¿Hay todavía genios científicos?

Albert Einstein fue proclamado el genio del siglo XX y uno de los grandes científicos de todos los tiempos. Murió hace 64 años, y desde entonces ningún otro científico ha tenido su eco ni se le ha colocado en esa galería de ilustres en la que también figuran Marie Curie, Charles Darwin, Isaac Newton... ¿Quiénes son los Einstein del siglo XXI?¿O es que no los hay?

El físico Albert Einstein (Alemania, 1879-Estados Unidos, 1955) es considerado un genio porque reformuló el estudio del universo con su teoría de la relatividad y otras aportaciones a la física. Cambió los paradigmas de las áreas en las que teorizó respecto a todo lo que se había estudiado hasta entonces, por lo que encarna el concepto de genio para la física y divulgadora científica Sonia Fernández-Vidal.

Como Einstein, antes hubo otros que desde su campo de estudio cambiaron la visión de toda la humanidad, desde que Galileo Galilei dijera que la Tierra gira alrededor del Sol, pasando por Isaac Newton y su teoría de la gravedad o Charles Darwin evidenciando la evolución de las especies hasta Marie Curie, quien desarrolló la radioactividad, o Alexander Fleming, cuyo descubrimiento de la penicilina marcó la medicina moderna.

“No es fácil determinar a genios que aún estén vivos, porque precisamente una manera fidedigna de identificarles es quien ha aguantado ‘el test del tiempo’”, dice el experto Dean Simonton

Pero Einstein murió hace 64 años. Desde entonces, ¿ha habido otros genios? ¿Quiénes serían los Einstein de hoy?

Quien podría responder mejor que nadie estas preguntas es Dean Keith Simonton, psicólogo y profesor emérito de la Universidad de California-Davis (EE.UU.), que lleva varias décadas estudiando la creatividad, la genialidad y las vidas de las mentes más brillantes y ha publicado numerosos artículos y libros. Durante años, muchos le han perseguido para que certificara su genialidad, a lo que siempre se negó.

Simonton, contactado por Magazine, explica que “no es fácil señalar a genios que aún estén vivos, porque precisamente una manera fidedigna de identificarles es quien ha aguantado ‘el test del tiempo’”. “Hay muchos ejemplos –continúa– de personas que fueron muy aclamadas en su tiempo pero cuya reputación se disipó rapidamente tras su muerte. ¿Quién se acuerda hoy, por ejemplo, del una vez famoso pintor francés Meissonier?”

“Einstein mismo –agrega–ilustra algunos peligros de juzgar a figuras aún en vida. Llevó cierto tiempo antes de que recibiera el reconocimiento que merecía. Empezó a publicar en 1905 y tuvo que esperar hasta 1921 para recibir el Nobel e incluso entonces, el comité del premio rechazó explicitar que distinguía su teoría de la relatividad y se lo concedió por sus hallazgos sobre el efecto fotoeléctrico. Irónicamente, después de que se convirtiera en muy famoso, su reputación entre sus colegas físicos teóricos decayó por su rechazo de la teoría cuántica (que también estudió)”. “Desperdició más de tres décadas”, asegura el psicólogo, quien ha estudiado la genialidad desde distintas perspectivas e incluso ha trazado su relación en algunos casos con enfermedades mentales o traumas infantiles.

Simonton explica que, de la misma manera, también hay genios olvidados que no fueron apreciados en su tiempo y una “evaluación póstuma” los ha colocado en el lugar que merecen, “como Gregor Mendel, quien descubrió las leyes de la genética”. “Por lo tanto, en mi investigación, tiendo a esperar a que se asiente la reputación póstuma”, asevera.

