Cien horas en la internet profunda

La internet que conoce y usa cada día la mayoría de las personas es sólo una pequeña parte. En otra porción mayor de la red se navega de forma más anónima, entre información confidencial y actividades tanto legales como ilegales y otras que se mueven en la zona gris. Magazine ha hecho un rastreo de este submundo para ahorrarle, lector, una navegación poco recomendable por un fondo peligroso.

La mayor parte de los artículos sobre la deep web (web o internet profunda) utilizan la metáfora del iceberg para atraer la atención del lector hacia esta dimensión desconocida de internet. Aunque es imposible de cuantificar con precisión, se calcula que entre el 75% y el 90% del contenido que transita por internet no se indexa en los buscadores y, por tanto, permanece oculto a los ojos del usuario común. Es la parte invisible del iceberg, la deep web. La parte de internet superficial, la que todos conocemos, es pues una porción relativamente pequeña de la red de redes.

Contribuyen a despertar la curiosidad del usuario común sobre la internet profunda las noticias que cada vez con más frecuencia señalan este espacio como el submundo virtual donde campan a sus anchas criminales de todo pelaje: desde los terroristas de ISIS hasta los traficantes de drogas, armas, órganos humanos y de prácticamente cualquier otra cosa que no se pueda obtener por medios lícitos.

Pues esta imagen se corresponde en buena parte con la realidad. No en vano, la privacidad, la principal utilidad y razón de ser de la deep web, es también su gran debilidad, pues supone la puerta de entrada a las múltiples actividades ilícitas que allí se producen.

Aun en el caso de que la intención del usuario sea simplemente fisgonear, del mismo modo que un turista pasea por una ciudad desconocida, navegar por la deep web requiere precaución y sensatez. Cuando uno se encuentra en su casa, en pijama, ante la pantalla del ordenador, es difícil percibir el riesgo. Pero está ahí. Así como nadie en su sano juicio iría por su cuenta y riesgo a comprar droga o armas, o se pasearía por determinadas barriadas sin saber exactamente dónde se mete y con quién se juega el dinero, aventurarse en estos oscuros rincones de la red, en solitario y sin la información o experiencia suficientes, puede tener consecuencias funestas.

Pero, al igual que en Río de Janeiro hay muchas atracciones para el visitante tan sugestivas y menos comprometidas que darse un rodeo por alguna de sus impenetrables favelas, la internet profunda tiene muchos secretos por descubrir, más allá de esos guetos donde se intercambian productos procedentes del mercado negro por dinero virtual.

 

El anonimato, importante

Acceder a la deep web no resulta complejo para cualquier persona con unas mínimas nociones de informática. Sólo es necesario descargar un programa específicamente desarrollado para garantizar el anonimato durante la navegación. El más usado es Tor (The Onion Router), que ofrece un navegador basado en Firefox (Tor Browser) mediante el cual se puede acceder a webs ocultas (se identifican por usar el dominio .onion, en vez de los tradicionales .com, .net, .org u otros).

No hace falta tomar muchas otras medidas adicionales, más allá de disponer de los programas de seguridad informática adecuados y actualizados. Aun así, conviene proceder con cautela. La posibilidad de ser infectado con malware (virus informáticos) es mayor cuando se navega por sitios desconocidos. Para evitarlo, no se debe revelar información personal bajo ningún concepto (tampoco de forma indirecta, lo que puede ocurrir si accedemos a nuestras cuentas personales de correo o redes sociales a través del navegador Tor) ni descargar archivos.

No existe un buscador centralizado como Google, pero sí otros, aunque son menos eficaces

También conviene tomar algunas precauciones técnicas, como desactivar el lenguaje de programación Javascript y el programa Flash (ambas herramientas son cauces habituales de implantación de virus). Adicionalmente, si nos conectamos a la deep web a través del wifi doméstico, no está de más apagar los dispositivos personales conectados a la línea inalámbrica (el móvil, la tableta u otros ordenadores personales que se usen en casa) mientras se navega –o por lo menos desactivar el acceso al wifi momentáneamente– y tapar la cámara del dispositivo (por ejemplo, con una pegatina). Tomando todas estas precauciones, el anonimato está garantizado y la posibilidad de ser objeto de ataques queda muy minimizada.

Una vez superados todos los obstáculos –técnicos y morales– que enmarañan el acceso a la deep web, la principal conclusión que extraerá el navegante neófito después de indagar durante un tiempo –en el caso de este periodista, cerca de un centenar de horas a lo largo de un par de meses– es que, en términos generales, la parte sumergida del océano virtual es bastante menos atractiva y práctica que la internet conocida.

