No todo son campanadas

La celebración por excelencia del cambio de año en España consiste en comerse las doce uvas al ritmo de las campanadas de medianoche. No es una costumbre extendida por todo el mundo, pero en otros lugares, en Nochevieja, también hay que degustar un determinado alimento durante la cena para tener suerte o invocar la prosperidad. En otros, hay que seguir ciertas tradiciones, como romper platos o quemar deseos escritos en papel. La diversidad cultural es pura pirotecnia.

Austria
Augurios en figuritas fundidas

Los austriacos acostumbran a pasar la noche de San Silvestre en casa, con familia y amigos, disfrutando de platos de carne de cerdo, especialmente de la cabeza del animal, de los que se dice que traen suerte. Tras la cena, se funden figuras de plomo al calor de una vela. Cuando la figurita ha perdido su forma original, se arroja a un cubo de agua fría para que recupere consistencia y, según la nueva forma que adopte, se predicen los augurios para el futuro. Además, escuchan las campanadas de la Pummerin, campana principal de la catedral de Viena y bailan, claro, El Danubio azul.

China
Pescado y abundancia 

El Fin de Año en el país más poblado del mundo se rige por el calendario lunar y, por tanto, no coincide con el 31 de diciembre. Sus celebraciones se enmarcan en un festival que dura 16 días durante el cual, preferentemente, se consume pescado de mar o de río. El motivo es que, en mandarín, la palabra pez, suena como sobra, y al pueblo chino le gusta llegar a Fin de Año habiendo conseguido ahorrar algo, un símbolo de abundancia para el año que empieza. Para ayudar en ese cometido, la lechuga, que simboliza la buena suerte, sirve como envoltorio de mucho alimentos.

Dinamarca
Rompiendo platos

En el más meridional de los países nórdicos no hay una cena característica para Fin de Año, aunque se suelen preparar platos con bacalao. Pero, en cambio, sí hay una tradición muy arraigada: la de romper los platos tras el ágape. Antiguamente, se solía romper esa parte de la vajilla contra la puerta de los seres queridos, lo que era un modo de demostrarles cariño y desearles lo mejor para el nuevo año. Hoy acostumbra a hacerse en cada casa y, si hay muchos platos rotos, es que contamos con muchos amigos que nos aprecian.

Perú
Chocolate caliente en verano

No hay un plato especial para el cambio de año en el país andino, aunque los favoritos son el pavo o el cerdo al horno con ensaladas y arroz. Pero, en cambio, sí es mayoritario tomar panettone con chocolate caliente como postre, tanto en Nochevieja como durante todas las fiestas navideñas, algo que llama la atención al estar en pleno verano del hemisferio sur. Pero resulta que Perú es el segundo consumidor mundial de panetón, como allí se denomina. Durante esas fiestas, cada familia devora más de cinco de esos dulces de origen italiano. 

Japón
Fideos para una larga vida

La víspera de Año Nuevo, en el País del Sol Naciente, la tradición culinaria se remonta a más de cuatro siglos: el toshikoshi soba, cuya traducción sería “fideo que cruza el año”. Hay dos explicaciones populares para esta costumbre. La primera es que comer estos fideos deja atrás las dificultades del año porque se cortan fácilmente al comer. La segunda dice que, dado que son fideos hechos con trigo sarraceno, planta muy resistente al clima severo, ingerirlos en esta fecha simboliza una larga vida.

Portugal
Pasas por uvas

En este país la cena de Nochevieja acostumbra a basarse en pavo, mariscos, el tradicional bacalao con patatas o, en la zona de Oporto, el pulpo a la brasa. Lo más característico, no obstante, es que también acompañan las campanadas de las doce con uvas, pero, en este caso, son pasas. 

Italia
Que no falten las lentejas

Si hay un plato indispensable en el Cenone di San Silvestro en Italia es, sin duda, el cotechino e lenticchie. Se prepara llenando con carne la tripa del cerdo, condimentándola con especias y acompañándola de lentejas cocidas o crudas en ensalada. Es precisamente el hecho de consumir esta legumbre lo que se asocia, en el país transalpino, a la suerte venidera.

Rusia
Cenizas en el champán

En Rusia, el Año Nuevo se celebra el 1 de enero desde 1699 por una orden de Pedro I, que cambió la tradición agrícola de celebrarlo el primero de marzo. Mucho más moderna es la costumbre actual, muy extendida, de pensar un deseo mientras suenan las campanadas de fin de año, escribirlo en un papel, quemarlo y verter las cenizas en una copa de champán, para beberlo luego. Así, afirman, los deseos se cumplen.

Grecia
La moneda de la suerte

Una tradición de la religión ortodoxa griega es cortar la vasilópita o tarta de San Basilio en la medianoche de Fin de Año. Se marca con un cuchillo la señal de la cruz sobre este pan dulce y se corta en tantos trozos como miembros tenga la familia, repartiéndolos a cada uno de mayor a menor. Quien tenga la fortuna de encontrar, en su porción, la moneda escondida en el bizcocho tendrá un año repleto de buena suerte.

Polonia
Arenques de la fortuna

Al igual que en algunos estados federados de Alemania, la costumbre polaca es servir, como aperitivo, arenques en escabeche con cebolla y aceite de oliva. Cuanto mayor sea el consumo de este pescado (desalado), mayor será la fortuna en el año entrante. Asimismo, se suele preparar una gran fondue con distintos tipos de carne.