Especial medio ambiente Ideas para una vida ecológica

La conciencia de la necesidad de respetar el medio ambiente se extiende, y se multiplican las maneras de hacer realidad esta aspiración en el día a día a base de responsabilidad personal. No se trata de que cada uno en su vida tome grandes medidas, sino más bien de pequeñas decisiones cotidianas. Las que siguen son algunas de ellas.

Es difícil determinar la frontera en la que una persona es ecológica o no. Puede ser que alguien esté usando habitualmente una bicicleta en sus desplazamientos por la ciudad y se duche en tiempo récord, y en cambio no deje de utilizar el avión en una aerolínea de bajo coste siempre que puede y tome cada mañana un kiwi venga de Italia o de Chile o de España mismo. Y es prácticamente seguro que dicha persona afirmará que respeta y ama la naturaleza.

“Cada uno hace lo que puede en su medida y circunstancias. Nadie tiene la patente del ecologismo, sino más bien se trata de una cuestión de conciencia y actitudes”, aclara Ana Corral, ambientóloga. Para Dídac Sánchez-Costa, sociólogo especializado en redes y plataformas de iniciativas ecológicas, cofundador de la ecovilla Jardins del Puig Amat (www.ecovilamat.org), esa conciencia en pequeñas dosis se va arraigando y difundiendo, tanto en entornos naturales como urbanos. Eduardo Sánchez, que participó en la creación del Consejo Regulador de Agricultura Ecológica (CRAE) de Castilla-La Mancha, Andalucía y Aragón también constata esa mayor entente entre las zonas urbanas y el campo, y el concepto de proximidad ya no es tan extraño, un concepto que se aplica tanto a la alimentación como al turismo, como destaca Ricardo García, experto en turismo y ocio.

En cualquier caso estos expertos coinciden en algunos aspectos que tener en cuenta para que esa conciencia ecológica se traduzca en pequeños actos, siempre que sea posible, sintetizado en lo que Dídac Sánchez-Costa recoge como las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Eduardo Sánchez recalca que aunque algunas parezcan obvias “conviene seguir insistiendo. Sobre todo el concepto de respeto y responsabilidad que implica tomar conciencia del cuidado del entorno natural y socieconómico. Con esa actitud interna haríamos mucho bien al planeta. Todo es interdependiente”. La ecología ya no es tan utópica. 

 

Cooperativas de consumo

Del productor al consumidor, sin intermediarios. Las iniciativas aumentan, y cada vez hay más familias urbanas que por una cantidad mensual reciben un cesto con los productos de temporada que tiene el agricultor. Se organizan entre ellos y pactan las necesidades y la manera de cubrirlas en un modelo autogestionario, algunas de ellas como cooperativas de consumo agroalimentario. Hay que preguntar por la zona donde se esté viviendo y valorar lo que se ofrece.

 

Segunda mano

¿Por qué no? El mercado de segunda mano ayuda en la lucha contra el cambio climático. El informe de Vibbo Second Hand Effect elaborado con el Instituto de Investigación Medioambiental de Suecia señala que en España, con la compraventa de objetos de segunda mano, en el 2016 se ha ahorrado la emisión de casi 700.000 toneladas de CO2, el equivalente a eliminar todas las emisiones que producen 930.000 españoles en un mes.

 

Ferias

Periódicamente se celebran ferias urbanas dedicadas al consumo de productos ecológicos o naturales tanto en alimentación como en artesanía, ropa o servicios de intercambio. No dude en visitar estas ferias para obtener ideas hacia una vida más ecológica. Según el lugar donde se celebren, pueden ser multitudinarias, como BioCultura en Madrid, Barcelona o Valencia.

 

Trabajo

Por poco que se pueda, trabajar desde casa ahorra tiempo, energía y contaminación del transporte. Cada vez hay más empresas que lo permiten y fomentan, aunque culturalmente todavía prevalece la idea del empleo presencial. Y sea en casa o en el trabajo, hay que pensárselo dos veces antes de enviar nada a la impresora. Y el papel, reciclado.