Para este experto, el genio es el máximo nivel de creatividad científica. “Es complicado delimitar la diferencia entre un científico brillante y un genio, para mí, la diferencia es que el genio es quien hace una aportación que cambia las reglas del juego”, opina Sonia Fernández-Vidal. “Un genio científico es el que aporta ideas originales, útiles y sorprendentes que dan pie a revoluciones científicas que llevan a cambios de paradigma”, tercia Francisco R. Villatoro, profesor del departamento de Lenguajes y Ciencias de la Computación de la Universidad de Málaga y reconocido divulgador científico, sobre todo por su blog La ciencia de la mula Francis.

“Es difícil que surja un genio como lo fue Einstein porque, por ejemplo, si miramos los premios Nobel, que suelen distinguir a científicos relevantes, se les suele premiar por trabajos experimentales más que teóricos y, además, tienen a muchos investigadores detrás, porque cada vez más se trabaja en equipos, en proyectos y centros grandes e internacionales, con lo que es más difícil que destaque una sola persona”, señala Fernández-Vidal.

Existe un debate sobre si la ciencia actual dificulta la aparición de una sola figura genial, porque se trabaja más en equipos, por lo enorme que es el conocimiento, la división en muchas áreas especializadas...

Ya planteó este punto de vista Simonton hace unos años en la revista Nature, cuando decía provocativamente que los genios científicos se habían extinguido. Apuntaba que ahora se profundiza más en el conocimiento ya establecido en lugar de buscar lo desconocido; que es más difícil que se creen disciplinas desde cero o que en las investigaciones destaque una única figura.

“Hoy, la ciencia, suele avanzar dentro de marcos preestablecidos –conviene Fernández-Vidal–. En física, el bosón de Higgs ha sido un hallazgo extraordinario, pero corrobora la teoría del modelo estándar. Incluso Stephen Hawking hizo una contribución extraordinaria que amplia los horizontes, pero tampoco se puede decir que cambiara paradigmas”. Para la mayoría, sin embargo, el británico Hawking (murió en 2018) encaja en la definición de genio.

“La ciencia ha cambiado mucho desde finales del siglo XIX (hasta el XVII no se puede hablar de ciencia en el sentido moderno del término); en aquella época había científicos (el término es del XIX) que lo sabían todo sobre Física, o sobre Química, sobre Medicina... Ahora es imposible. Ahora no existe ningún científico que lo sepa todo sobre la teoría de la relatividad o sobre física cuántica, incluso de campos más reducidos. La magnitud alcanzada por todas las áreas del conocimiento es tan enorme que es imposible que alguien conozca todo un campo”, asegura Villatoro. En esto coincide con Simonton, pero discrepa de que no surjan genios. “Sinceramente, creo que hoy hay miles comparables a Einstein, Darwin o Curie”, asegura. 

Así que, ¿se repetirá o no esa histórica foto del congreso de Solvay de 1927 en Bélgica que juntaba a genios como Einstein, Curie, Max Planck, Erwin Schrödinger, Niels Bohr y una veintena de científicos relevantes más? ¿Hay o no genios hoy en día? “Sí”, reconoce Simonton, “sólo que no hay apuestas seguras”.

Para él, un genio del siglo XXI (aunque ya ha fallecido) sería Steve Jobs, pese a que no sea científico sino más bien la figura del creador-inventor como fueron Thomas Alva Edison, Nikola Tesla, Leonardo da Vinci... “¿Hay alguna duda de que los productos del intelecto de Jobs nunca perecerán? Sus invenciones han transformado permanentemente nuestra sociedad”, justifica. En cambio, pone en cuarentena a otro creativo tecnólogo, Elon Musk: “Aún no sabemos su influencia a largo plazo”.

“Un problema –señala el psicólogo– es que, a menudo, la ciencia es demasiado nerd para el público en general, particularmente si usa muchas elevadas matemáticas. Hay grandes teóricos de supercuerdas (una teoría para explicar todas las partículas y fuerzas fundamentales de la naturaleza) de los que pocos han oído hablar. Como Stephen Wolfram. No hay duda de que es uno de los grandes genios vivos y sólo tiene 59 años (hará 60 en un mes) pero, una vez más, ¿soportarán sus ideas el test del tiempo, como las que presenta en su libro A new kind of science? El tiempo dirá”.

