La vida lejos de las pistas

Han pasado muchos años desde que se retiraron por lo que Andre Agassi y Stefanie Graf no tienen reparo en admitir que lo suyo con el tenis es historia. Y, sin embargo, también es la razón de su presente: de su familia, de sus proyectos solidarios y de su felicidad contagiosa. ¿La pareja perfecta?

“El tenis me robó todo y me lo dio todo”

Son tan conocidos que parece extraño, pero cuando aparecen (juntos) la imagen es impactante. Él, Andre Agassi, es más bajito de lo que al menos a día de hoy se espera de un campeón de tenis. Tiene menos pelo del que todos recordamos (en realidad está tan calvo como cuando iba con melenas, aunque entonces eran falsas: la peluca de la que habla en su libro Open). Y le sobran algunos kilos (a decir verdad, bastantes). Pero lo que resulta más extraño es verle atrapado dentro de un traje con el pantalón, demasiado largo, descansando sobre sus botas de cowboy. La camisa, abierta y sin corbata, deja entrever un collar surfero. Demostrando que a pesar de que el tiempo también corre para él (ya ha cumplido los 50), sigue con ese punto de rebeldía con que conquistó a medio mundo y a Nike y a Longines…, las firmas que siguen fieles a sus compromisos humanitarios y a los de su esposa, Stefanie Graf.
Y ella (nunca más Steffi, luego contará por qué) también sorprende. Al natural gana, es  atractiva; está claro que la cámara no la quiere… Con los tacones en la mano –se los pondrá para la sesión de fotos y la cena de gala que les ha convocado a ellos y a la prensa en París– es más estilizada que alta (que lo es) y tiene una nariz rotunda. Un efecto que compensa con la mirada de ¿enamorada? que tiene sólo para su marido. Dice que su cuerpo super fit sólo lo cuida con las  caminatas que hace con él. Juntos, no tengan la menor duda, son pura luz. Será o no será una pose, pero forman una pareja de aquellas que despiertan envidia… de la sana.


Cada año vuelven a París, la ciudad donde se conocieron. Y ofrecen una entrevista aquí, precisamente aquí, porque aunque dejaron para siempre el tenis y sus hijos no van a seguir la tradición, tienen siempre una cita con el deporte que los convirtió en leyenda. Es el Longines Future, una especie de Roland Garros para pequeños que culmina en una gala en favor de la Fundación Children For Tomorrow, la que la pareja creó para invertir en la educación de los niños traumatizados por la violencia de guerras o migraciones.
De lo primero que advierten es que la entrevista no va a ser conjunta. Son una pareja compenetrada como pocas, ya se ha dicho, pero tienen mucho por explicar por separado. Abre el fuego él, Agassi, que más allá del espectáculo que ofreció siempre en las pistas, ha tenido una vida de película. Tiene todos los ingredientes, todos, para atrapar incluso a quienes, como él, odian el tenis. Una infancia de terror, enamorarse de la veteranía de Barbra Streisand, desmoronarse junto a la insegura belleza de Brooke Shields, flirtear con las drogas y encontrar a la mujer de su vida en una deportista y una campeona de su altura lo han moldeado. Es un mito capaz de hacerlo todo de forma apasionada. Y al final bien, rayando la excelencia, ya sea jugar, rezar, sufrir, o relatar su vida. También queda claro que sabe cómo manejar una entrevista, controlar el tiempo y salir por peteneras cuando no le interesa una pregunta… 


El tenis le trae año tras año a París. ¿Le gusta volver aquí? ¿Le trae buenos o malos recuerdos?
Me gusta. De lo contrario no lo haría... Ha llegado un momento en que sabes decir no cuando es no y aceptar cuando merece la pena. Pero sí, me gusta París y entiendo que la gente me relacione sobre todo con esta ciudad: La victoria de Roland Garros sigue siendo la más recordada de mi carrera porque fue mi último gran título… Bueno y porque llegó cuando ni siquiera yo me lo esperaba. Mi historia y el drama que hubo detrás lo hizo todavía más emocionante

Aquí también ganó Stefanie Graf y, dicen, es donde surgió su amor…
Bueno a nivel público sí que podemos decir que empezó en 1999. Yo quería conocerla pero está claro que no tuvimos tiempo de encontrarnos durante el torneo. Fue una inspiración para mí ver cómo iba ganando sus partidos, ronda a ronda, hasta llevarse la final. Ante Hingis. 

