Asfalto mítico

Ruta 66 (EE.UU.)

Es la madre de todas las carreteras míticas. Atraviesa Estados Unidos de lado a lado. Empezó a señalizarse a finales de los años veinte, desde Chicago hasta Los Ángeles atravesando los estados de Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona, con un total de casi 4.000 kilómetros.

Durante la gran crisis económica de los años treinta fue la principal ruta de los emigrantes que iban hacia el oeste en busca de trabajo en la dorada California, huyendo de las tormentas de polvo que secaban todo a su paso." data-share-imageurl="http://www.magazinedigital.com/sites/default/files/field/image/ruta40.jpg">

Hay algunas carreteras, repartidas por el planeta, que se han ganado a pulso el adjetivo de icónicas. Otras son curiosas o arrastran leyendas entre sus curvas, precipicios y habitantes. Estas son algunas de ellas.

Ruta 66 (EE.UU.)

Es la madre de todas las carreteras míticas. Atraviesa Estados Unidos de lado a lado. Empezó a señalizarse a finales de los años veinte, desde Chicago hasta Los Ángeles atravesando los estados de Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona, con un total de casi 4.000 kilómetros.

Durante la gran crisis económica de los años treinta fue la principal ruta de los emigrantes que iban hacia el oeste en busca de trabajo en la dorada California, huyendo de las tormentas de polvo que secaban todo a su paso. El escritor John Steinbeck dedicó un capítulo a esta carretera, a la que se refiere como Mother Road, en su libro Las uvas de la ira, que narra la emigración a California de los granjeros de Oklahoma.

Jack Kerouac, en su también mítica novela En la carretera, pasa por la 66, que se convierte en la referencia de toda la generación beat. Rolling Stones y otros muchos grupos cantan Get Your Kicks On Route 66. Aunque las modernas autopistas han superado la Route 66 y ha sido descatalogada, aún mantiene su romanticismo intacto y sigue siendo lugar de peregrinaje turístico.


Ruta 101 (EE.UU)

La carretera costera 101, que une las ciudades de Los Ángeles y San Francisco, en California, es probablemente una de las que tienen más referencias cinematográficas. A lo largo de unos 700 kilómetros, bordea la costa del Pacífico y ofrece vistas a acantilados espectaculares, mansiones lujosas y urbanizaciones glamurosas y coquetonas donde descansan las estrellas del cine o la televisión.

Este fragmento de carretera se incluye en la ruta costera del Pacífico, que va desde San Diego hasta Seattle, más de 2.500 kilómetros por la costa Oeste. Se empezó a construir sobre el llamado camino real, que unía las misiones religiosas españolas de la Baja California y la Alta California, fundadas entre 1683 y 1834. El plan de colonización y evangelización promovido por el fraile franciscano Junípero Serra se basaba en ir fundando misiones, con poblados y a veces presidios, unidas a la distancia de un día a caballo entre cada una, y así ir avanzando hacia el norte.

Otra de las referencias históricas indispensables para los que recorren esta carretera es el castillo Hearst. Aquí vivió el magnate de la prensa William Randolph Hearst, y la mansión, llena de objetos curiosos y extravagantes, se puede visitar. Hearst inspiró a Orson Welles la célebre película Ciudadano Kane, y su casa tiene paralelismos con el añorado Xanadú de Kane. En la localidad de Carmel, refugio de pintores, escritores y músicos, vive desde hace años Clint Eastwood, que incluso fue su alcalde entre 1986 y 1988.


Ruta 40 (Argentina)

Cruza toda Argentina de norte a sur. Una línea vertical casi recta que llega a la Patagonia bordeando los Andes. Gran parte de su trazado se corresponde con antiguas rutas indias. Termina en Río Gallegos, muy cerca de Calafate y el parque nacional de los glaciares y el célebre Perito Moreno. Estos son la meta de todos los que encaran los más de 5.100 km de esta carretera.

Pero la Patagonia no es el único atractivo de esta ruta. El trayecto que recorre el Abra del Acay, en Salta, es la carretera a más altura de América (casi 5.000 metros sobre el nivel del mar) y la más elevada del mundo aparte de las rutas en el Himalaya. En el kilómetro cero, el faro de Cabo Vírgenes, la carretera está a 30 metros sobre el nivel del mar. El escritor Bruce Chatwin escribió sobre esta ruta en su libro En la Patagonia.

Aproximadamente la mitad de la extensión total está asfaltada; el resto es una inmensa pista forestal, en buenas condiciones, que recorre desiertos, viñedos, zonas de aguas termales, montañas y planicies. Se comenzó a construir en 1935, y hace aproximadamente un decenio se planificaron abundantes obras de mejora y acondicionamiento para explotar mejor su potencial turístico, como emblema de la inmensa variedad natural que posee Argentina. En las zonas de la Patagonia, la carretera queda cortada por nieve de julio a septiembre, invierno allí, mientras que en el norte los ríos que cruzan la ruta la inundan a menudo con sus crecidas.

Después, hay que dirigirse al sur para cruzar el estrecho de Magallanes, entrar en Tierra del Fuego y llegar, tras más de 500 km, a Ushuaia, o como allí la llaman, el culo del mundo. Pero ya es otra ruta y otra historia.


