Eros visita el arte

El proceso de creación es tan poderoso que muchos artistas lo han comparado con el acto sexual. Pero, además, el erotismo, el deseo de un ser humano por otro (y a veces seres no humanos), ha sido representado en toda la historia del arte. Un recorrido por las obras lo es también por los cambios en la moral y los usos sexuales: en periodos de represión, el camino hacia la excitación es sutil y metafórico, figuras santas o míticas son la excusa para mostrar cuerpos desnudos; en tiempos más liberados, la invitación a la lujuria es gratuita, y se abre el debate sobre dónde acaba la erótica y empieza la pornografía. Piezas que hoy se consideran grandes obras de arte fueron denunciadas en su día como obscenas, y otras creadas con clara intención pornográfica, como los frescos de los burdeles de Pompeya, hoy son piezas maestras... “El arte erótico involucra la imaginación; se burla y seduce al espectador con toda clase de misterios. Con la pornografía sentimos que no ofrece más de lo que se nos muestra crudamente”, explica la periodista Rowan Pelling, editora de "The Amorist", que introduce "The Art of Erotic", un libro editado por Phaidon que abarca más de 2.500 años de arte erótico y ofrece sorprendentes miradas al trabajo más lascivo de los artistas más respetados.

 

The Art of the Erotic. 271 páginas. Phaidon