 

Huerto

No sólo para quien viva en el campo. El huerto particular en ciudades, aunque pocos, ya no es una utopía. Es posible. En un entorno urbano puede ser relativamente sencillo si se tiene un balcón o terraza... Si no, también prolifera el alquiler de pequeñas parcelas donde plantar. Es una oportunidad para cultivar lechugas, tomates, etcétera y hacerlo sin el uso de pesticidas ni abonos químicos.

 

Detergentes

Los productos de limpieza contaminan, pero no todos, o como mínimo hay algunos que menos que la mayoría. En el mercado ya hay detergentes elaborados con una selección de materias primas respetuosas con el medio ambiente. Para identificarlos, mirar si llevan al menos la etiqueta ecológica europea Ecolabel, una certificación oficial de la Comisión Europa.

 

Cosméticos

Es posible encontrar cosméticos naturales o ecológicos y sin testar en animales. Una de las certificaciones que lo garantizan es Ecocert, que obliga, entre otras cosas, a la utilización de ingredientes procedentes de recursos renovables y transformados por medio de procedimientos respetuosos con el medio ambiente, así como el carácter biodegradable o reciclable de los embalajes. Por otra parte, la web Animanaturalis.org/1268 publica una lista que se va actualizando tanto de los artículos de higiene personal como de cosméticos no probados en animales, a la venta en diferentes países.

 

Ropa

Vaya dilema. Por una parte hay quienes alertan de los tejidos sintéticos como el nailon (se hace usando carbón y petróleo, entre otros) o el poliéster, tejido sin arrugas desarrollado a partir del xileno (derivado del benceno, de la destilación del alquitrán de hulla). Se puede optar por tejidos naturales como seda, algodón o lino. Pero ojo: el pantalón vaquero, que se reinventa con las modas, necesita para fabricarse entre dos mil y tres mil litros de agua, sobre todo por su origen de algodón. El cultivo de esta planta representa entre el 3% y el 4% del agua que se usa en todo el mundo. Al menos, que sea orgánico o hecho con textiles de bajo impacto medioambiental, como garantizan las certificaciones Made in Green, Global Organic Textile Standard (GOTS) o Naturland.

 

Alimentación

Mejor frescos que congelados, y preferible a granel que empaquetados. Se puede ahorrar en envases y reducir la contaminación por transporte. Cuanto más cerca el producto, mejor, y se fomenta la economía local. Es lo que se llama productos de proximidad. Mejor una dieta básicamente vegetariana. Y en caso de tomar carne, no consumir tanta. Para producirla requiere una cantidad ingente de agua (un kilo de carne precisa más agua que 365 duchas) y de campos que dejan de utilizarse para alimentar a la población (se dedica a los animales el 30% de los cereales producidos en el mundo, el 90% de la harina de soja y el 30% de las capturas totales de pescado). Los animales de granjas industriales consumen más calorías de las que producen. Así que mejor los productos ecológicos, tanto los vegetales como los animales. Por otra parte, comprar lo justo. Aún se desperdicia comida por una mala planificación.

 

Transporte

Siempre que se pueda, mejor andar, que además es beneficioso para quienes lleven una vida sedentaria. Si no, en bici o transporte público. Desplazarse tiene un impacto en el medio ambiente. Es lo que llaman la huella ecológica. Por ejemplo, un viaje de mil kilómetros en coche representa una emisión de 190 kilos de CO2, en avión es de unos 450 kilos, y en tren es de unos 25 kilos. Si tiene curiosidad por averiguar el impacto que produce su desplazamiento puede calcularlo en Creaunbosque.es/acciones/huella-ecologica-de-tu-viaje/.

 

Automóvil

¿Quiere formar parte de la comunidad de usuarios de movilidad sostenible? Hay combustibles alternativos al coche de gasolina o gasóleo, como el gas natural, los biocombustibles, el hidrógeno, los eléctricos o los coches híbridos, que combinan dos tipos de combustible. Producir un coche contamina lo mismo que conducirlo toda su vida útil. En los que se mueven con hidrógeno y electricidad, esta huella inicial incluso puede ser mayor. Pero una vez construido, el impacto contaminante por kilómetro recorrido es menor. Según la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, a los 200.000 km, un eléctrico es un 30% más verde que un motor de gasolina y un 20% más que un diésel.

