El más veloz no escapa de las amenazas

Es uno de los grandes felinos en mayor riesgo de desaparecer. Quedan 7.000 ejemplares en libertad en toda África, más unas decenas en Irán. Cazador diurno para evitar disputas con sus primos leones y leopardos, en territorios de los masáis se trabaja para que pueda coexistir con los ganaderos.

La hierba está alta y seca. Todo es uniforme y parece un mar de color amarillento intenso. Es el final de la época seca. El color cambia a lo largo del día según el sol. Cuando llega el atardecer, se convierte en una mezcla de anaranjados, ocres y violetas formando la típica estampa del ocaso africano. Luego, llegan los azules de la noche. En esa hora mágica, justo entonces, aparece un guepardo de la nada y se pasea elegantemente ante a una acacia solitaria.

A esas horas nadie duerme en la sabana africana. Los guepardos, tampoco, aunque son los grandes felinos más activos durante las horas diurnas. Durante la noche no lo son casi nada, pero sí al alba y al ocaso. Uno de los motivos es evitar enfrentarse a sus primos los leones y los leopardos. Tampoco quieren saber nada de hienas y perros salvajes africanos. Estando activos durante el día tienen más posibilidades de cazar y comerse sus presas con tranquilidad. Sobre todo, de que no se las roben esos otros predadores y carroñeros.

Hay grabados y jeroglíficos del antiguo Egipto, de hace más de 3.500 años, que muestran que se domesticaban guepardos para cazar y era un animal asociado a la realeza

Estas grandes planicies del sur de Kenia, donde el Masai Mara se une al Serengueti tanzano, son uno de los refugios del guepardo. También se encuentra en buen número en zonas semidesérticas del sur de África como el desierto del Kalahari, entre Botsuana, Namibia y la República de Sudáfrica. Otro lugar donde habita es en el parque nacional de Kruger, en el este de la República de Sudáfrica, junto a la frontera de Mozambique. En otras zonas de África quedan unos pocos centenares. En Asia está al borde de la desaparición.

El guepardo es uno de los grandes felinos más amenazados. Actualmente, se estima que quedan menos de 7.000 guepardos en libertad. La cifra va a la baja y se ha reducido a la mitad en tan sólo 25 años. En cuanto a su hábitat, los datos son escalofriantes: en las últimas cuatro décadas se ha reducido un 90%. En Asia tan sólo sobrevive en Irán, con una población estimada de entre 50 y 100 ejemplares. Se encuentran en peligro crítico, en una zona complicada. Antes el animal era común en la península Arábiga, Afganistán y Turkmenistán.

El guepardo es el único superviviente de su género: Acinonyx. Había otras especies que se extinguieron, que vivían en África. También hubo una especie de guepardo más grande que se cree que existió en Europa y se extinguió hace aproximadamente medio millón de años. La especie más cercana al guepardo en el proceso evolutivo es el puma (Puma concolor). Ambas pertenecen al linaje Puma, uno de los ocho linajes de Felidae.

Hay evidencia de que los guepardos se capturaban en el antiguo Egipcio ya desde hace al menos 3.500 años. Se les domesticaba para cazar y estaban asociados a la realeza. Los guepardos eran llamados “panteras del norte”, y los leopardos, que nunca se han llegado a domesticar, eran las “panteras del sur”. Hay grabados y jeroglíficos donde los guepardos aparecen con collares y correas. 

Todos los niños conocen una cosa del guepardo: es el animal terrestre más rápido del planeta. El que corre más rápido de todos. En carrera puede sobrepasar los 100 kilómetros por hora. ¡Se han llegado a medir hasta 140 km/h!. Y alcanza esos 100 km/h en apenas tres o cuatro segundos. Se acerca o espera a su presa a la mínima distancia posible; si lo consigue, pocas presas se escapan por velocidad. El porcentaje de éxito que tiene es muy elevado si la distancia a la presa es la adecuada. Aunque son rápidos, los guepardos son velocistas de sprint y sólo mantienen su alta velocidad durante periodos cortos, poco más de un minuto. Después necesitan descansar más de media hora si quieren hacer otro intento.

