Objetivo: batir a los tramposos

El deporte vivirá en agosto los fastos de una nueva cita olímpica, pero el dopaje y otras trampas han ensombrecido en los últimos años muchas disciplinas. El espectáculo y el apoyo económico se resienten, y las autoridades deportivas tratan de pasar a la ofensiva, pero es una carrera de obstáculos.

El deporte de élite se ha visto salpicado por diversos escándalos que ponen en duda su integridad. En el fútbol, la corrupción ha crecido hasta convertirse en un mal endémico en algunos ámbitos de poder, mientras que en otras disciplinas el engaño ha adoptado distintas formas, con nuevos casos de dopaje y sospechas de amaños de partidos.

Sería injusto generalizar, apuntarse a un discurso tremendista que exagere los efectos reales de quienes hacen trampa, en realidad una minoría mediáticamente ruidosa, pero no tanto como para insonorizar el mérito y la repercusión de los que ganan limpiamente; con todo, es obligado reaccionar y mejorar los mecanismos de defensa para localizar la mancha y hacerla desaparecer.

El dopaje amenaza tres potencias del atletismo: Rusia ya está fuera de los Juegos, y la federación internacional vigila de cerca a Kenia y Etiopía

El ciclismo, deporte maltratado por el dopaje, tocado virtualmente de muerte tras descubrirse la gran mentira protagonizada por quien fue su gran héroe, Lance Armstrong, remonta el vuelo gracias a nuevos referentes y recupera la credibilidad mediante controles exhaustivos e indiscriminados a todos los integrantes del pelotón. Es vital la adaptación a los nuevos tiempos y la detección del fraude desde su raíz. Como muestra, la rápida intervención de la Unión Ciclista Internacional (UCI) sancionando a una ciclista por un motor camuflado en su bicicleta. El dopaje tecnológico surge como sofisticada nueva amenaza que neutralizar.

Las actuaciones de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), que funciona de forma independiente, también son esenciales para asegurar la limpieza en la conducta de los deportistas. La Federación Rusa de Atletismo ha sido suspendida internacionalmente. Está prohibido relajarse. Incluso España debe ponerse las pilas. La AMA retiró la acreditación del laboratorio antidopaje de Madrid (no del de Barcelona) por el incumplimiento de las normas básicas de este organismo.

Hay otras fórmulas para señalar a los deportistas que se desvían de la senda del juego limpio. Los patrocinadores más potentes contribuyen al escarnio público y advierten a los campeones de posibles tentaciones al retirar sus suculentos contratos publicitarios en cuanto son sancionados, dañando su reputación. Es el caso de la tenista Maria Sharápova. También las marcas más influyentes tuvieron un papel preponderante en la denuncia de Joseph Blatter y sus fraudulentas actividades al frente de la FIFA. Y se salieron con la suya.

Y no hay que olvidar la función de los medios de comunicación en la denuncia de casos de corrupción u otras modalidades ilícitas que permanecen ocultas. Los millones y millones de euros que mueven las casa de apuestas se ramifican en visibles patrocinios, pero también en un mundo opaco que ha empezado a comprar las voluntades de algunos deportistas. Juan Josep Pallàs

 

El atletismo, bajo embargo

Sergio Heredia

Qué sucio luce el atletismo: Sebastian Coe, presidente de la Federación Internacional (IAAF) desde agosto, hace lo que puede. Frota y frota. Y la porquería vuelve a salir a flote por las rendijas. Lamine Diack, su antecesor, le dejó un regalo envenenado. La IAAF es hoy una entidad embargada. Diack y parte de su equipo han sido detenidos. Se ha probado que pedían dinero a atletas tramposos. Los tramposos pagaban en negro, y Diack les perdonaba las penas.

Tras meses vetada para Río, Rusia negociaba al cierre de este reportaje su ­incorporación. Se la acusa de dopaje de Estado: la estafa tiene recorrido. Se remonta a la década pasada y toca todos los palos. Desde la velocidad hasta la marcha, pasando por las vallas y los saltos. Se ha probado que Yelena Isinbáyeva y Anna Chichérova, sus dos iconos, no tienen nada que ver con la historia. No importa: pagan igual.