Wolfram, nacido en Londres, fue niño prodigio; publicó su primer artículo de física de partículas a los 16 años. Estudió en la Universidad de Oxford y en el Instituto Tecnológico de California (Caltech) y fue profesor de diversas universidades hasta fundar su empresa. Mantiene que el universo debe ser descrito mediante algoritmos en lugar de leyes físicas.

Ganó a los 21 años un premio de la Fundación MacArthur, cotizadísimo en EE.UU. y denominado “la beca de los genios”. Otra pantalla que consultar en busca de los grandes referentes actuales. Distinguidos con esa beca han sido también, entre otros muchos, los matemáticos Terence Tao, Andrew Wiles y Persi Diaconis, muy reconocidos en la comunidad científica. O Tim Berners-Lee, creador de la omnipresente www (world wide web).

Los grandes cambios sociales que ha supuesto la tecnología sitúan en las listas de genios a personajes como Tim Berners-Lee, Mark Zuckerberg, Bill Gates, Larry Page o al creador del móvil, Martin Cooper

En una lista de genios que hizo hace unos años la revista británica BBC Science Focus consultando a científicos, aparece también, junto al visionario fundador de Apple, Steve Jobs, Mark Zuckerberg, destacado por la manera como ha cambiado la comunicación entre la gente y entre un abanico de todos los tiempos que incluía además a Rosalind Franklin, la codescubridora del ADN fallecida prematuramente y a quien sólo se han reconocido los méritos recientemente o al casi centenario James Lovelock (autor de la Hipótesis Gaia terrestre).

En otras listas de genios contemporáneos y los científicos “más influyentes” son recurrentes, entre otros, Noam Chomsky, padre de la lingüística moderna; el biólogo evolutivo Richard Dawkins o Donald Knuth, pionero de la computación. La era de la informática y tecnología ha cambiado tanto la sociedad que hay quien incluye al creador del teléfono móvil, Martin Cooper, o a los tecnólogos Bill Gates (fundador de Microsoft), Steve Wozniak (Apple) y Larry Page y Sergey Brin (de Google).

Algo parecido ha pasado en otras áreas que se han revolucionado, como la biología a partir de la descodificación del genoma humano, lo que ha sumado a los descubridores del ADN (Francis Crick, James Watson y Rosalind Franklin), los descifradores del genoma, Craig Venter y Francis Collins o, recientemente, a quienes han abierto el campo de la edición genética, como George Church y las desarrolladoras de la tecnología CRISPR para esa corrección de genes, Jennifer Doudna y Emmanuelle Charpentier, aunque como en otros ámbitos sociales, suele destacarse menos a las mujeres que a los hombres.

Y así se podría seguir con más áreas. Los matemáticos tienen su propio olimpo, en completo auge y con la mente privilegiada de Terence Tao (que fue niño prodigio) en cabeza. Y los físicos, el suyo. En los últimos cinco años, se ha colgado la etiqueta de nueva Einstein a una física estadounidense veinteañera, Sabrina González Pasterski, aunque Villatoro cree que aún debe añadir méritos a su currículo.

En el mundo hay hasta 15 millones de científicos si se cuenta con criterio amplio, recuerda el divulgador. Entre tantos, hay muchos de brillantes, así que cualquier lista puede ser enmendada e impugnada.

“La producción científica está muy dividida en áreas. En cada una hay genios. Comparar a Sydney Brenner (Nobel Medicina 2002) con Murray Gell-Mann (Nobel Física 1969), ambos fallecidos hace poco, es imposible. Sus contribuciones son diferentes, pero en ambos casos son geniales”, dice Francisco Villatoro. 

