¿Qué quieren ser hoy los niños?

La eterna pregunta de la niñez, ¿y tú qué quieres ser de mayor?, sigue despertando sueños pero ¿son los de siempre?, ¿o los niños aspiran hoy a vidas distintas a las de sus padres y abuelos?

Quiero ser arquitecto o diseñador, siempre me ha gustado”,  cuenta Jan. “Yo químico, como mi padre”, apunta Martí. “Yo químico o futbolista”, tercia Marc, en una mesa de 1.ºE de ESO de la escuela Frederic Mistral-Tècnic Eulàlia, un centro privado-concertado de mucho renombre del distrito de Sarrià, en Barcelona. 

En línea recta más o menos, pero al otro lado de la ciudad, en Nou Barris, en la clase de 6.º de la escuela pública Àgora de la Guineueta, Núria, Vera y Mar también lo tienen pensado pero menos concretado: “Yo quiero trabajar en una tienda de animales”, “yo también quiero trabajar con animales, pero no sé en qué”, “yo quiero estudiar Psicología pero no sé si querré hacer de psicóloga porque si te vienen con problemas es un mal rollo...” “Pon que quiero ser profesor de skate. Tengo ya cuatro copas”, asegura, al lado, Ashraf.

Las aspiraciones que formulan los estudiantes no tienen mucho que ver, en la mayoría de casos, con los que son los estudios con más salidas profesionales

Como estas dos clases, Magazine consultó los últimos días del pasado curso –y gracias a la intermediación de directores, profesores y padres– otros dos grupos de 6.º de primaria de la escuela Mozart de Alcalá de Henares y de 1.º de ESO del instituto Andreu Sempere de Alcoi (Alicante), ambos centros públicos. En total, unos 115 chicos y chicas de entre 11 y 13 años, a quienes se preguntó sus sueños de futuro profesional, medio centenar de ocupaciones (en diversos casos dudan entre dos, que se computan como si fueran opciones distintas).

En las clases se van oyendo preferencias: ingeniero, abogado, artista, periodista, chef, forense, cuidador de mascotas... Aparecen las clásicas de policía, bombero, mecánico y piloto o peluquera, maquilladora y diseñadora de moda, aunque ya ninguna chica dice azafata (ya ni se llama así) ni modelo, tan en boga entre sus madres o abuelas. Tampoco hay entrenadoras de delfines, ni arqueólogos,  electricistas, granjeros... Quizás si se hubiera preguntado a niños más pequeños habría salido astronauta, explorador, conductor de camiones  o hasta pirata y superhéroe... Y si a mayores, físico, técnico en energías renovables, genetista o conductor de drones, que dicen que será una de las profesiones de las próximas décadas...

Sí hay un paleontólogo, uno que quiere crear medicamentos, una que quiere dedicarse al turismo, un futuro economista, un banquero, una empresaria, un activista, una cooperante... 
Según la encuesta que realiza cada año la consultora de recursos humanos Adecco sobre qué quieren ser los niños, encabezan el ranking de ocupaciones futbolista (¡el 25%!), policía y profesor entre los chicos y profesora (20%), médica, peluquera y veterinaria entre las chicas, profesiones que se han ido repitiendo durante los 15 años de encuestas. Una novedad de la  última, publicada hace menos de un mes –hecha entre 1.800 chavales de España de 4-16 años– es que futbolista y policía se sitúan como quinta y sexta ocupaciones preferidas entre las chicas.

La misma consultora suele publicar informes sobre los estudios con más salidas profesionales, que no coinciden con estas aspiraciones, pues son sobre todo carreras universitarias como administración y dirección de  empresas, ingenierías informática e industrial o relaciones laborales.

“Hay modas sí, esto también cambia según los tiempos... Hay profesiones que hace 40 años no estaban prestigiadas, como peluquera o cocinera, por citar dos, y que hoy en día sí lo están, también entre varones, hay de  famosos y el éxito atrae”, comenta Rafel Bisquerra, director del postgrado de educación emocional de la Universitat de Barcelona y experto en orientación psicopedagógica.  
Hoy hay sueños que hace diez años nadie formulaba: youtuber, diseñador de videojuegos... pero también están Javier, que quiere ser “el que pulsa el botón de las atracciones en el parque” o Gemma, que quiere ser maquilladora de películas de terror.

“Es preocupante que la gente joven no supere antiguos roles de género”, se lamenta la ingeniera y profesora universitaria Loren Carrasco 

Entre los alumnos de las cuatro clases encuestadas, varios quieren ser futbolistas, dos “deportistas”, uno jugador de baloncesto y uno titulado en educación física. Pero ganan por goleada los médicos. Mejor dicho “las”, pues de 16 que eligen esta profesión, sólo dos son varones. También hay más veterinarias, así como una fisioterapeuta y una matrona. Y todas las artistas plásticas, actrices, cantantes... son chicas. “He oído que en los trabajos artísticos los robots no sustituirán a los humanos”, señala Bini, del Frederic Mistral, artista plástica en ciernes y que parece que bien informada.