Y es que para el usuario común, la única ventaja relevante y realmente útil de la web oculta respecto a la web abierta es la posibilidad de navegar por ella de forma anónima. El anhelo de navegar por internet sin ser monitorizado es una cuestión de creciente preocupación, especialmente a raíz de revelaciones como la proporcionada por el exempleado de la CIA y la NSA Edward Snowden, que denunció el espionaje masivo a que algunos Estados someten a sus ciudadanos a través de sus dispositivos electrónicos conectados a la red. De ahí que la deep web proporcione también cobijo a personas que no tienen intención de delinquir (aunque luego en sus países les puedan acusar de ello): whistleblowers (filtradores de información confidencial, como el propio Snowden), periodistas que investigan estas filtraciones u otras informaciones que alguien prefiere mantener ocultas, activistas involucrados en la lucha por la libertad en países con regímenes totalitarios o que restringen el acceso a la internet pública...

 

 

Cómo navegar

Navegar por la deep web no es tan sencillo ni cómodo como hacerlo por la web normal. No hay un buscador centralizado como Google que dirija al usuario a una lista de páginas relacionadas con las palabras clave que ha introducido en un campo de texto. Existen motores de búsqueda similares (los más populares son Grams, DuckDuckGo y Torch), pero son mucho más ineficaces. Entre otros motivos, porque las webs .onion cambian a menudo de dirección, dejan de funcionar o de actualizarse con frecuencia o simplemente porque sus creadores no quieren que sus páginas sean fáciles de encontrar, y por tanto no colaboran con estos buscadores.

Una de las mejores alternativas como casilla de salida de la deep web es The Hidden Wiki. Es una suerte de índice de contenidos de páginas .onion que sirve para hacerse una idea global sobre el tipo de sitios que aloja la deep web. Su principal valor es que las páginas listadas en este directorio son revisadas periódicamente por una comunidad de usuarios colaboradores (igual que la Wikipedia), y por tanto suelen estar actualizadas. La inmensa mayoría de los contenidos con cierto interés están en inglés, así que conviene tener nociones del idioma para que la navegación sea mínimamente fructífera. También hay algunas páginas en español que pueden servir de guía, sobre todo foros (como Cebolla Chan 3.0.)

Para acceder a muchos sitios de la darknet conviene tener contactos que abran puertas

Una exploración rápida de estas páginas orientativas ofrece un panorama global de las webs y servicios que se esconden en la red profunda: la pornografía, el trapicheo de drogas y los bazares de productos robados (desde tarjetas de crédito hasta cuentas de PayPal, iPhones, lingotes de oro o documentos falsificados). La oferta de armas también parece amplísima (fue a través de una de estas páginas donde un joven relacionado con ISIS consiguió la pistola con la que asesinó a nueve personas el pasado mes de julio en Munich), así como la de hackers a sueldo. Una de las tendencias en auge es la venta de bases de datos de usuarios, un material preciado para las empresas porque permite desarrollar campañas de publicidad segmen­tada.

Las páginas de intercambio y descarga de archivos protegidos por derechos de autor –música, películas y series, libros electrónicos– también tienen campo ancho en la deep web. The Pirate Bay, perseguida hasta la saciedad por las autoridades en la web abierta, funciona sin restricción alguna en la web oculta. Para tener máximas garantías de no ser rastreados, muchos usuarios con conocimientos informáticos avanzados usan la tecnología VPN (Virtual Private Network o Red Privada Virtual) para ocultar la ubicación (IP) de su ordenador cuando descargan estos archivos.

Entre los contenidos que no serían manifiestamente ilegales, destacan las páginas de activismo político (muchas de ellas de carácter anarquista), las webs de información sobre seguridad informática (cómo mantener la privacidad on line, cómo hacer transacciones seguras con bitcoins, etcétera), los foros sobre ingeniería financiera o de supuestos expertos en ganar dinero seguro en la bolsa o sitios que alimentan todo tipo de teorías conspirativas.

Entre estos últimos se pueden encontrar cosas interesantes, como páginas aparentemente muy rigurosas sobre la filosofía libertaria, bastante extendida en la deep web, aunque también hay muchos contenidos sólo aptos para los amigos de las extravagancias: la verdadera historia del nazismo; avistamientos de ovnis y otros fenómenos extraterrestres; complots y conjuras que supuestamente se esconden tras hechos históricos y otras muchas rarezas.