¿Sigue odiando el tenis?
Sí pero no. ¿Cómo voy a odiarlo? Me lo ha dado todo. Me ha hecho como soy… Es una contradicción que explico bien en mi libro. Lo que digo es que lo amo y lo odio al mismo tiempo. El tenis me robó todo y me lo dio todo… Para algunos resultará incomprensible, pero es así. Al final estoy contento de haber sido jugador y podría decir que tuve al menos unos cinco años en los que disfruté realmente de la profesión.

Lo que sí explica en su libro es la odisea de la peluca en la final de 1990… casi se le cae. ¿Tiene alguna foto de esa época sin?
Ni con peluca ni sin peluca. No tengo ni una sola foto en casa vestido de tenista. Ni copas siquiera. De hecho, ninguno de los dos ha llevado a casa ni uno solo de nuestros trofeos.

“Ni con peluca, ni sin peluca... No tengo ni una sola foto en casa de esa época. Ninguno de los dos ha llevado a casa ni uno solo de nuestros trofeos”


¿Los tiraron? ¿Los vendieron?
No… ¡no! ¿cómo íbamos a tirarlos? Que no formen parte de nuestro día a día no quiere decir que no tengan su espacio... Ahora están todos en el gimnasio donde he entrenado durante tantísimos años y donde a día de hoy todavía voy un par de veces a la semana a levantar un poco de pesas. Correr no, que no puedo por las rodillas. Mis trofeos y los de Stefanie tienen ahí su espacio. Quizá en su día  fuimos grandes tenistas pero hoy ya no… No es que queramos olvidarnos de todo eso, pero el pasado no tiene ninguna relevancia en nuestro día a día.

¿Y cómo es el día a día en su casa? 
Las prioridades están claras. Lo primero son los niños, luego están los animales (que tenemos muchos porque vivimos en un rancho) y luego las demás obligaciones. En ocasiones trabajamos todo el día y otras veces sólo atendemos algunas llamadas de teléfono. 

Entonces pasan la mayor parte del tiempo en casa…
Vamos a buscar a los niños al colegio y cocinamos juntos. A mí me gusta cocinar, hacer barbacoas en el jardín... Paseamos muchísimo juntos… Lo que va surgiendo.

Se toman la vida con calma
En Las Vegas no somos ninguna leyenda, sino gente normal. 

Y forman un tándem que dura... ¿es la pareja perfecta?
Perfecta o no lo que está claro es que duramos porque sabemos, lo hemos hecho desde el primer día, aceptarnos el uno al otro. Tal como somos y evitando siempre los pulsos. Cuando hay un problema lo hablamos y lo resolvemos juntos.

El tenis ha cambiado mucho…
Sí, se vive todo con otro ritmo. Ha cambiado completamente. Pero es que han pasado muchos años y también han surgido figuras impresionantes. Genios como Rafa Nadal, que es único.

¿Cree que es el mejor?
Sin duda alguna es el más gran competidor de toda la historia.

Y sin embargo hay quien dice que es Roger Federer... Mientras que Federer dijo que Serena Williams es la mejor de todos los tiempos. Hombres y mujeres incluidos.
Serena es muy grande. Y por lo que respecta a Nadal y Federer, es interesante el debate que suscitan sobre quién es mejor. Federer es elegante. Lo hace todo fácil en la pista. Pero Rafa es intenso y esa intensidad suya del primer al último minuto sólo sabe darla él y mantenerla intacta hasta el último punto. Es único. Eso es lo que voy a defender siempre, que Nadal es el mejor competidor que ha habido nunca.

“Es interesante el debate sobre si es mejor Federer o Nadal... pero siempre diré que Rafa es el mejor competidor en el mundo del deporte. Sea cual sea”

¿Habla del tenis o de deporte en general? 
Hablo de deporte. Sea cual sea la disciplina. Para quienes quieran decidirse por uno u otro, ahí están las estadísticas y los Grand Slam que tienen cada uno de ellos, Rafa y Roger. Pero a mí me sucede que cuando salen a la pista por separado lo tengo muy claro. Si juega Rafa voy con él y lo mismo sucede si el que compite es Roger con un tercero. Pero si el enfrentamiento es entre ambos, entonces no tomo partido y lo encajo como un momento histórico.

Son muy amigos... ¿Se imagina a usted y Pete Sampras siendo amigos?
No, no y no... era impensable.  Yo no podía ser amigo de Sampras cuando ambos luchábamos por el número uno. En todo caso teníamos respeto el uno por el otro.