Nueve chicas quieren ser profesoras; entre los chicos sólo dos y para enseñar deportes. En cambio, con la mirada puesta en un futuro deportivo sólo hay dos chicas. Así que se podría decir que la oleada feminista ha llegado con fuerza variable a estos cursos de primaria y secundaria. Hay más o menos igualdad de aspiraciones en diversas profesiones: chicos y chicas que quieren ser cocineros, policías, periodistas, políticos, abogados y arquitectos (más abogados y más arquitectas). Dos chicos y una chica quieren ser científicos, una alumna bioquímica y una matemática. Sólo un niño quiere ser torero y otro soldado. 

Queda claro que la mayoría de chicas no están por profesiones técnicas ni del área de las tecnologías. Sólo dos quieren ser ingenieras, frente a 15 chicos que quieren ser mecánicos o ingenieros de diferentes ramas, informáticos, diseñadores de videojuegos, programadores de software... Hay paridad entre los youtuber: uno y una; no tantos como se podía pensar, aunque la encuesta de Adecco la sitúa como quinta elección entre los chicos, por delante de ingeniero e informático.

“En las universidades se ve un auge de los estudios de ciencias de la salud, sobre todo entre mujeres. En otras disciplinas hay más o menos igual número de chicos que chicas y en los estudios técnicos, depende de la oferta del lugar pero, no nos engañemos, no son especialmente demandados por las chicas. Es preocupante que la gente joven no supere antiguos roles”, resume Loren Carrasco, ingeniera de telecomunicaciones y directora de la Escola Politècnica Superior de la Universitat de las islas Baleares.

Carrasco, como otras ingenieras, profesoras, investigadoras... intenta promover las áreas que en inglés llaman STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), a las que las jóvenes son menos proclives. Ni el empuje del feminismo ni la omnipresencia de la tecnología han cambiado mucho aquí el panorama. 

La elección de los estudios o a qué se quiere dedicar uno no es una decisión cognitiva ni racional sino intuitiva, guiada por gustos, el entorno...

“Todo debería cambiar, pero el entorno manda y en televisión las series, la música, lo que más llega a la gente joven, se siguen estereotipando roles de género y cuesta modificarlos –explica Carrasco–. En charlas con chicas les preguntas cuántas quieren ser ingenieras; pocas levantan la mano. ‘¿Por qué no os lo planteáis?’ Unas pocas dicen que es muy difícil; la mayoría contesta que no les gusta. Ni siquiera conocen la profesión pero de pequeñas no jugaron a construcciones, a coches... nunca entraron en ese mundo. Las chicas que hacen ingeniería son todavía un poco transgresoras en este sentido, si están ahí es porque han roto moldes”. 

Igual que por género, se pueden observar algunas diferencias (más sutiles) por extracto social, pese a la limitada muestra: excepto futbolistas y artistas, todas las profesiones apuntadas en la escuela privada son titulaciones universitarias. En los centros públicos se citan más ocupaciones que no requieren titulación superior.

En cambio, entre 6.º de Primaria y 1.º de ESO no hay mucha distancia. Puede que a estas edades muchos no tengan aún bien definida su vocación; bastantes dicen que no saben o “¿puedo decir más de una cosa?”. Y ahí surgen combinaciones galácticas como artista y médico, futbolista y político, “banquero por la mañana y futbolista por la tarde o policía”...

“Hay niños que muy pronto tienen claro a qué quieren dedicarse en la edad adulta y van claramente hacia ahí o tienen un inicio precoz (como muchos del ámbito artístico) y otros  pueden llegar a los 20 o 25 años sin tener claro qué quieren hacer. Hay gente que encarrila su profesión a los 30, tras varios ensayos. No se puede generalizar”, explica Rafel Bisquerra. 

¿Cómo se forma la vocación? Pues, según los expertos, es una suma de factores, de gustos, de “lo que tira”, de influencias del entorno (a qué se dedican familiares o conocidos, lo que se ve en las series,  el cine...) y ahí juegan los estereotipos que citaba Loren Carrasco. A medida que se avanza en los estudios se conocen nuevas áreas y al acercase a la edad universitaria es cuando más se abre el abanico y, al final, se concreta.