Para el usuario interesado en ir un poco más allá del simple rastreo de la deep web, la forma más segura de comunicarse con otros usuarios es a través de un gestor de correo electrónico anónimo como Mail2Tor. Dado que no es en absoluto recomendable descargar nada en páginas desconocidas –por el peligro de que contengan virus–, este gestor de correo es el canal habitual para compartir archivos. Basta con buscar páginas donde se distribuya la información que interese, registrarse (a menudo basta con dar una dirección anónima y un nombre de usuario) y pedir en los foros el envío –vía e-mail– de archivos.

Por la deep web circulan muchos contenidos que apelan a la sensibilidad de cualquier persona con unos mínimos límites morales. Algunos son repugnantes. Hay páginas con miles de imágenes y vídeos de mujeres que aplastan animales con sus zapatos de tacón, por poner un ejemplo. Pero no se llega a estas barbaridades por azar: quien quiera acceder debe registrarse en páginas, interactuar con los distribuidores de estos contenidos y hacer clic en enlaces que el sentido común alerta adónde pueden conducir. Así que ningún usuario verá algo que no quiera ver.

En cualquier caso, antes de aventurarse en terrenos insospechados conviene al menos conocer la terminología. Junto con palabras cuyo significado es de común conocimiento (como las imágenes gore o los vídeos snuff) en la deep web se usan otros conceptos y siglas –como cp (child porn o pornografía infantil)– que dirigirán a contenidos ilegales y francamente desagradables.

 

La ‘darknet’, un terreno abonado para las estafas

La parte más oscura de la deep web se conoce como la darknet (aunque ambos conceptos se presentan a menudo como sinónimos). En la darknet es donde se hallan los supermercados de drogas y armas, así como casi cualquier otro espacio de actividades ilegales que se pueda imaginar. Es un tipo de páginas de acceso muy restringido cuyo contenido está cifrado siempre, y que cambian a menudo de ubicación. Para acceder a ellas, además de ser intrépido (o incauto), sería necesario tener conocimientos informaticos superiores al usuario medio de internet. Por ejemplo, para crear una cartera de bitcoins, que es la moneda de curso legal para realizar transacciones en la deep web.

Adicionalmente, conviene tener contactos que abran puertas. Igual que pasa en el mundo real con las partidas ilegales que se realizan en casinos clandestinos, a los sitios de contrabando y las casas de apuestas virtuales de la deep web sólo se llega si se es invitado. De lo contrario, la experiencia puede ser, en el mejor de los casos, frustrante.

La impresión para un usuario común es que la parte sumergida es menos atractiva y práctica que la internet conocida

Lo usual será que la cosa acabe mal, lo que significa perder los bitcoins expuestos o incluso el control sobre nuestra información personal o la de nuestros dispositivos. Están a la orden del día los ataques Man-In-The-Middle (en los que un intermediario se atribuye la capacidad de interceptar las comunicaciones que se realizan desde el dispositivos de conexión a internet) o el ransomware (consistente en bloquear el acceso a partes del ordenador del usuario, como el disco duro, y pedir un rescate para liberar la información secuestrada).

En la internet profunda proliferan las estafas (en el argot, scam). La mayoría de los servicios que se ofrecen en los darknet markets, lo que incluye desde el lavado de dinero negro a sicarios a sueldo, son fraudes destinados a quedarse con los bit­coins de los insensatos. Las transacciones de productos también tienen sus riesgos. Además de los timos, muy frecuentes, cabe considerar la vigilancia de las autoridades, que tienen agentes infiltrados en estos verdaderos guetos de contrabando.

El documental Deep Web (Alex Winter, 2015) narra la investigación policial y clausura de Silk Road, el mayor mercado negro de la historia de la deep web, y el proceso judicial contra su fundador, el treintañero Ross Ulbricht, condenado en el 2015 a cadena perpetua por un tribunal de Estados ­Unidos.

El filme, que se puede ver en YouTube, es un buen testimonio sobre el funcionamiento de la darknet, los bitcoins y el debate político que se cierne en torno a la deep web: para unos, un refugio libertario que escapa al control de los estados y los bancos; para otros, una peligrosa guarida de delincuentes y pervertidos.

 

LOS TRES NIVELES DE LA WEB

► WEB SUPERFICIAL En la parte superficial de internet se encuentran las herramientas (buscadores) que permiten acceder a las páginas y servicios de uso habitual. Las redes de estos buques de pesca de información tienen un alcance limitado. Sólo pueden capturar los contenidos que están indexados (para facilitar que los motores de búsqueda los encuentren). Es la web que todos conocemos.