Kenia está un paso por detrás. Sólo un paso. La IAAF le exige reformas. Una ­decena de sus figuras han sido sancionadas estos meses. Entre ellas, Emily Chebet, doble campeona mundial de cross (2010 y 2013), y la maratoniana Rita Jeptoo. Se duda de los mecanismos antidopaje kenianos, un coladero. Cuando los vampiros de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) aterrizan en las pistas de Eldoret, los corredores se evaden por la trastienda. Coe también recela de Etiopía. El órdago es considerable: Kenia lideró el medallero de los Mundiales del 2015, con 16 podios. Etiopía fue quinta (8). Y Rusia también pesa.

España no pesa tanto, aunque sus vergüenzas son notables. Se habla de Marta Domínguez, la atleta española más laureada de la historia. Durante tres años, el suyo ha sido un asunto durmiente, gentileza de la justicia española y de Diack. Coe ha roto el hechizo: otorgó carta de naturaleza al pasaporte biológico y así destapó a la palentina, que ha perdido su oro mundial del 2009 y su plata europea del 2010.

Bajo ese prisma, el Reino Unido brama. Hace meses que reclama un borrón y cuenta nueva: “Anulemos todos los récords y pongamos los cronómetros a cero”.

Ahí, Coe calla.

 

Corrupción por sistema

Juan Bautista Martínez

Ni siquiera la elección de Gianni Infantino como nuevo presidente de la Federación Internacional (FIFA) en las elecciones del 26 de febrero ha conseguido restituir la imagen de la cúpula del fútbol mundial. No en vano Infantino no viene de fuera del sistema, sino que estaba dentro como ejecutivo de la UEFA (la federación europea) que fue escalando posiciones. La aparición de su nombre dentro del magma de los papeles de Panamá no ha hecho más que confirmar que queda mucho trabajo por hacer para erradicar el lodo de corrupción y negocios turbios en el que viven instalados los dos organismos más importantes del deporte rey. El FBI estadounidense lleva meses investigando, la policía suiza va registrando sedes y los exdirigentes fueron inhabilitados.

Hubo un tiempo en que Joseph Blatter, al frente de la FIFA, y Michel Platini, como líder de la UEFA y aspirante al papado del fútbol, se sentían intocables, pero en diciembre fueron sancionados con ocho años fuera del fútbol (en febrero se redujo el castigo a seis) por un pago que hizo el primero al segundo de 1,8 millones de euros por un presunto trabajo realizado.

Ellos han sido la cara visible del escándalo, pero lo que da más una idea de hasta donde llegan los tentáculos de la suciedad es que, desde diciembre, se puede decir que la mitad de los 22 miembros del Comité Ejecutivo de la FIFA que en el 2010 tomaron parte en la decisión de conceder –de manera polémica– a Rusia y Qatar la organización de los Mundiales del 2018 y el 2022 están expulsados o han sido suspendidos. El 50%. Por lo tanto, no se puede hablar de una manzana podrida o de un caso aislado sino de un modus operandi que llevaba mucho tiempo funcionando, con una riada de millones sobre el tapete.

La sospecha se ha instalado en la dirección del fútbol, con un personaje tan legendario como Franz Beckenbauer siendo investigado por el Comité de Ética de la FIFA en el marco de las pesquisas sobre si hubo también trapos sucios en la adjudicación del Mundial 2006. Urge una limpieza generalizada, pero ¿quién será capaz de hacerla?

 

El tenis pierde la inocencia

Ramón Álvarez

“Mi hijo tuvo que irse de Italia. Han arruinado su carrera y nuestra salud. Lo que ha salido es sólo la cúspide del iceberg. Hay mucha gente involucrada en las apuestas, es una estructura mafiosa articulada desde muy arriba, con gente importante implicada y la ley del silencio como norma”. Cuando José, un argentino emigrado a Italia, se presentó hace ya dos años ante este cronista para explicar una historia que nadie le había comprado en su país de adopción, apenas se había destapado un puñado de casos de tenistas italianos de segunda línea sancionados por su implicación en el amaño de apuestas, cuyos casos aún colean.

