una situación así. Es algo que no me gusta... Yo soy bastante valiente al afrontar la vida, pero el tema de la muerte es algo que siempre me ha bloquedo; a lo mejor, es algo que sí debería de tratarme.
Le tiene miedo, “porque  es de aquellas cosas por las que te preguntas qué puede haber después y te dices que aquí se ha acabado todo, y es una putada”.
–No creo que haya nada más allá de la muerrte. Hay un libro, Per un sac d´ossos, de Lluís- Anton Baulenas, que me encanta. Recuerdo que en el lecho de la muerte está un padre y su hijo le pregunta, pero papá, y ahora qué pasará, dónde te vas... ¿Dónde me voy?... A la mierda, le responde. Al final es eso”.

Cree que la vida es tremendamente interesante y adictiva como para que se acabe. Se considera, como le dice un amigo, un disfrutón  que enseña con las letras de sus canciones “a pasarlo bien, a pensar que el amor es importante pero tampoco lo es todo. Y que sobre todo”, subraya, “con los años es mejor disfrutar que sufrir, y menos por amor”. Tienes la idea, dice, de que el amor puede ser eterno, “pero al final  lo que quieres cuando estas con alguien es vivir el momento, ese día a día, no piensas en qué puede pasar más allá. Pienso también que puede tener su caducidad”.–¿Qué receta para curar el desamor?
–Llorar y sufrir mucho, porque somos un poco masocas. Pegarte una buena llorada, tomarte una buena copa de vino en compañía y hablarlo. Yo he llorado lo suficiente como para darme cuenta de que no vale la pena.

 

1. Si supiera que mañana es el último día de su vida, ¿qué haría? ¿Cómo lo pasaría?
¡Hostia qué putada! Yo me imagino que intentaría hacer aquel viaje que siempre tenía programado, volver a aquel sitio al que me hubiera encantado regresar y con la gente que me gustaría estar tomando una buena copa de vino. 

2. ¿Qué le hubiera gustado hacer y ya no podrá porque no tendrá tiempo?
Tener una granja, me hubiera encantado. Me hubiera gustado también ser un buen sommelier… Uf, tantas cosas…

3. ¿Qué aconsejaría a los que se quedan?
Que disfruten. Ser feliz uno mismo.

4. ¿Cómo diría que fue su vida?
He tenido siempre mucha libertad para hacer lo que yo he querido, creo que ya desde pequeño mis padres me entendieron bien, hubo un buen diálogo y he sido una persona que ha disfrutado mucho de la vida.

5. ¿De qué está más orgulloso?
De haber elegido un trabajo y de seguir disfrutando de este trabajo. Hoy en día decir que llevas 30 años en la música como Sergio Dalma son muchos, pero que llevas desde los 16 cantando eso ya es una odisea. 

6. ¿Se arrepiente de algo?
No, porque realmente cuando has hecho algo equivocado pero que ya ha pasado,  pues, como no puedes echar para atrás, ya no me sirve el arrepentimiento. No acostumbro a hacerlo.

7. ¿El mejor recuerdo de su vida?
Hay muchos. Pienso que, a nivel personal, el día en que nació mi hijo. Creo que es lo mejor que he podido sentir. Lo sigo pensando y veo aquella imagen y me sigo emocionando.

8. ¿Cuál sería el menú de su última cena?
Como buen mediterráneo me gusta mucho comer y beber, pero yo te diría que una buena tabla de embutidos con pan con tomate, como hacemos en Catalunya, y un buen vino.

9. ¿Se iría a dormir?
Me imagino que aprovecharía al máximo.

10. ¿Cuál sería su epitafio?
Fue un disfrutón de la vida.