Oscar: fuera de guión

La entrega de los Oscar es una gala donde supuestamente todo está en el guión y ensayado, pero en la noche de mayor relumbrón de la industria del cine, siempre hay lugar para la sorpresa, y con tantos años de historia, se acumulan las anécdotas. Como no podía ser de otra forma, algunas pasarían por escenas de película.

Un momento para recordar de los Oscar: tras hacer unas  flexiones al recibir su premio en 1992, al año siguiente, Jack Palance apareció tirando de un enorme Oscar carroza en el que iba el presentador Billy Crystal, y repitió las flexiones

Es la gala que todos los amantes del cine esperan con ansia y este año las películas que competían por el Oscar eran formidables, sin duda un reflejo del buen momento por el que pasa la industria del cine en cuanto a calidad, ante la cada vez más dura competencia de la televisión y los servicios de streaming. Las mayores expectativas también estaban puestas la noche del domingo al lunes en ver cómo manejaba Chris Rock, el presentador, la controversia generada por la falta de nominados de actores negros en las categorías actorales. Abordó la cuestión desde el principio, criticando tanto a una industria a la que tildó de racista hasta a actores que habían boicoteado la gala, y fue salpicando toda la gala: con actores de color en las parodias de las películas que competían, con chistes ácidos, en algunos discursos como el del mejor director...

En una noche de Oscar todos esperan sorpresas; ese siempre ha sido el atractivo de la gala más importante del cine. Aunque supuestamente esté todo calculado y haya un guión preciso que quienes están sobre el escenario leen en el teleprompter, nunca ha faltado el espacio para la improvisación o lo inesperado.

El día anterior a la gala, los presentadores y el conductor participan en un gran ensayo en el que se repasa el guión de principio a fin, con la única diferencia de que las estatuillas son de yeso y, claro, nadie sabe quién ganará la noche siguiente. Pero aun así siempre hay cosas que escapan al control.

Es dudoso que en una gala pueda darse un momento comparable a la de 1974, cuando un fotógrafo y militante de la causa gay llamado Robert Opal logró aparecer en cámara, corriendo desnudo por el escenario, mientras un asombrado y divertido David Niven lo observaba y, demostrando su capacidad para improvisar, señalaba: “¿No es fascinante pensar que las únicas risas que ese hombre va a obtener en su vida serán por quitarse la ropa y mostrar sus limitaciones?”.

Aunque Opal no fue el único en disfrutar de sus cinco minutos de fama en el Oscar. En la gala del año anterior, Marlon Brando no estaba presente cuando Roger Moore y Liv Ullman leyeron su nombre como ganador del Oscar al mejor actor por El padrino. Con precisas instrucciones del carismático intérprete, subió al escenario una actriz y activista por los derechos indígenas, Sacheen Littlefeather, que, vestida con ropa tradicional apache, explicó con voz sombría que Brando rechazaba el premio por el “maltrato a los indígenas americanos en la industria del cine y la televisión”. Hubo aplausos y abucheos, pero Littlefeather (cuyo verdadero nombre es María Cruz) pudo concluir su discurso y compartió en la sala de prensa los detalles de la carta que le había entregado el actor.

En otras ocasiones, el entusiasmo de los ganadores tiró por la borda el ceremonial, como cuando en 1992 Jack Palance demostró ante la audiencia su buen estado físico a los 72 años. Tras recibir la estatuilla al mejor actor de reparto por Cowboys de ciudad de manos de Whoopi Goldberg, su primer triunfo después de tres nominaciones, se puso a hacer flexiones con un solo brazo.

Roberto Benigni, hasta hoy único actor que ha ganado un Oscar al mejor actor por una película italiana, protagonizó uno de los triunfos más inolvidables en 1999 cuando Sophia Loren –que en 1962 fue la primera actriz en ganar el premio máximo por un filme extranjero– anunció su nombre y se lanzó hacia el escenario pisando respaldos (entre ellos, el de Spielberg) y dando saltos.

Tampoco es posible olvidar aquel beso con el que Adrien Brody sorprendió a la audiencia y a Halle Berry, al recibir en el 2003 de sus manos el Oscar al mejor actor por El pianista.

Récords (exitosos o no)

La gala de este año prometía ser histórica para algunos. Alejandro González Iñárritu ganó por segundo año consecutivo el Oscar al mejor director (tras Birdman, este año por El renacido) y ha empatado el récord de John Ford y Joseph L. Mankiewicz. Ford, el único que ha ganado el premio en su categoría cuatro veces, fue el primero en lograrlo, en 1941 con Las uvas de la ira y al año siguiente con Qué verde era mi valle. Mankiewicz lo logró en 1950 con Carta a tres esposas y repitió con Eva al desnudo. Iñárritu ha sido el primer director extranjero en lograr la hazaña, aunque todavía le quedan marcas por superar. Después de Ford, los directores que más veces han ganado han sido Frank Capra con tres Oscar sobre 14 nominaciones, y William Wyler, con tres sobre 12. Capra es el director que más veces fue nominado. Con la victoria de Iñárritu se concreta una hazaña que será difícil de superar en los años venideros: por tercera vez consecutiva, un director mexicano se ha llevado el Oscar al mejor director (en 2014 lo ganó Alfonso Cuarón).