Hrinvegur (Islandia)

Cuando uno va a Islandia a hacer una ruta de varios días, la pregunta que se repite más es: ¿va en el sentido de las agujas del reloj, o en el contrario? Porque Islandia tiene una carretera circular, la Ring Road, que la rodea como un anillo y que transcurre por los parajes más espectaculares de la isla.

Son casi 1.500 kilómetros y aunque todos la llamen la Ring Road o la carretera número 1, su nombre islandés es Hringvegur. Dadas las dificultades climáticas y geológicas del país, se acabó de construir y pavimentar, con el círculo completamente cerrado, en 1976. Entre las muchas películas que han reflejado su espectacularidad está la reciente La vida secreta de Walter Mitty.

Sólo siguiéndola se pueden admirar las principales atracciones naturales del país. En un viaje de unos 10 días se puede recorrer la isla. A lo largo de la Ring Road dominan el ambiente de compañerismo de la alta montaña: ayuda mutua, mochilas, autostop, ciclistas, ambiente alternativo y mucha juventud y clima familiar. Sólo tiene un carril de circulación por cada sentido, pero las condiciones de la carretera son siempre buenas, también en invierno, y es prácticamente imposible perderse. Una buena red de gasolineras, que también hacen función de restaurante, supermercado y refugio en caso de mal tiempo, añaden comodidad a una ruta que en algunos tramos puede ser dura.


Grossglocknerstrasse (Austria)

Esta carretera cumple 80 años en el 2015. Es el segundo lugar más visitado por los turistas en Austria, por detrás del palacio de Schönbrunn. Cuarenta y ocho kilómetros de alta montaña, con 36 curvas y una altitud de hasta 2.500 metros. La empezó a construir a finales de los años veinte el gobierno austriaco con el propósito de dar trabajo a miles de obreros que sufrían la crisis del 29. A pesar de que en su momento fue objeto de polémica, actualmente, arquitectos de todo el mundo siguen alabando el proyecto como muestra de que los intereses económicos y tecnológicos pueden desarrollarse en armonía con la protección del paisaje.

Siguiendo la carretera se llega a un punto por encima del glaciar Pasterze, no a sus pies (fue la primera carretera en hacerlo), y desde el mirador se puede observar el descenso del nivel del hielo debido al cambio climático. Hay un buen centro de inter­pretación con mucha información sobre las alteraciones sufridas en el glaciar y también sobre la flora y la fauna, como rebecos y marmotas, que se pueden encontrar allí.

En los archivos históricos queda la frase de los expertos austriacos que querían construir una carretera panorámica para “estimular el turismo internacional y atraer a gente de gran poder adquisitivo”. Así fue. La ruta fue, y sigue siendo, un imán para coches depor­tivos, motos y todo tipo de carreras y concentraciones sobre ruedas, de coches de época o actuales, para probar las curvas que se van apoyando en la empinada orografía alpina. Los fabricantes de coches de los años treinta dibujaban la carretera en su publicidad para demostrar la potencia de sus vehículos

 

CARRETERAS CURIOSAS

Los ingenieros del paisaje deberían estudiar la autopista de Tarim, que cruza el desierto chino de Taklamakán a través de 500 km. Se empezó a construir en 1993 para comunicar las explotaciones petrolíferas de la zona, pero la arena de las dunas del desierto invadía la carretera y la hacía impracticable. Para evitarlo, plantaron vegetación que frena el movimiento de las dunas hacia el asfalto. Ahora es un pasillo verde que mantienen empleados que viven en casas situadas cada 4 km en la propia autopista durante un máximo de dos años. Para regar se han excavado cientos de pozos en el desierto. 


La Highway 1 sale y llega a Sydney a través de todo Australia. Se calcula que conduciendo 10 horas diarias a una velocidad media de 100 km/h se tardaría más de tres semanas en recorrer sus 22.000 km de polvo y asfalto, ya que rodea la costa y el desierto central australiano. Además de cruzarse con canguros cada dos por tres, también sorprenden los road trains: tráilers de unos cien metros de longitud, con hasta doce remolques, que transportan ganado, combustible o cualquier mercancía. 


El Transiberiano es una ruta en tren harto conocida. Pero poca gente sabe que también hay una versión de asfalto, que va desde San Petersburgo hasta Vladivostok, pasando por Moscú, Cheliabinsk, Novosibirsk, Irkutsk, Chitá y Jabárovsk. Con 11.000 km, es la segunda carretera más larga del mundo después de la 1 de Australia. 


Entre las rutas más peligrosas se citan varias. El camino de los Yungas, también conocido como la carretera de la Muerte, en Bolivia, transcurre por 80 km y une la ciudad de La Paz con la región de los Yungas, al nordeste. Un solo carril, de apenas tres metros en algunos tramos, pendientes pronunciadas, curvas cerradas y precipicios la convierten en la que tiene mayor siniestralidad del mundo. 


El túnel de Guoliang, en China, con 1,2 km de largo y 4 metros de ancho, está excavado a mano en la roca de una pared vertical. Cuentan que la pequeña aldea se cansó de pedir al gobierno que hiciera una carretera y decidieron hacerla ellos mismos. Enviaron a 13 de los hombres más fuertes del pueblo, ninguno de ellos ingeniero, que tras cinco años de trabajo a pico y pala abrieron una vía que ahora es visitada como atracción turística. 


Y la carretera a los pies del Himalaya, en el Karakórum de Pakistán, es también una de las rutas más peligrosas. Se cruzan puertos de más de 4.700 metros de altitud y está llena de camiones pesados.