“La manera como se eligen los estudios superiores o a qué quiere dedicarse uno es una toma de decisiones que no es cognitiva y racional –asegura Bisquerra–. Nadie analiza 20 o 30 profesiones, los escenarios de empleo en cada una, de salario, tiempo libre, perspectivas profesionales... Se decide eminentemente de forma emocional, por intuición”. 

“Sorprende –agrega– cuando se pregunta a chavales que siempre hay quien diga que quiere una profesión para ganar mucho dinero. Evidentemente, muchos no van bien orientados, pues dicen ocupaciones en las que, si se analiza, no tienen muchas posibilidades de enriquecerse. El reto es ¿quiero ganar dinero o quiero autorrealizarme? No hay ninguna carrera que asegure previamente una buena ocupación ni sueldo aceptable”.

“Preparamos a los chicos para no sabemos qué profesiones; no sabemos para qué les hemos de preparar”, admite Rafael Bisquerra, experto en orientación psicopedagógica

La educación actual tiene, a decir de muchos pedagogos, como por ejemplo Ken Robinson, un enfoque economicista, pensando en el mercado laboral. Para Bisquerra, “falta una cultura que nos lleve a entender que toda profesión contribuye a que la sociedad funcione, incluso barrendero o quien recoge la basura tienen su papel para que la sociedad funcione, así que todas las ocupaciones deberían valorarse con un sueldo digno. Pero las diferencias de sueldos  son abismales... por ello es mejor pensar qué sentido quieres dar a tu vida”.

Ante el panorama laboral , en que no sólo cuesta encontrar un empleo bien pagado, sino estable, es normal que cualquier adolescente dude sobre en qué trabajará. Bisquerra explica que es difícil crearse unas expectativas y que luego estén a la altura. Según él, a grandes rasgos, entre estudiantes universitarios, el 20% de los matriculados en primer curso se arrepiente o abandona ese  año y sólo acaban la carrera el 50% de quienes la empiezan. “Los chavales llegan a unos estudios y no son lo que esperaban, sea en  contenidos, dificultad o cuando profundizan en la profesión”, dice. Pone otro ejemplo: “Hace unos años, un grupo universitario hicimos un estudio de varias carreras (Matemáticas, Filología, Filosofía, Geografia, Historia); preguntamos a los alumnos de último año y sólo un porcentaje muy bajo señalaba que su objetivo era ser profesor de secundaria, cuando en esas carreras el 60% de quienes encuentran trabajo es de profesor de instituto”.

Todo esto obedece, afirma Bisquerra, a que “la orientación profesional no funciona de manera organizada y eficiente, como mucho se informa a los chicos de posibles carreras pero no se hace orientación, que implica  autoconocerse, bucear en los propios intereses y motivaciones...” Desde la administración, dice Bisquerra, se debe potenciar esta orientación profesional de calidad para reducir la posterior frustración.

 “Es que yo todavía no sé qué quiero ser porque cuando sea mayor habrá nuevos trabajos”, dice un alumno de la escuela Frederic Mistral. Tiene razón. Algunos expertos han apuntado que dos tercios de los niños de hoy trabajarán, al integrarse en el mundo laboral, en profesiones que aún no se han creado. “Yuval Noah Harari en su libro 21 lecciones para el siglo XXI dice que los niños que nacen hoy, la mayoría se dedicarán a ocupaciones que aún no existen”, corrobora Bisquerra, “en realidad, les preparamos para no sabemos qué; no sabemos para qué les hemos de preparar”.

¿La solución? Hay que enseñarles metacompetencias, que aprendan a adquirir nuevos conocimientos toda su vida, sostiene Bisquerra. Porque cree que deberán ser más adaptables de lo que han sido los profesionales o trabajadores de cualquier sector hasta ahora. Y deberán tener “competencias transversales”,  saber trabajar en equipo, gestionar las emociones... También aconsejan los expertos despedirse de la idea de un solo empleo para toda la vida. Habrá que abrir la mente. ¿Tanto como Santos, de Alcalá de Henares, que dice querer ser “ingeniero aeroespacial y torero”?

Con información de Celeste López y Felip Vivanco.

Ingeniero
De los estudiantes varones preguntados por Magazine, cinco quieren ser ingenieros, dos aeroespaciales.
Futbolista
Los deportes son el sueño de muchos niños, cuatro quieren ser, específicamente, futbolistas.
Abogado
Cuatro niños quieren ser abogados. Otras profesiones repetidas: policía (3) y mecánico (3).
Médica
Hasta 14 chicas quieren ser médicas (una concreta que cirujana). Otras tres quieren ser veterinarias.
Profesora
Otra vocación repetida: por nueve chicas. Dos precisan que de educación infantil.
Artista
Tres chicas quieren ser artistas (plásticas) y una Ilustradora. Otras, actriz (3), arquitecta (3) y cantante (2).