Su compatriota y colaborador Emmanuel Chivo Lubetzki también ha roto un récord. Ha ganado por tercera vez consecutiva el Oscar a la mejor fotografía por El renacido, el primero en lograrlo. El Chivo ya compartía un lugar de honor con Leon Shamroy, Winton Hoch y John Toll por haberlo logrado dos veces, aunque sus ocho nominaciones no alcanzan a Shamroy, que sigue manteniendo el récord de nominaciones junto a Charles B. Lang jr. Ambos fueron candidatos a la estatuilla dorada 18 veces. Shamroy comparte también con Joseph Ruttenberg el récord de haber ganado en cuatro ocasiones. Otro nominado de este año, Roger Deakins, se ha ido a casa con las manos vacías en 13 oportunidades, extraño honor compartido con George J. Folsey, el de Siete novias para siete hermanos.

Leonardo DiCaprio ha roto este año su mala suerte y se ha llevado el Oscar en su quinto intento, pero puede decirse que a pesar de tantas frustraciones no le ha ido mal. Peter O’Toole todavía mantiene el récord del más veces nominado como mejor actor (ocho) sin llevarse el Oscar. Cuando en el 2003 la academia decidió homenajearle con una estatuilla honoraria, rehusó, sosteniendo que a los 71 años todavía le quedaba carrera por delante para ganarlo actuando, aunque luego sus hijos le convencieron de que no perdía nada con aceptarlo. Fue nominado por octava y última vez por Venus en el 2007, y perdió frente a Forest Whitaker.

Al Pacino llevaba seis nominaciones sin ganar cuando en 1993 recibió dos más, a mejor actor y a mejor actor de reparto, que le habrían dejado con un incómodo récord si no hubiese logrado el premio por Esencia de mujer. Y Richard Burton murió sin ganar nunca: siete nominaciones sin premio.

Streep y Hepburn

Quizás la mayor novedad este año en la competencia por el Oscar a la mejor actriz era que Meryl Streep no estaba en la partida. Con 19 nominaciones, es la que más veces ha sido candidata (independientemente del género), aunque sólo ganó en tres ocasiones. Quien mantiene el récord de llevarse más Oscar, entre actrices y actores, es Katharine Hepburn, que triunfó en cuatro oportunidades, aunque en 1968 lo compartió con Barbra Streissand. Fue la única vez en que hubo empate a mejor actriz: Hepburn, por El león en invierno, y Streissand, por Una chica divertida. El otro empate actoral fue en 1932, cuando aún no había división entre protagonistas y papeles de reparto. Frederick March recibió un Oscar por El hombre y el monstruo, y Wallace Berry, por El campeón.

Streep no es la única actriz que ha ganado tres estatuillas. Empata con Ingrid Bergman, aunque esta fue más eficiente: sólo perdió en cuatro ocasiones. Hepburn ostenta otro récord: es una de las dos actrices que han ganado la estatuilla dorada dos años consecutivos –en 1967 por Adivina quién viene esta noche, seguida un año después por El león en invierno–. Luise Rainer lo había logrado mucho antes, por El gran Ziegfeld en 1937 y La buena tierra en 1938. Nunca más fue nominada.

Eddie Redmayne aspiraba a convertirse en el tercer actor en la historia del Oscar en ganar dos veces consecutivas  –DiCaprio se ha llevado el premio–. Hasta ahora sólo lo han logrado Tom Hanks, que ganó por Filadelfia y Forrest Gump en 1993 y 1994, y Spencer Tracy, que ganó –sus dos únicos Oscar, sobre nueve nominaciones– en 1938 y 1939 por Capitanes intrépidos y Forja de hombres. Hay quien dice que Hepburn consiguió sus dos estatuillas seguidas para empatar con Tracy, con quien mantuvo una larga relación sentimental aunque él nunca se divorció legalmente de su esposa, la actriz Louise Treadwell. Jason Robards también ganó como mejor actor de reparto en 1977 por Todos los hombres del presidente y en 1978 por Julia.

De la cena a sobres cerrados

Los Premios de la Academia al Mérito, como es el nombre oficial, fueron entregados por primera vez durante una cena el 16 de mayo de 1929 en el hotel Roosevelt de Hollywood, a escasos 100 metros de donde se alza el teatro Dolby (ex Kodak), construido para la ocasión 15 años atrás. El salón donde se realizó la ceremonia –a la que asistieron 270 personas que pagaron cinco dólares por cabeza– se sigue utilizando para fiestas y premières de cine.