También han cambiado otras cosas: hoy en día todo el mundo está muy pendiente de la alimentación, del gluten, de la ecología... ¿Puede hablar de su dieta de hamburguesas del McDonalds durante los torneos de Grand Slam? ¿Era cierto lo de las ocho hamburguesas antes de los partidos?
Bueno, no era muy bien así. Comía hamburguesas porque era la forma de incluir muchísima proteína. Si caía en algún partido no quería pensar ni por un momento que había sido por falta de preparación... Me gustaban las hamburguesas y tiraba de ellas para darle la máxima energía posible al cuerpo...

¿Qué tal su experiencia como preparador de Novak Djokovic  hace un año en Roland Garros? ¿Qué pasó para que lo dejaran después del último Indian Wells? 
Bueno, fue una experiencia. Quise ayudarle en su proceso de volver entonces porque su tenis me apasiona y creo que este deporte lo necesita... Pero entonces estaba con su lesión en el codo que hizo que todo transcurriera muy, muy lento...

“Intenté ayudar a Djokovic en su vuelta, pero vi que en ese momento, con los problemas físicos que tenía, yo no podía ser de ayuda... Por eso se terminó. Pero nos respetamos” 

¿Chocaron por eso?
Bueno, cada uno tiene su forma de ver las cosas. Y, sí, chocamos cuando me di cuenta de que no podía ayudar y que en ese momento yo no era lo que él necesitaba. Por eso lo dejé correr. Colaboré con él porque quise y no como un trabajo: no cobré por eso así que todo fue muy fácil. Tomamos cada uno nuestro camino pero nos respetamos igual.

Hay quien dice que en su decisión tuvo que ver la relación de Djokovic con Pepe Imaz, su preparador espiritual ... ¿es eso cierto?
A Pepe lo vi un día. Hará justamente un año. Cenamos juntos  una vez pero nada más y me pareció muy buena persona... Pero no puedo decir nada más, ni siquiera vi cómo trabajaban. 

¿Y qué le parece a usted esto de hacer meditación y yoga?
Cada uno tiene que encontrar sus herramientas. Yo no hago nada de eso pero no significa que no sea correcto. Sencillamente no soy para nada de yoga. Es cierto que la flexibilidad es importante pero no es para mí. No me veo haciendo ningún ejercicio de este tipo del mismo modo que tampoco me veo criticando que los demás lo hagan.

¿Practica algo de deporte? ¿Qué hace para mantener la forma?
Intento andar mucho porque correr no puedo. Y en ocasiones también juego algo a tenis pero las consecuencias me llegan al día siguiente. Ja, ja, ja, ja, ja... comienzo a creer que ya no estoy para estos trotes. 

“No tuve una educación como la de los demás, pero tuve el tenis... A través de la educación intento que niños en riesgo de exclusión encuentren su lugar en la vida”

Se ha involucrado muchísimo en proyectos sociales.
Tanto como he podido. Intento devolverle a la vida lo que me ha dado. 

¿Cómo derivó su fundación hacia los proyectos para fomentar la educación?
Yo no recibí una educación como la de los demás, pero tuve algo. El tenis. Con la educación vi que  algunos niños en riesgo de exclusión tendrían la oportunidad de salir de sus circunstancias. Intento ayudarles a entender que su vida no está predeterminada. El éxito depende de ti... Preocuparte por lo que haces, estar orgulloso de tu día a día. Eso es lo que hay que buscar. El fracaso y el éxito son una ilusión y lo único real es cómo decidimos vivir. Es lo que deseamos para nuestros hijos, que tengan una cierta empatía y sean capaces de ver las cosas a través de los ojos de otro. Es importante que cada uno tome sus propias decisiones pero, que al mismo tiempo tenga opciones.

 

“Fuimos una leyenda pero eso es pasado”

Cambio de salón tras la entrevista a Agassi. Le toca el turno a Stefanie Graf. La extenista alemana repite una y otra vez que se aburrió para siempre de lo de Steffi. Sencillamente el nombre entero le gusta más. En su día, junto a su equipo de marketing, decidió renunciar al diminutivo por el que, a pesar de todo, se la sigue conociendo en el mundo entero. Se llama Stefanie Graf y más desde que anunció su retirada, poco después de comenzar a salir con Agassi. Tenía 30 años y era la número 3 del mundo cuando el 13 de agosto de 1999 (dentro de una semana se cumplirán exactamente 19 años) sorprendió a todo el mundo con la decisión.
Agassi acababa de romper con Brooke Shields. Y Graf lo había dejado con el piloto Michael Bartels. El 22 de octubre del 2001 se casaban (sólo les acompañaron las madres de ambos) y al cabo de cuatro días nacía Jaden Gil… En octubre del 2003 tenía en brazos a su segunda hija, Jaz Elle. En el 2004 abrió una cadena de fitness (Mrs. Sport,) pero sobre todo atiende su fundación Children for Tomorrow y le roba tiempo al tiempo para poder estar al máximo con sus hijos a quienes se dirige en inglés... o en alemán si está muy enfadada.