► ‘DEEP WEB’ La deep web contiene información que no es rastreable por los buscadores y que a menudo no tiene utilidad para el usuario común de internet: bases de datos (páginas que se generan como respuesta a un formulario); contenido de redes privadas (de empresas, universidades, etcétera); archivos en lenguaje distinto al html (exe. zip. rar.) u otros contenidos de acceso restringido.

► ‘DARKNET’ En lo más hondo del océano se encuentra la darknet, una maraña de páginas distribuidas a través de redes y tecnologías que están cifradas para preservar el anonimato de quienes las usan. Son sitios dedicados mayormente al menudeo de productos y servicios ilegales: tráfico de drogas, de armas, contrabando de productos robados, pornografía, servicios de hackers...

Diccionario para buceadores

• ‘Deep web’ 
(Internet profunda)
Es el contenido de internet que no es indexado por los motores de búsqueda tradicionales como Google. Se utiliza para navegar por internet de manera anónima, almacenar información confidencial o mantener comunicaciones privadas con otros usuarios. No sólo para ocultar actividades delictivas; pues también lo usan, por ejemplo, los disidentes políticos de países que restringen el uso de internet. Hidden web (internet oculta) o invisible web (internet invisible) son términos homólogos para referirse a la deep web, en contraste con la internet superficial que todos conocemos.

• ‘Darknet’ 
(Red oscura)
Se refiere a la parte de la deep web a la que sólo se puede acceder mediante un tipo de software específico (como el navegador Tor), ya que todo su contenido se distribuye a través de redes y tecnologías que están cifradas con el fin de preservar el anonimato de quienes las usan.

• ‘Darknet market’
(mercado negro on line)
Sitios comerciales que operan a través de la darknet. La inmensa mayoría de las actividades que operan en estos mercados negros on line son ilegales. El sistema de compraventa de productos y servicios es similar a los sitios de e-commerce tipo eBay (incluido el sistema de reputación, que evalúa la fiabilidad de los vendedores) y el método de pago es el bitcoin. Acceder a ellos es muy complejo y a menudo se requiere la recomendación de algún usuario que ya pertenezca a la comunidad. Y aun así, las estafas son muy comunes. El primer y más popular darknet market fue Silk Road, creado en febrero del 2011 y cerrado por el FBI de Estados Unidos en octubre del 2013.

• Bitcoins
Término que designa tanto la unidad monetaria (los bitcoins) como la plataforma peer-to-peer (p2p) que la sustenta (Bitcoin). Es una criptomoneda que se utiliza en prácticamente todas las transacciones que se realizan en la darknet (y también en algunos sitios de la internet superficial). Su principal característica es que es de código abierto (distribuida y desarrollada libremente por múltiples usuarios) y descentralizada (no la controla ningún Estado ni banco). Cada usuario de la red bitcoin tiene una cartera electrónica con una clave pública (aunque desvinculada de la identidad de su dueño) a partir de la cual se remiten y se reciben los bitcoins. Para completar las transacciones se requiere otra clave (privada) que sirve para autorizar los pagos.

• ‘Escrow’ 
(depósito/fideicomiso) 
En una compraventa, se refiere al uso de una tercera parte (un intermediario neutral) que asegure que una transacción de pago se hará en los términos acordados entre ambos. Es un método usado en la mayoría de los darknet markets para evitar las estafas (aunque no es ni mucho menos una garantía). Generalmente, el comprador envía el dinero de la transacción a un tercero, que lo mantiene en depósito hasta que el producto llega a manos del comprador y éste declara que el vendedor ha cumplido con los términos de la compra. Si no hay acuerdo, el intermediario efectúa el arbitraje. Algunos de los servicios on line más populares de la internet abierta, como Paypal, también usan este método. Como norma general, cualquier transacción que se efectúe en un mercado negro on line con un vendedor que no cuente con un depósito de garantía (escrow account) es muy probablemente una estafa.

• ‘Scam’/‘Scammer’ (estafa/estafador)
 Alguien que intenta defraudar a través de un sitio comercial on line. La darknet está llena de estafadores. Realizar transacciones comerciales satisfactorias (que no sean un timo, aunque son ilegales) a través de los mercados negros on line es muy difícil y requiere mucha experiencia de navegación y conocimientos informáticos.