El pasado enero, en plena disputa del Open de Australia, estalló el escándalo: un fiscal italiano, Roberto Di Martino, solicitó la apertura de diligencias para investigar una tupida red de apuestas ilícitas en el tenis con base en Italia, pero de ámbito internacional, en la que estarían implicados al menos 37 tenistas del circuito profesional, dos de ellos entonces en el top-20. Los medios que destaparon la noticia –la BBC y la web Buzzfeed– apuntaron incluso a ganadores de algún Grand Slam, aunque sin ofrecer nombres.

“A mí me llegaron a ofrecer 200.000 dólares en el 2007 por perder un partido”, reconoció de inmediato el actual número 1 del mundo, Novak Djokovic. Sincero hasta la incorrección política, el serbio abordaba cara a cara un problema que va mucho más allá de las sanciones que pueda imponer el circuito o de los delitos que pueda demostrar un juez. “Algún día habrá una desgracia por culpa de las apuestas, siempre recibes presiones y todo tipo de amenazas”, añadió Roberto Bautista, otro de los tenistas que decidieron afrontar el problema tras denunciar alguna de esas amenazas recibidas en las redes sociales.

El caso, investigado por la justicia italiana bajo secreto de sumario, se suma al reciente positivo por meldonio (una sustancia dopante prohibida precisamente desde enero) de la ex número 1 del mundo Maria Sharápova, para remover los cimientos de uno de los deportes más globales y que mueven más dinero, y que parece haber perdido su tradicional deportividad e inocencia.

 

El circo de los tramposos

Antoni López Tovar

“En la fórmula 1 todo el mundo hace trampas”. La sentencia no corresponde a ningún detractor de la principal especialidad del mundo del motor, la que maneja más tecnología, dinero y glamur, sino al mismísimo Bernie Ecclestone, quien a sus 85 años sigue moviendo los hilos del gran circo después de casi cuatro décadas. Sabe perfectamente de qué habla el viejo magnate, que en 1997 efectuó una donación secreta de un millón de libras al Partido Laborista británico, entonces en el gobierno, que cambió súbitamente de opinión y permitió que la F-1 siguiera siendo patrocinada por las tabacaleras.

Trampas en los despachos, en los talleres o sobre la pista. En un mundo en el que las décimas de segundo logradas a base de ingeniería cotizan a precio de oro, los equipos protegen sus secretos con lonas sobre los coches y con cláusulas de confidencialidad sobre sus trabajadores, pero la fuga de información es tan antigua como el Mundial de F-1. En diciembre, Mercedes denunció a uno de sus ingenieros, por la supuesta sustracción de información confidencial sobre el rendimiento de los motores de la escudería alemana, cuando se enteró de que iba a fichar por Ferrari. Finalmente los dos competidores hicieron las paces entre bastidores, pero el ingeniero en cuestión, Benjamin Hoyle, se ha quedado en el paro.

Poca cosa, en comparación con el gran escándalo de espionaje del 2007, cuando el jefe de mecánicos de Ferrari, Nigel Stepney, filtró secretos al diseñador de McLaren Michael Coughlan. La Federación Internacional de Automovilismo sancionó a la escudería de Woking con una multa de 72 millones de euros y la pérdida de todos los puntos en el Mundial de constructores. Sus pilotos, Fernando Alonso, Lewis Hamilton y Pedro de la Rosa, quedaron exentos al haber colaborado en la investigación en exhaustivos interrogatorios. McLaren, que venía de una época dorada, no ha levantado cabeza desde entonces.

Siempre hay alguien que se las ingenia para forzar la estricta normativa técnica a que se someten los bólidos. A fin de cuentas, tal vez el éxito consiste en esto. En 1984 Tyrrell fue eliminado por introducir, en el último repostaje, bolitas de plomo en un depósito auxiliar para dar el peso mínimo exigido al coche. Flavio Briatore fue un maestro del juego sucio. Cuando en 1994 su equipo fue acusado de correr con software ilegal, incluyendo control de tracción y control de salida, la FIA encontró ambos sistemas en el monoplaza, pero no pudo probar su utilización en carrera. Siempre bajo sospecha, el director de equipo italiano fue expulsado de por vida de la F-1 en el 2009, cuando Nelsinho Piquet reveló que en la temporada anterior le obligó a provocar un accidente para favorecer al otro piloto del equipo, Alonso. El asturiano consiguió la primera de sus dos victorias del 2008 en Singapur gracias a la salida del coche de seguridad motivada por el accidente de Piquet. El heptacampeón Michael Schumacher siempre destacó por verse involucrado en accidentes que le favorecían, circunstancia que le ocasionó varias sanciones. “Tienes toda la razón, necesito probarme a mí mismo porque siempre he ganado todo haciendo trampas como tú dices”, espetó el alemán a un periodista cuando regresó a los circuitos en el 2010 después de su primera retirada.