El diseño de sus patas es lo que hace que corran tanto. Primero, la longitud de esas patas es mucho mayor, relativamente, que en los otros grandes felinos. Se parecen muchísimo a los galgos: esas patas tan largas hacen que los guepardos den grandes saltos estirando su cuerpo, de modo que parece que estén volando. Además, la forma de sus patas traseras también les hace aumentar su velocidad. Se comportan como si fueran un muelle acumulando tensión cuando están recogidas para liberar toda la energía cuando se expanden, impulsando al animal hacia adelante. Sus garras son mucho más pequeñas y rectas que las de otros felinos y no son del todo retráctiles (se parecen más a las de un perro) ni tienen la típica funda protectora de los gatos.

La caza furtiva 
por las pieles, 
los atropellos, la presión turística a sus hábitats o que parte de ellos estén en áreas conflictivas dificultan la conservación 
de la especie

El guepardo es diferente al resto de los felinos de gran tamaño en más cosas. Su cuerpo es muy delgado y su cabeza es redondeada y más pequeña que en los otros. Su pelaje es grueso, muy corto y de color amarillento. Tiene unas rayas negras en el rostro (igual que las que se pintan jugadores de fútbol americano o soldados en la batalla) que les ayudan a evitar los reflejos del sol al cazar. Su diseño punteado por miles de pequeñas manchas negras (se calcula que entre 2.000 y 3.000) les hace miméticos con los paisajes que habitan.

La velocidad, el mimetismo y su vista son sus mejores armas para la caza. Los guepardos son carnívoros especializados en pequeñas presas. Cazan principalmente varias especies de gacelas como la Thomson o la saltarina, junto a impalas y antílopes pequeños como el dicdic. En la época de nacimientos masivos de otros herbívoros más grandes como cebras o ñus, cazan sus crías con frecuencia. Cuando tienen la oportunidad también capturan pájaros, liebres y roedores.

A su vez, el guepardo tiene depredadores naturales. Su constitución más fina hace que no tenga posibilidad de defenderse ante leones y leopardos. Sus crías son perseguidas por estos felinos y por las hienas o, a veces, por guepardos adultos.

Durante siglos, muchas civilizaciones han cazado guepardos por sus pieles, que eran muy valoradas. Todavía lo son: la caza furtiva por el tráfico de pieles continúa siendo una de las principales amenazas para este animal. Aparte, la convivencia con el ser humano le ha traído otros problemas. A pesar de que se ha demostrado que es uno de los felinos que menos atacan a los animales domésticos, es cierto que en ocasiones mata a ovejas, vacas o terneros. Por esa razón se les da caza y se les mata, sea a tiros o con trampas y veneno. 

La presión que sufren en zonas turísticas con safaris no respetuosos que los agobian, los atropellos en carreteras y las especies invasoras (que a veces traen enfermedades contagiosas) son otras grandes amenazas. El hecho de que parte de su hábitat se encuentre en áreas conflictivas, incluso varias de ellas en zonas de guerra, es un problema añadido para su conservación. Tampoco ha cesado la caza ilegal para el tráfico de ejemplares.

Namunyak Kasao es un joven pastor masái que vive de forma seminómada con su familia en la zona conocido como el Gran Mara. Ataviado con la típica manta roja de su pueblo, comenta, mientras se apoya en una vara de madera: “Cerca de donde vivimos ahora no tenemos problemas y no nos atacan durante el día. Sólo a veces vienen hienas por la noche. Pero cuando se acaba la hierba y vamos al sur de nuestro poblado, allí no podemos estar tranquilos. No hay vallas que separen la reserva (de Masai Mara) y los guepardos siguen a nuestras cabras y ovejas en pleno día, aunque nosotros estemos con el rebaño. Si tenemos un descuido, nos roban un animal. Es un problema muy importante para nosotros”.