¿Y no habrá cada vez menos genios porque queden menos grandes misterios por descubrir, menos preguntas trascendentales por responder? “Lord Kelvin (el físico y matemático William Thomson) dijo que en física todo estaba descubierto, que sólo había dos nubes en el firmamento y mira por donde esas nubes, la relatividad y la cuántica, lo cambiaron todo”, contesta irónicamente Fernández-Vidal, “se dice que cuando crees que ya tienes todas las respuestas el universo cambia las preguntas”.

“No es cierto que las grandes explicaciones sean conocidas –asegura Villatoro–. Nadie conoce aún el origen de la vida, de la multiceluraridad, del cerebro, de la consciencia. Ni el origen del universo, de la expansión cósmica, de la materia oscura, de la asimetría materia-antimateria, de los agujeros negros supermasivos... Y sólo pongo unos pocos ejemplos”. 

“Mucha gente confunde genio y fama –remata este profesor–. Un genio puede serlo sin ser famoso y un científico puede ser famoso sin ser un genio. Habiendo tantos científicos en el mundo es muy difícil que alcancen la fama mediática de genios del pasado. Incluso la fama de Hawking es menor que la de Einstein. Es difícil de igualar en el siglo XXI para científicos jóvenes de genialidad comparable o superior. Pero, debe haber genios, los grandes misterios de la ciencia solo podrán ser resueltos gracias a ideas geniales. El avance de la ciencia necesita de los genios”.

 