Una frase incluida en la biografía de Ecclestone es reveladora de cómo se las gastan en los círculos de poder del gran circo: “Cuando Flavio Briatore me clavó el puñal por la espalda, desplegó todos sus encantos y me dijo: ‘Te irá bien sangrar un poco’”.


Con la Tecnología hemos topado

Xavier G. Luque

El mundo del ciclismo anda revuelto con los últimos descubrimientos en materia de manipulación de resultados: el mal llamado dopaje tecnólogico, que es más correcto definir como fraude mecánico.

Hasta no hace mucho, las sospechas de manipulación tecnológica se centraban de forma exclusiva de los deportes del motor y, en el mundillo ciclista, esto sonaba más a fantasía que a realidad. Es cierto que no se ha documentado caso alguno en el ciclismo profesional masculino, el más mediatizado, pero la aparición de la primera bicicleta trucada en el Mundial femenino sub23 de ciclocross, en enero, ha disparado las sospechas. La Unión Ciclista Internacional (UCI) descubrió un motor eléctrico oculto en el interior de la bicicleta de la Femke van den Driessche, y las alarmas saltaron. La ciclista belga, de 19 años, aseguró que aquella bicicleta no era suya, pero antes de cualquier sanción firme ha optado por retirarse del deporte ciclista.

Las primeras sospechas de manipulación tecnológica surgieron en el 2010, tras una exhibición del suizo Fabian Cancellara en el Tour de Flandes y en la París-Roubaix. Sus cambios de bicicleta durante la carrera se convirtieron prácticamente en ­pruebas acusatorias, y para frenar las especulaciones la UCI empezó a pasar las bicicletas por escáneres en las grandes competiciones, como el Tour de Francia. Nada.

Las aguas se habían calmado hasta que se detectó la bicicleta fraudulenta de Van den Driessche y han regresado con fuerza los controles, aunque más sofisticados. Ahora los inspectores especializados de la UCI cuentan con una cámara minúscula que se introduce en el cuadro de la bicicleta y envía las imágenes a un teléfono inteligente. Así pueden revisar más bicicletas en mucho menos tiempo. Pero sigue sin aparecer la famosa bicicleta fantástica.

La utilización de un motor eléctrico oculto, por pequeño que sea, aportaría una ayuda inestimable en una competición de alto nivel. Un escalador de élite puede desarrollar una potencia media de alrededor de 370 vatios en una ascensión como la del Alpe d’Huez, durante unos 40 minutos. Si el motor le da ni que fueran 10 vatios suplementarios, esto ya supondría completar la subida en un minuto menos. Y los motores más avanzados tecnológicamente pueden aportar mucha más potencia, aunque aquí ya hay que valorar el peso extra, el ruido… y la posibilidad de que el truco sea descubierto: es el final de la carrera deportiva.

CASOS DESTACADOS
En las diversas disciplinas deportivas ha habido episodios fraudulentoa y no son exclusivos de los últimos tiempos


1904 CICLISMO
Ganar el Tour en tren
El francés Maurice Garin, que había ganado la primera edición, fue el más rápido del Tour de Francia, pero fue descalificado por hacer en tren alguna etapa. El triunfo fue para Henri Cornet, quinto inicialmente.

1936 ATLETISMO
Cuestión de sexo 

Dora Ratjen participó en salto de altura en los Juegos de Berlín y quedó cuarta. En la década de los cincuenta confesó: “Yo siempre fui un hombre. Los nazis, obsesionados por ganar una medalla, me obligaron a competir como mujer”.