En aquella ocasión, la gran ganadora fue Alas, única película muda que en la historia del Oscar ha obtenido el premio mayor. Fue una ceremonia presidida por Douglas Fairbanks jr., en la que se entregaron otros 14 premios en tan sólo 15 minutos. Ni hubo sorpresa, porque los ganadores se anunciaron con tres meses de anticipación. A partir del siguiente año, la lista de afortunados comenzó a ser entregada a la prensa poco antes de la medianoche del día previo a la gala, hasta que en 1940 Los Angeles Times arruinó la fiesta al publicar los nombres de los ganadores la mañana antes de la gala. Ese es el origen de los sobres cerrados y guardados celosamente por la empresa PriceWaterhouse, encargada de contar los votos desde hace 82 años.

La estatuilla, una de las nueve que otorga la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, mantiene un diseño similar al de la entregada en la primera ocasión, ideada por el director artístico de la MGM, Cedric Gibbons, y forjada en bronce por el escultor George Stanley. Luego ese metal se reemplazó, y hoy el premio, de casi cuatro kilos de peso y 34 centímetros, está hecho de britanio, aleación de estaño, antimonio y cobre, revestido en oro de 24 kilates.

Lo que no está claro es el origen del nombre. No planeaba la academia llamar a su premio máximo Oscar. Una de las teorías es que la bibliotecaria de la institución, luego directora ejecutiva, Margaret Herrick, dijo en 1931 que la figura le recordaba a su tío Oscar. Pero también Bette Davis, quien en 1945 fue presidente de la academia durante apenas dos meses, aseguraba que había sido ella la que la había bautizado así porque la parte trasera del premio le recordaba a su esposo, Harmon Oscar Nelson jr., cuando salía de la ducha. El columnista Sidney Skolsky sostuvo que él bautizó la figurita en 1934, harto de escribir “la estatuilla dorada de la academia” y basándose en una broma habitual en el teatro de vodevil de la época. A partir de 1939 la institución del cine adoptó oficialmente Oscar como nombre del premio, y desde entonces simboliza la máxima ambición en el mundo del cine.

Nombres propios de los Oscar

► Bob Hope ha sido quien más veces ha presentado los Oscar, 19. Originariamente lo hizo solo, en la época en que la ceremonia se transmitía por la radio. Luego compartió la tarea con otros. Él condujo la primera gala televisada en 1953 y la última que se transmitió en vivo por radio, en 1960. Su última gala como maestro de ceremonias fue en 1978, en los 50 años del premio.

► Walt Disney es quien más veces ha sido nominado en la historia del premio, en 59 ocasiones, y quien más veces se llevó la estatuilla dorada, 22. Mantiene el récord de mayor cantidad de nominaciones consecutivas: 22 años seguidos, entre 1941 y 1962. E, igualmente, fue quien ganó más premios en años consecutivos, 10 premios en ocho años, y quien se llevó el mayor número de estatuillas en una gala por diferentes categorías, 4 en 1953, al mejor documental, mejor corto, mejor corto animado y mejor corto de dos rollos. Disney incluso ganó un Oscar dos años después de muerto, en 1966.

El señor de los anillos:el retorno del rey es la película más infalible de la historia del Oscar. Ganó los 11 premios para los que estaba nominada en el 2004. Titanic y Ben Hur también ganaron 11, pero obtuvieron 14 y 12 nominaciones cada una. Las tres son las más premiadas, y Titanic y Eva al desnudo son las que más nominaciones han recibido en la historia del cine. En cambio, Paso decisivo de Herbert Ross y El color púrpura de Steven Spielberg comparten el otro extremo: son las películas que obtuvieron la mayor cantidad de nominaciones, 11, sin llevarse nada, en 1978 y 1986 respectivamente.

►Jack Nicholson es quien ha sido nominado más veces mejor actor o mejor actor de reparto, 12 en total, y comparte con Walter Brennan el récord de mayor cantidad de estatuillas doradas en esas categorías, 3, aunque Brennan ganó en todas las ocasiones en que fue nominado menos en una.

►John Williams, candidato sin éxito este año (por la banda sonora de Star Wars: el despertar de la fuerza), es la persona viva con mayor cantidad de nominaciones, 50. Aunque la persona viva que tiene más estatuillas es el compositor Alan Menken, con 8. Si se tienen en cuenta premios honorarios, el récord le corresponde al supervisor de efectos visuales Dennis Muren, con 9.

No todo el mundo sabe quién es Kevin O’Connell, pero es tristemente célebre en los anales de la academia. El mezclador de sonido fue nominado 20 veces entre 1984 y el 2008 y se marchó siempre con las manos vacías, por lo que ostenta el dudoso récord de mayor cantidad de nominaciones sin ganar nunca. O’Connell, de 59 años, continúa trabajando intensamente, por lo que no sería una sorpresa que en los próximos años obtuviera una nueva nominación.