La lista de villatoro

Francisco Villatoro resume una serie de nombres que, para él, serían genios de hoy en diversas áreas, aunque advierte que “no es una lista rigurosa desde el punto de vista cienciométrico”. El divulgador da preferencia a científicos más jóvenes que los habitualmente incluidos en estas categorías: Terence Tao. Matemático de la Universidad de California-Los Ángeles, de 44 años que, según Villatoro, “es un polimatemático que trabaja desde en números primos hasta en ecuaciones de los fluidos, muy famoso por su blog What’s New (un galimatías para profanos). Premiado en el 2006 con la medalla Fields (distinción de la Unión Matemàtica Internacional). Comparables en genialidad hay otros, pero no polimatemáticos, añade. Peter Scholze, con 31 años dirige el Instituto Max Planck de Matemáticas (Alemania). Es otro medalla Fields (2018) y genio de la geometría algebraica.
“Hay otros matemáticos geniales, cuyo mayor logro es puntual, pero revolucionario”, dice el divulgador. Cita a Grigori Perelman (53 años), que probó la conjetura de Poincaré; Thomas Hales (61 años), que probó la conjetura de Kepler y Andrew Wiles (66 años), que probó otro reto, el teorema de Fermat. Y añade a Sophie Morel (Universidad de Princeton), que a sus 39 años es un genio en teoría de números e Ingrid Daubechies (64 años y Universidad de Bruselas), “la gran madre de la teoría de ondículas que ha logrado que se apliquen a casi todo”, dice. También recuerda a Maryam Mirzajani, primera mujer medalla Fields, fallecida en el 2017.
Edward Witten (67 años), del Institute for Advanced Study, IAS (Princeton, EE.UU.), es el único físico premiado con la medalla Fields y el gran motor de la teoría de cuerdas durante los últimos 40 años, indica Villatoro. “Muchos cuerdistas son geniales”, apunta, “como Nima Arkani-Hamed (47 años), el gran gurú actual, o Juan Martín Maldacena (50 años), padre de la versión moderna del universo holográfico”. Ambos, también del IAS, donde trabajó Einstein. Destaca asimismo a Andrea M. Ghez (54 años y en la Universidad Los Ángeles-California), “que ha revolucionado las técnicas de óptica adaptativa que han permitido estudiar las estrellas más cercanas al agujero negro supermasivo de nuestra galaxia”; Lene V. Hau (59 años y en Harvard), “por sus aportes geniales en átomos ultrafríos y en nanotecnología” y al padre de los ordenadores cuánticos, David E. Deutsch (66 años y en Oxford).
Omar M. Yaghi (54 años y en Berkeley) es, para él, “el gran genio de la síntesis química; ha revolucionado la química de nuevos materiales” y Charles M. Lieber (60 años, Harvard) “ha cambiado la nanociencia en varias ocasiones”. Los dos, sin Nobel. Sí lo tiene Kary Mullis (74 años), inventor de la PCR (reacción en cadena de la polimerasa) que ha marcado un antes y un después en la bioquímica.
En biología, la estructura del ADN fue premiada con el Nobel de Medicina 1962 para James Watson (91 años) y Francis Crick, fallecido ya, así que no cabría en esta lista, aunque para Villatoro, “superaba a Watson en genialidad”. Otro hito ha sido la decodificación del genoma humano en el 2000 (no ha recibido el Nobel), tanto la iniciativa privada, liderada por Craig Venter (72 años) como el proyecto público internacional, dirigido por Francis Collins (69 años). “Su genialidad es similar, aunque Venter se ha sabido vender mejor –dice–, tiene más eco mediático y trabaja en crear vida sintética, en que colabora con otro genio, Hamilton Smith (87 años), Nobel de Medicina en 1978”.
Subraya que “hay varios genios en la edición genética”, entre los que David R. Liu (46 años) y George M. Church (64 años), en Harvard ambos, “transforman esta área”.
Aparte, Nicole King (49 años y en California-Berkeley) es experta en evolución de la multicelularidad y ha realizado hallazgos clave. Y Lydia Villa-Komaroff (71 años), bióloga molecular, ha realizado grandes contribuciones a la bioienginería, como la síntesis bacteriana de la insulina, el funcionamiento de la visión en mamíferos y descubrir las bases moleculares del Alzheimer. 
En otra rama de ciencias, destaca a Nancy A. Moran (65 años y Universidad de Texas), entomóloga y bióloga evolutiva, que ha realizado aportaciones muy relevantes en la versión más moderna de la evolución darwiniana; Jane Goodall (85 años y en Cambridge), que ha revolucionado la primatología y Sarah Blaffer Hrdy (73 años, Universidad de California-Davis), antropóloga y primatóloga, “que ha cambiado nuestra concepción sobre el papel de la mujer en la evolución de los humanos”. 
“En medicina –sigue el divulgador–, el científico vivo más citado es un médico que ha revolucionado en varias ocasiones nuestra manera de entender las enfermedades a escala global, Graham A. Colditz (64 años y en la Universidad de Wasingthon), epidemiólogo experto en cáncer”. También señala a Robert S. Langer (71 años y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, MIT), “nanotecnólogo impulsor de la vehiculación de fármacos”; a Shizuo Akira (66 años y en Osaka), “que ha renovado la inmunología en varias ocasiones”; Françoise Barré-Sinoussi (71 años y Nobel de Medicina 2008), codescubridora del virus del sida; y a May-Britt Moser (56 años y en la Universidad Noruega de Ciencias), Nobel de Medicina 2014 y autora del concepto de GPS en el cerebro. “Quienes la conocen dicen que era el genio detrás de su difunto marido, con quien compartió Nobel”, señala. Para él, Solomon H. Snyder (80 años y en la Johns Hopkins), “creador de la neurociencia molecular, ha revolucionado la neurociencia en varias ocasiones”.
El divulgador incluye en su lista a Stephen Wolfram, “genio de la física cuando se pasó a la informática y al mundo de la empresa”. Y, de la informática y tecnologías, a Tim Berners-Lee (64 años), “padre de la www, html y http”, pero recalca que “hizo este trabajo con Robert Cailliau (72 años) y no ha realizado más contribuciones”. A los tecnológos Bill Gates (63 años), Larry Page (46) y Sergey Brin (45), les reconoce su genialidad “más empresarial que científica”.
De entre los científicos españoles, Villatoro considera geniales al químico Avelino Corma (66 años, ITQ- Politècnica de València), la bioquímica Margarita Salas (80 años, CSIC) y al físico Luis Álvarez-Gaumé (Universidad New York State-CERN), entre otros.