La investigadora Caroline Ngweno asegura que para lograr la convivencia entre humanos 
y guepardos es vital trabajar con los niños de las aldeas, para que aprendan el valor de este animal

En el Gran Mara funciona con éxito desde hace casi una década un proyecto de Kenya Wildlife Trust, apoyado por la organización ecologista Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, en inglés), que se llama Mara Predator Conservation Programme. El proyecto trata, desde la investigación científica, de hallar soluciones para que guepardos, leones, leopardos y hienas puedan convivir con las poblaciones humanas.

Caroline Ngweno, investigadora keniana con larga experiencia en el campo, es la directora del programa. Trabaja en Olare Motorogi y otras zonas del Gran Mara, en territorio masái. Según explica, para que los grandes felinos como el guepardo puedan sobrevivir en zonas humanizadas es vital trabajar con la población local, desde que son niños y jóvenes. “Varias partes del proyecto van dirigidas a escuelas y a la comunidad local. Hacemos muchas actividades para que los chicos y sus padres vean el valor añadido que supone tener a los guepardos y a los otros depredadores”, señala.

“Otra iniciativa que funciona muy bien –comenta la doctora Ngweno– es la creación de ‘clubs de fauna salvaje’ en que participan los niños”. El proyecto también ha producido varios documentales donde la población local es protagonista junto a los animales. “Después realizamos proyecciones en las aldeas de la zona y la gente habla sobre sus problemas, y con su experiencia surgen posibles soluciones sostenibles para reducir la pérdida de ganado. Algunas son ingeniosas y otras son imposibles de aplicar, pero todas las propuestas y discusiones son válidas para buscar soluciones y evitar que el veneno o las balas sean la única solución a los ataques de los felinos”, afirma Ngweno.

El futuro del guepardo es el futuro de las especies amenazadas y el mismo del planeta. Se encuentra en el presente de los niños y jóvenes y en su capacidad para dar un giro al comportamiento irrespetuoso del ser humano hacia los animales. La cuenta atrás ya ha comenzado, y cada vez hay menos tiempo.

¿Por qué panteras?
El término pantera procede del griego pánther y se traduce como gato salvaje. Las panteras negras son jaguares o leopardos con pelaje muy oscuro debido al melanismo. La pantera de las nieves vive en las montañas de Asia; la pantera de Florida es una subespecie de puma declarada oficialmente extinta en el 2018. Panteras es un proyecto del fotógrafo Andoni Canela. Trata sobre los grandes felinos y su lucha por la supervivencia. Incluye a los felinos del género Panthera: jaguar, tigre, león, leopardo y pantera de las nieves y, además, a pumas, guepardos y linces. El proyecto se inició con esta serie del Magazine en el 2018 y cuenta con el apoyo de WWF, incluye un libro de gran formato y tendrá continuidad en un documental producido por Wanda Natura. 
(Más información en www.panteras.org)

 

guepardo

(Acinonyx jubatus)

Hábitat
A lo largo del continente africano. Sábana y áreas semidesérticas. Población reducida en Irán.

Población
Se calcula que quedan menos de 7.000 guepardos en libertad en África. Y en Asia, menos de 100 ejemplares en Irán. 

Estatus
Según la zona geográfica, está clasificado en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como “en peligro crítico” o “amenazado”.

Amenazas
La destrucción de su hábitat para agricultura y ganadería y el conflicto con los humanos por el ganado, la caza furtiva, el comercio ilegal de pieles y cachorros y las molestias excesivas del turismo.

El más rápido
Es el más veloz de todos los animales terrestres. En carrera, puede sobrepasar los 100 kilómetros por hora, velocidad que puede alcanzar en apenas tres o cuatro segundos. Y se ha llegado a registrar una velocidad de ¡hasta 140 km/h!

Coaliciones
A veces forman coaliciones de machos (con frecuencia, hermanos, pero no siempre) de dos, tres, cuatro o hasta cinco ejemplares que comparten territorio y cazan juntos.