 

Casa

Si es de nueva construcción, apostar por viviendas ecoeficientes donde prima la orientación y los materiales con los que se ha edificado, así como los sistemas de aislamiento y ventilación. En este último caso también es válido cuando se planifica una rehabilitación, en la que también cabe plantearse utilizar pinturas y barnices ecológicos. Para vender o alquilar una vivienda en España actualmente es obligatorio aportar el certificado energético sobre las emisiones de CO2 del inmueble para lo que es necesario que sea visitada por al menos por un arquitecto o ingeniero técnico.

 

Energía verde

Aunque la autonomía energética todavía es complicada, al menos proliferan las iniciativas que certifican que el origen de la energía consumida es respetuoso con el medio ambiente. La llaman energía verde o renovable, y tanto puede ser eólica como hidráulica, solar o biomasa. En esta página puede consultarse las compañías que comercializan este tipo de energía: https://15mpedia.org/wiki/Lista_de_cooperativas_energéticas.

 

Hábitos

En cuanto al consumo energético, es importante desconectar los aparatos eléctricos que no se usan y utilizar bombillas de bajo consumo como las led. En esta web puede ver cuánta energía se puede ahorrar

Bombillasled.net/content/11-calculadora-de-ahorro. En cuanto al agua, si es posible, recoger la de lluvia para reutilizar, además de tener presentes las pequeñas acciones como cerrar el grifo al cepillarse los dientes o enjabonarse en la ducha, usar programas cortos en lavavajillas y lavadoras. Evitar la secadora. Y mejor servilletas de tela en lugar de las de papel.

 

Turismo

Turismo ecológico, verde, ecoturismo… hay varios términos para calificar esta actividad que busca un menor impacto ambiental. Enfatiza factores como el consumo del agua, consumo y origen de la electricidad, tipo de construcción o gestión de residuos. Bajo este paraguas se puede planificar la actividad turística en torno a cuatro puntos: la planificación eficaz para la sostenibilidad, máximos beneficios sociales y económicos para la comunidad local, mejora del patrimonio cultural y la reducción de los impactos negativos sobre el ambiente. En este contexto surgen iniciativas como wwoof, granjas orgánicas que ofrecen alojamiento a cambio de servicios de mantenimiento en su finca.

 

Salud

“Cuando hablamos de ecología hablamos de la interrelación de la naturaleza y del equilibrio del ser humano con ella. Pero no podemos olvidar la ecología con nuestra propia naturaleza”, aporta el médico Karmelo Bizkarra, director médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe. Y en esa inercia consumista, hay una excesiva dependencia de los medicamentos y se toman más de los necesarios, tanto antibióticos como ansiolíticos, tendencia sobre la que las autoridades sanitarias han alzado reiteradamente la voz de alarma.

 

Cambio de vida

Aldeas en transición, slow cities, ecovillas, slow live… son movimientos que forman parte de esa idea de llevar una vida más sostenible, más respetuosa con uno mismo, con los demás y con el entorno. Hay múltiples experiencias y colectivos en todo el mundo que pueden servir de referencia.

 

Conciencia social

“Es importante el poder de pequeños grupos de individuos comprometidos desde la humildad, sin sentirse superior a nadie, teniendo clara la interconexión e interdependencia compleja del mundo y la coexistencia con la tierra”, explica Nil Roda, de la Fundació Naccari Ravà, dedicada a la infancia, la salud y la educación. Lo ejemplifica con el movimiento Standing Rock, de Dakota del Norte, que empezó con sólo ocho personas y llegó a movilizar a decenas de miles en todo el mundo.

 

Greenwashing

¡Ojo…! No todo es tan verde. Algunas empresas presentan sus productos distorsionando sus cualidades para que parezcan más respetuosos de lo que son; los expertos lo llaman greenwashing. De ahí la proliferación de marcas ecológicas que no lo son tanto. Ante esto poco se puede hacer salvo poner más conciencia que nunca, y si se usa, por ejemplo, un carburante de una empresa petrolera cuyo logo es de color verde con una flor, no hay que creer que ese carburante no contamina o contamina menos que el de otra compañía del mismo sector.