1967 CICLISMO
Muerte en el Mont Ventoux
El inglés Tom Simpson muere en plena ascensión del Mont Ventoux después de haber ingerido una combinación mortal de coñac y anfetaminas.

1978 CICLISMO
Orina desde casa
El belga Michel Pollentier era líder del Tour cuando descubrieron que llevaba una pera con orina limpia en la axila que utilizaba para rellenar el frasco del antidopaje.

1980 ATLETISMO
Maratón con M de metro
La cubana Rosie Ruiz ganó el maratón de Boston utilizando el metro para acortar. Se incorporó al recorrido a falta de un kilómetro para la meta.

1984 AUTOMOVILISMO
Plomo en la gasolina
En el GP de Detroit se descubrió que la escudería Tyrrell utilizaba el último repostaje para introducir bolas de plomo en el coche, más ligero de lo permitido, para alcanzar el peso mínimo. 

1988 ATLETISMO
El hijo del estanozolol
Ben Johnson (Canadá) derrota a Carl Lewis en la final de los 100 metros de los Juegos de Seúl con récord del mundo incluido. Tres días después se sabe que dio positivo por estanozolol. Pierde el oro. En 1993 cae por testosterona y es sancionado de por vida.

1992-1994 FÚTBOL
La mancha de Maradona
En 1992, Diego Armando Maradona es castigado cuatro meses por consumir cocaína antes de un partido. Regresa, pero en el Mundial de Estados Unidos da positivo por efedrina, sustancia que le ayudaba a perder peso.

2002 ESQUÍ
Juanito era mentira
España nacionalizó al esquiador de fondo Johan Muehlegg y lo rebautizó como Juanito. Sus victorias eran portada hasta que en los Juegos de invierno del 2002, donde había ganado tres medallas de oro, cae por darbepoetina.

2004 ATLETISMO
La huida de Kenteris y Thanou
Los dos velocistas griegos entrenaban juntos (él, oro en 200 metros en Sydney, y ella, plata en los 100 lisos) y corrían en casa en los Juegos de Atenas. Unos días antes, escaparon de un control antidopaje y huyeron en moto de la Villa Olímpica. Nunca más han competido.

2005-06 FÚTBOL
El Juventus acaba en segunda
Luciano Moggi, director general del todopoderoso Juventus, controlaba el fútbol italiano a su antojo. El club de Turín es desposeído de los títulos de liga de 2004-05 y 2005-06 y desciende a la Serie B.

2006 CICLISMO
Los clientes de Fuentes
La operación Puerto de la Guardia Civil destapa una trama de dopaje del doctor Eufemiano Fuentes basada en transfusiones de sangre con EPO. Fuentes trabajaba con equipos (Liberty y Kelme) y con ciclistas en privado (Ullrich, Basso, Hamilton y Mancebo). 

2006 ATLETISMO
Reincidente
Justin Gatlin dio positivo por testosterona. Como era su segundo positivo (en el 2001 fue sancionado por anfetaminas), debían haberle sancionado de por vida, pero acabaron reduciendo la inhabilitación a cuatro años. Este verano estará en Río, plantando cara a Usain Bolt.

2007 AUTOMOVILISMO
Espionaje millonario
El equipo McLaren fue sancionado con la mayor multa de la fórmula 1, 100 millones de dólares, por robar información a Ferrari. El exjefe de mecánicos de Ferrari fue quien vendió la información.

2008 ATLETISMO/BÉISBOL
El escándalo Balco
Una investigación de EE.UU. salpica a las estrellas del atletismo Marion Jones y Tim Montgomery y al jugador de béisbol Barry Bonds, con el récord de home runs. Jones pasa seis meses en la cárcel.

2008 AUTOMOVILISMO
Un accidente voluntario
Flavio Briatore, mánager de Renault, no tuvo reparos en pedir a Nelsinho Piquet que chocase su bólido contra un muro en Singapur para que entrase el coche de seguridad y ganase Fernando Alonso.

2012 CICLISMO
El nombre borrado
El Tour decide que las ediciones de 1999 al 2005, ganadas por Lance Armstrong, queden sin vencedor como reflejo de los años más oscuros del ciclismo, en que el americano hacía trampas, era avisado de los controles y amedrentaba al pelotón.