¿Así que nunca más Steffi?
Cuando tratamos el tema de la creación de la marca, naturalmente abordamos la cuestión porque la mayoría de la gente me conocía como Steffi, pero decidimos que mi nombre completo encaja mejor con mi personalidad.Más desde que soy madre de familia.

Los niños ya comienzan a ser mayores.
Sí, el tiempo transcurre muy rápido, así que intento pasar el máximo con ellos. Con mi familia. Es el mejor regalo que me ha dado la vida.

¿Han renunciado en bloque al tenis?
Bueno, André y yo hace tiempo que vivimos sin tenis y a los niños no les ha interesado nunca demasiado. El mayor, Jaden, está muy ilusionado con el béisbol. El año pasado fue admitido para el equipo de la generación 20120 de la USC, la Universidad de California del Sur.

¿Ha conseguido en Texas la intimidad que buscaba?
Vivimos como una familia más, sin agobios, con nuestros paseos, nuestros animales, barbacoas... 

Ha conseguido salir muy poco en los medios.
Es que, ¿qué sentido tiene eso ahora? Fuimos una leyenda pero eso es pasado... Mi presente está en otras cosas, en mi familia y en la fundación centrada en ayudar a niños traumatizados por la violencia. Un tema lamentablemente muy de actualidad a día de hoy.

A Alemania va cada vez menos y dicen que casi de incógnito.
Voy poco porque mi vida está ahora en Texas... Pero sí, claro, también tengo que ir de vez en cuando. Ahí tengo parte de mi familia y la fundación.

Tiene la sede en Hamburgo.
En el hospital Universitario de Hamburgo-Eppendorf es donde atendemos a niños de Kosovo, Uganda, Eritrea...

¿Cómo comenzó con esto?
Hace ya casi 20 años, un médico especialista en niños traumatizados me habló de su trabajo y me invitó a su unidad de pacientes para que conociera a algunos de ellos... Me impactó cuando me dijo: “Tú puedes ver lo que la violencia ocasiona en la superficie, puedes ver las armas, pero no puedes ver cómo esta impacta en el interior de los niños”. Y aquí estoy, atendiendo historias, de víctimas que llegan de muchísimos lugares del mundo, haciendo lo posible por hacer más llevaderas sus tragedias. Nuestras terapias suelen durar entre 18 y 24 meses e intentamos que rompan su silencio. Que expresen sus miedos y sus traumas. ¿El éxito? Llega cuando vemos que ese niño es capaz de sonreír de nuevo. De terminar la escuela y encontrar un trabajo...

“No siento la necesidad de ser protagonista de nada, sólo de mi vida, que es maravillosa”

No parece fácil
A veces es muy duro. Pero la recompensa de ver que todo ese espíritu solidario, que se extiende gracias a la ayuda de firmas que se comprometen e involucran como Longines, funciona... es enorme.

¿Y del tenis cuál es la mejor recompensa que se llevó?
La vida que tengo ahora. Mi familia, mi marido, mis hijos...

Está muy en forma... ¿es que sigue jugando?
No, no... a tenis sólo en exhibiciones, pero poca cosa. Lo que sí voy es al gimnasio tres o cuatro veces a la semana.

¿Cómo es que no se la ve en publicidad? ¿No le ofrecen nada o es que no le interesa?
La verdad es que no siento la necesidad de ser protagonista de nada. Sólo de mi vida que, es maravillosa.

Stefanie mira sin disimulo su Longines... al mismo tiempo en que, de repente, se abre la puerta. Es Agassi, que con un are you ready baby?, que suena a saludo habitual hace que Graf se olvide del resto del mundo. Sin más demora, la que fue la reina indiscutible del tenis (377 semanas en el número 1), se ajusta los tacones y se cuelga orgullosa de su brazo. Sonríe medio palmo por encima del chico malo que la cautivó aquí mismo. En París. Cuando todos creían que tenía pelo...